La mentira política es un servicio público
La mentira política es un servicio público
Es una idea rara, pero vale la pena darle algunas vueltas.
Se ve claramente en el comportamiento de los candidatos: el que más verdad pone sobre la mesa no suele ser, históricamente, es el que más votos obtiene. El producto político que más vende es por lo general uno que apela al falseamiento de la realidad, porque de esa forma satisface a un público que prefiere una bella ilusión a enfrentarse con la realidad y sus dificultades. El político que miente, como el medio que reproduce falsedades o que promueve lo que suele pensarse como frivolidad, está dando a la gente lo que la gente quiere.
El peronismo y sus variables sigue vendiéndose como un movimiento positivo pero han tenido el poder durante décadas y el supuesto progreso no se verifica.
Ejemplo político:
Un político vende la idea de que hay mucha pobreza por que los capitales internacionales, las corporaciones, otros políticos corruptos, nos robaron el dinero. Se aprovechan de nosotros. La verdad que no se quiere ver es que si tenemos un país menos desarrollado de lo que querríasmos es porque no somos tan capaces como queremos pensar, que no supimos hacerlo bien. La verdad es que el enemigo somos nosotros, nuestra propia incapacidad.
(En apoyo de esto hay que decir que otros países también están sometidos al capitalismo internacional y se desarrollan igual: España, Chile)
Pasa un poco lo mismo en las vidas individuales, mentirse ofrece un panorama más sencillo, enfrentar la verdad suele ser más arduo.
Ejemplo:
Un hombre sostiene la idea de que no es feliz en su pareja porque su mujer es una hinchapelotas, que no lo entiende, no lo deja en paz, etc. La verdad que no quiere ver es que él no es capaz de generar una relación feliz, que no sabe vivir bien la intimidad. O la verdad puede ser que la mina se queja pero no sin razón sino porque él no se anima a hacer algo sin consultar a su mamá.
O una mujer puede decir que no logra tener una relación amorosa argumentando que los hombres no quieren compromisos, que el amor hoy en día es superficial, y no quiere ver la verdad de que cuando ella empieza a enamorarse se convierte en una cargosa y en una celosa, infantil e insegura.
Los gobernantes y los candidatos mienten porque satisfacen un ansia de mentira que hay en la población.
Solemos pensar que mienten en beneficio propio, y es cierto que les resulta útil, pero lo más interesante, lo que tenemos que entender y aceptar, es que la mentira es una necesidad pública, y que más que luchar contra los políticos es necesario cambiar esta tendencia del votante, educarnos para ser capaces de ver más verdad.
El dibujo es mio.









14 comentarios:
Interesante, interesante. Incluso puede llegar a ser cierto. Pero me parece que falta una pata para que el silogismo cierre.
Para que esta actitud de los políticos (evidente, indiscutible) pueda ser considerada un "servicio público", es necesario que los destinatarios sean, o muy ignorantes, o muy inmaduros.
Una persona madura y educada, siempre va a preferir que le digan la verdad, por dura que sea.
Bah, que se yo, puedo estar equivocado. Pero creo que no, que es así nomás.
Excelente tu posteo. Una pregunta me queda, y es porque "partidizas" el problema, no es una tendencia argentina mas que peronista? Me parece que los politicos estos son el producto de lo que son los argentinos y creo que no se puede distinguir peronismo y otros partidos en relacion al problema del que hablas.
Coincido con lo que aquí decís Alejandro. La clave no es que nos mientan, sino que necesitemos que nos mientan. Está muy arraigado en nosotros el "verso", el "chamujo",lo "trucho". Tenemos cierta debilidad por recorrer esas orillas.
Alejandro: muy bueno, y es tal cual lo planteas.
Y sino fijate que no hay uno que diga: soy antiperonista o que diga la verdad sobre el Che- cuanto menos un pobre fracasado -, que diga los radicales...
En cuanto, al comentario del amigo juan...los destinatarios deben ser muy ignorantes...YO DIGO:PUEDE UN ANALFABETO VOTAR???
Saludos
ramon cassino
Alejandro, excelente.
Totalmente de acuerdo.
Lo unico que cambiaría es nombrar a Chile entre países que se desarrollan.
Digo, teniendo los ejemplos de Suecia, Suiza, Alemania u otros que, con el demonizado capitalismo, son potencias, nombrar a Chile que pese a lo que nos quieren vender tiene gravísimos problemas, tal vez fué desacertado.
Pero al margen de eso, excelente post.
Estos muchachos que andan por la vida mirando quién triunfa y quien fracasa y que se preguntan si un analfabeto puede votar...Ahhh...Aprovechen la oportunidad que les da la vida de ensanchar un poquito la terraza, lean algo más que los letreros luminosos, miren algo mejor que a Tillinguelli, sepan que la vida es algo más que un fullbito y que tengan suerte!
Y claro que es un servicio público.
La religión, Tinelli, el futbol, el shopping. Son todos servicios públicos.
Hacen a la gente feliz. O al menos eso dicen.
Y no lo dudo. Lo contrario a vivir en un mundo de mentira es darse cuenta de que somos responsables de nuestros actos y nuestros destinos, y eso a mucha gente le debe dar como "cosita".
La política afortunadamente viene al rescate y nos hace creer que una persona o un grupo de ellas está capacitada a tomar las mejores decisiones para millones, y trae de vuelta la tranquilidad, seguridad y felicidad a la población.
Pero gozar de los beneficios de esta seguridad no es gratis. Hay que amoldarse a los intereses "populares", porque para que esto sea posible debemos actuar como la mayoría, si no se despelota todo.
Imagínense el caos si la gente empezara a tener gustos propios en lugar de adquiridos. La publicidad ya no funcionaría, el sistema económico colapsaría... ya no habría nada para hacer luego de estar 9 horas encerrado en la oficina. Horror! Tal vez ya ni siquiera habría necesidad de estar tanto tiempo en el trabajo, lejos del hogar donde nos espera la bruja para rompernos las pelotas con sus ocurrencias!
Ufff, que Dios, Perón y Evita no permitan semejante cataclismo!
ramon cassino dijo:
YO DIGO:PUEDE UN ANALFABETO VOTAR???
No, y los negros, los bolivianos y los inválidos tampoco. Ni hablemos de los gays! :-)
Jeje. Hablando en serio: Hay que ser cuidadosos con ese tipo de cuestionamientos, porque suelen ser bastante simplistas y ni arañan la superficie del problema real.
En todo caso la pregunta más adecuada sería: Es viable que hagan elecciones, cuando la mayoría de la gente del país está subeducada y no cuenta con las herramientas intelectuales para tomar esa decisión?
Y ahí llegamos a un nuevo problema: Quién define quiénes están en condiciones y quienes no? Porque si hacemos eso estamos negando el concepto completo de la democracia, y no sería muy diferente a apoyar un gobierno fascista, una monarquía absoluta, o cosas así.
Y si no queremos llegar tan lejos podemos decir que el problema en nuestro país tampoco son los analfabetos. La masa más maleable y controlable es la sub-educada. Sabe leer, sabe sumar. Sabe todo lo necesario para trabajar para "producir" y luego sabe consumir, que es lo que verdaderamente le importa a los gobiernos y a los capitales privados que los controlan.
Por eso coincido con el postulado de Alejandro: La mentira política es un servicio público que viene a socorrer a la gente de la angustia extrema que puede traerle darse cuenta de que el sistema no funciona, y lo que queda es hacerse cargo y tomar las riendas del asunto.
Siempre es mejor tener alguien a quién pedirle, y a alguien a quién putear si las cosas no salen como esperamos.
Dos o tres cosas: primero, la tendencia de los políticos no es mentir sobre la realidad. Más que nada mienten sobre el futuro (que no descarta las mentiras actuales). Segundo, no es que seamos inútiles, aunque sin duda muchos argentinos somos (aunque no me incluyo en la categorización)"vivitos". Eso de endilgar culpas es a veces errado y a veces cierto. Sin ir más lejos, la deuda pública: ¿Sabés cuanta guita le "debe" cada habitante argentino a acreedores de todo tipo? Bastante. Lo tercero y último que quiero decir es sobre un tema que me gustaría que intentes abordar, sin importar el resultado: la coalición de intelectuales que se formó en España con vistas a convertirse en partido político.
Amigos;
El tema no lo invente yo, casi todo esta inventado:lean a ALBERDI;el incluia a analfabetos e indigentes.
Aca nadie habla de otra condicion, (gays...etc).
saludos
ramon cassino
Sería así como el servicio de asistencia al suicida.
La ironía es impecable, Alejandro, lo importante es crear conciencia y lograr que el cambio llegue de forma madura e inexorable.
Abrazo.
Ramón, querido. Lo de que los negros, bolivianos, inválidos y gays no deberían votar era un sarcasmo.
Se supone que la democracia (al menos eso te dicen en la escuela) es el gobierno ejercido del pueblo.
Si empezás a decir quién puede y quien no dejaría de ser democracia. Si es que tal cosa existe, claro.
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Che, otro tema. Dejé algunos comentarios en otras entradas pero no aparecieron. Están muy en contra de la moral y las buenas costumbres de la casa?
Creo que un poco tarde,pero no sabia donde lo habia leido: Decia JB ALBERDI:
EL SISTEMA ELECTORAL ES LA LLAVE DEL GOBIERNO REPRESENTATIVO.ELEGIR ES DISCERNIR. LA IGNORANCIA NO DISCIERNE; BUSCA UN TRIBUNO Y TOMA UN TIRANO.LA MISERIA NO DELIBERA:SE VENDE.
ALEJAR EL SUFRAGIO DE MANOS DE LA IGNORANCIA Y DE LA INDIGENCIA ES ASEGURAR LA PUREZA Y ACIERTO DE SU EJERCICIO.
En Derecho Publico Provincial.
Saludos
ramon cassino
Estimado amigo, pasaba por aquí y he visto tu artículo con el que estoy totalmente de acuerdo. Si nos ponemos a observar lo que hace el que expone la mentira que los ciudadanos quieren oir me gustaría referirme a mi país, España, don de lo que llamaron la Transición generalizó unos usos idiomáticos que deforman, falsean y ocultan la verdad. En el imperio del eufemismo que asienta la Monarquía en la demagogia, la realidad es innombrable. La palabra sin sentido suplanta el razonamiento de la cordura. La ignorancia activa se toma por conocimiento. Las pasiones serviles anulan la intuición. La fantasía infantil sustituye la imaginación. La cultura de “prêt a porter” acusa la barbarie de su propia incoherencia.
Se llamó babilismo (del francés babil) a la manía de hablar sin decir nada, al arte de esos contertulios de radio y televisión que dejan indemne la realidad, inventando inexistencias a las que criticar. Lanzan palabras locas que, saliendo de la boca sin pasar por el cerebro ni por el corazón, entran mecánicamente en las conversaciones, para evitar que de ellas surja cualquier forma de pensamiento crítico sobre lo real. El periodismo de la Monarquía usa un diccionario que traduce en términos decentes los vicios del sistema y los de su propio oficio. Y la pasión de corromper el idioma no nace en los arrabales de la ciudad política, como creen los académicos de la Lengua. Por ejemplo, Tierno Galván inventó el “yo diría” , cuando nada le impedía decirlo, para dejar implícito que no hablaría contra el sistema monárquico al que servía. Suárez sustituyó la preposición de cercanía “con”, por la de distancia “desde”, para que la opinión concediera crédito a la palabra de un traidor a la falange, que no podía hablar con sinceridad, pero sí desde la sinceridad. Felipe González introdujo la corrupción, hasta en la gramática, mediante “por consiguientes” entre operaciones y oraciones inconexas.
Son palabras locas las que niegan la realidad oligárquica del Estado de Partidos, sea monárquico o republicano. Son palabras locas las que consideran representativas de los electores, o de la sociedad, las elecciones de listas de partido como acurre en España . Son palabras locas las que afirman que hay separación poderes, y no meramente de funciones, en el régimen parlamentario. Son palabras locas las que hablan de independencia del poder judicial, cuando los partidos designan a los miembros del gobierno de los jueces. Son palabras locas las que encuentran libertad de pensamiento en el consenso. Y ningún pensador europeo ha denunciado la locura que entraña defender al Estado de Partidos en nombre de la democracia. En fin, puedes observar que si bien la gente quiere ser engañada, no es menos cierto que tiene motivos para ello. Un saludo.
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