Preguntas sobre Andrés Calamaro

Dario Manrique, periodista español de rock, me mandó unas preguntas para que yo respondiera como parte de una investigación que está realizando sobre Andrés Calamaro, para un libro que prepara sobre "Honestidad Brutal". El libro será publicado este verano en la Editorial Lengua de Trapo de España este verano y probablemente luego en Argentina. Aquí sus preguntas, y mis respuestas...
-¿Cuándo y cómo conociste a Andrés?
Andresito vino a alguno de los ensayos del grupo del que yo era guitarrista en mis primeros años de escuela secundaria, Cristal de Rocka.
Era el hijo de una amiga del bajista. Era un nene inquieto que me parecía mucho más chico que yo y creo que todavía no tocaba nada.
-¿Cómo surgió la idea de Tirados en el pasto, el viaje y el libro hablado? ¿Recuerdas qué verano fue el del viaje? ¿1998- 1999?
La idea se me ocurrió a mi, conmovido y excitado por su disco “Honestidad Brutal”. Me gustó mucho el abordaje directo, rápido, verdadero, la idea de expresarse sin demasiadas mediaciones. Ese disco me acercó mucho a él y me dieron ganas de verlo y charlar.
No me acuerdo del año, pero si el libro es del 2000 debe ser como decís.
-¿Qué recuerdo tienes hoy tanto del viaje como del libro?
Que yo extrañaba mucho, muchísimo, a mi mujer Ximena que se había quedado en Buenos Aires; que nos la pasábamos haciendo cualquier cosa y grabando conversaciones; que la relación de Andrés y Mónica era un poco tormentosa y yo trataba de ayudarlos a entenderse mejor; que en Andrés había como una especie de desesperación soterrada, mezclada con momentos muy agradables. Confirmé mi sensación de siempre: que Andrés es un tipo muy inteligente y con mucha facilidad para crear.
Me acuerdo que en esa época y durante unos años me ponía un poco triste pensar en Andrés, porque lo sentía solo y necesitado, en lo profundo. Vulnerable. Mi sensación era que había que protegerlo.
-¿Qué opinión te merece Honestidad brutal?
Me parece un gran disco. Por su veracidad, su soltura, su vuelo, su calidad. Aparece en él el drama de Andrés y también su enrosque, su neurosis podríamos decir, pero expresada con gracia y encanto. Para mi ese disco encierra una lección artística: la recomendación de ser verídico, expresarse con libertad y no hacer un planteo obsesivo en la creación. Algo que apliqué a mi producción posterior.
-Calamaro siempre ha cultivado lazos con la intelectualidad. ¿Crees que es algo que le distingue de otros rockeros?
No, creo que él es uno de los varios casos de rockeros inteligentes y pensantes de nuestro panorama argentino. Podría mencionar también a Luis Alberto Spinetta, el más grande artista de nuestro rock, o a Charly, Fito y otros que ahora se me escapan. El rock tiene esa cosa experimental de ver la vida de nuevo, y cada uno en su rubro tiene una expresión pensante fuerte y valiosa. Para mi gusto, todos hacen agua en el tema social, y adoptan allí una postura demagógica propia de los artistas masivos, pero bueno, nadie es perfecto. Yo los admiro de todas formas.
-¿Qué crees que atrae a la gente de a pie de las estrellas de rock? ¿Son un modelo?¿Un desfogue?¿Una invitación a ir más allá?
Son semi dioses, personas capaces de una entrega y una combustión que las transforma en existencias sagradas. Proponen una fusión de almas, con la transmutación que encarnan a través de esa explosión de fuerza y sensibilidad.
-¿Crees que las rockstars son una figura contracultural y de contrapoder o una encarnación de los valores dominantes (fantasías hedonistas, egomaníacas y consumistas)? (si puedes, ilustra la respuesta con ejemplos de músicos reales)
No me parece que el rock tenga que acompañar siempre una crítica al sistema. Sobre todo, a este nuevo sistema global que puede considerarse un territorio colonizado y expandido por los valores del rock. Hoy en día el sistema es más rockero que nunca.
-¿Con qué disco cree que AC se convirtió en estrella?¿Por qué?
Con Alta Suciedad, tal vez, porque se lo vió aparecer como un solista adulto, capaz de hacer canciones con mucha llegada al gran público, y a la vez sin traicionar su espíritu de base.










