Generación Y en las empresas
En muchas empresas oí quejas o comentarios sobre este modelo nuevo de persona, que tiene una idiosincrasia distinta a la tradicional, que hace que les cueste "ponerse la camiseta" de la empresa, o aceptar el ritmo lento de ciertas carreras profesionales. Se dice que son difíciles de atrapar, que quieren pasarla bien, que valoran más el ambiente de trabajo y los beneficios antes que cualquier cosa.
Para el planteo tradicional que considera al trabajo como un sacrificio, este tipo de posturas laborales son inentendibles, y muchas veces intolerables. Parecen ingratos, apurados, superficiales.
También escuché, sin embargo, que otras personas, dentro de una corporación, empezaban a entender esa conducta como propia de un modo distinto de ser, ligado a los valores y costumbres de otra época, y avanzaban al punto de ver que esa generación, más allá de estos "defectos" aparentes, traían al mundo del trabajo algunas virtudes.
¿Cuáles? Precisamente, la valoración del ambiente, las ganas de pasarla bien, de aportar de modo real más allá de las formalidades, cierta irreverencia capaz de poner en cuestión la autoridad no siempre basada en capacidades, una cierta creatividad asociada a estos comportamientos, una gran fluidez, etc.
Si seguimos a Achor Shawn, autor de "The Happiness Advantage" y a Martin Seligman, autor de "Learned Optimism", encontramos sustento para comprender el valor de la positividad y el optimismo, y encontramos formas de reconciliar al mundo exigente del rendimiento con la necesidad indeclinable de no entregar la vida a la producción. Estos autores, psicólogos positivos, detallan investigaciones que prueban, por ejemplo, que las empresas que alientan a sus empleados a conversar libremente alrededor de las máquinas de café ganan más plata que las que eliminan las máquinas de los pasillos con la idea de que “acá se viene a trabajar y no a perder el tiempo”.
Empieza a parecer que lo bonito se junta con lo útil, es decir, que los grupos de trabajo que la pasan bien y se preocupan por su felicidad, son los que más rinden, a la hora de los beneficios concretos. Una buena noticia por dónde se la mire.
El tema es ¿cómo reconciliar estos mundos? ¿Cómo acercarlos para que cada uno aporte su riqueza sin desmerecer al otro?









