Nietzsche y nosotros, jueves 15/12 20 hs. en Palermo
$200 por inscripción de 2 o más personas)
Lugar: Jorge Luis Borges 2020, Palermo, CABA

La idea la conocí con Nietzsche. Afirmar la vida es decirle sí al fenómeno real de la naturaleza y de la existencia, abandonar el reparo y la costumbre absurda de objetarle cosas. “No estoy de acuerdo con la naturaleza” parece decir el humano que se siente molesto con las crudas realidades del poder y la muerte. “Pues nadie te preguntó nada”, respondería la vida si pudiera, fruto de una evolución que ha tomado miles de millones de años y que no puede ser alterada por una racionalidad que cree poder imponer sus criterios.
Para Nietzsche el origen del valor es la posición de cada uno frente a la vida. Y depende del grado de fuerza. Las morales valiosas son las que afirman la vida, las que la niegan no están a la altura de la existencia. Niegan la vida las morales que desprecian el cuerpo, que miran a la complejidad de la experiencia humana como si fuera algo defectuoso o enfermo.
Quien tiene fuerza puede decir sí a la vida, puede aceptar incluso sus partes duras, no porque deje de padecerlas sino porque las entiende como parte del todo, de ese todo que afirma y quiere. Esa fuerza necesaria para afirmar la vida no resulta de la ubicación en una clase social, es la impronta de cada cuerpo, su calidad o diferencia. Quien es débil no puede aceptar la vida, la niega, querría corregirla. De allí surge la absurda idea del “hombre nuevo”. ¿Nuevo? ¿Qué plan o voluntad alteraría algo desarrollado por la naturaleza a lo largo de tantas eternidades? Es una pretensión absurda, señala Nietzsche, la de creer que el orden natural puede cambiar por actos de “libre albedrío”, como se decía antes.
Decirle si a la vida, afirmarla, es querer la vida y entregarse a ella plenamente aunque vayamos a morir, aunque las cosas dolorosas ocupen un lugar mayor del que querríamos.
También decirle sí a la vida es desplegar la sensualidad, seguirle la pista, desarrollarla, como lo hace Matisse en su pintura o el jazz en su desborde.
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Que opinas del libro Así habló Zaratustra? Es muy amplio para hacer una opinión del tamaño de un post? Se necesita algo mas que ese libro en la vida?
A mí hay capítulos que me gustan mucho, que usé para mis cursos, pero me pasa que el libro en su tono me resulta demasiado exaltado, un poco antiguo. Tiene una tensión sacra que me aleja.
Pero hay algunas ideas y formulaciones de extremo valor, increíbles.
Me alegra que le puedas sacar tanto provecho.
Esto me lo mandó Marcos Gaser (¡gracias again!), que detecta cosas increíbles...
The Nietzsche Family Circus pairs a randomized Family Circus cartoon with a randomized Friedrich Nietzsche quote.
Aquí, algunos ejemplos.
La idea es genial porque las citas son buenísimas, hiper lúcidas como suele ser el pensamiento de Nietzsche, y porque la yuxtaposición con la pedagogía ingenua de las imágenes les da una inocencia muy apropiada.
Hay que ser inocente para ver mucho, los que deforman mucho las cosas lo hacen porque se sienten culpables. Como se desprende, además, del último de estos textos...
Link: The Nietzsche Family Circus
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La humanidad no supone una evolución hacia un tipo mejor, más fuerte o más elevado, en la forma como se lo cree hoy día. El “progreso” no es más que una noción moderna, vale decir, una noción errónea.
El europeo de ahora es muy inferior al europeo del Renacimiento; la evolución no significa en modo alguno y necesariamente acrecentamiento, elevación, potenciación.
En un sentido distinto cuajan constantemente en los más diversos puntos del globo y en el seno de las más diversas culturas, casos particulares en los que se manifiesta en efecto un tipo superior: un ser que en comparación con la humanidad en su conjunto viene a ser algo así como un superhombre.
Tales casos excepcionales siempre han sido posibles y acaso lo serán siempre. Y linajes, pueblos enteros pueden encarnar eventualmente tal golpe de fortuna.
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Quiero llegar a 100. Me parece que después voy a hacer series con otros autores. (El tipo de boludeces que uno hace en Internet...)
Niet 21: Nadie puede escuchar en las cosas, o en los libros, + de lo q ya sabe. Se carece de oídos para lo q no se accede dde la vivencia
Niet 22: ¿Cuánta verdad soporta, cuánta verdad osa un espíritu? Esto fue convirtiéndose c vez + para mí, en la auténtica unidad de medida.
Niet 23: No os habíais buscado aún a vosotros: entonces me encontrasteis. Así hacen todos los creyentes: por eso vale tan poco toda fe.
Niet 24: La mujer es indeciblemente más malvada que el hombre, también más lista; la bondad en la mujer es ya una forma de degeneración.
Nietzsche 25: ¿Mi definición del amor? La única digna de un filósofo. Amor, en sus medios la guerra, en su fondo el odio mortal de los sexos
Los twiteos sobre la mujer y el amor son de las cosas más frecuentemente inaceptables de Nietzsche, lo cual es una lástima porque detrás del escándalo hay tela para cortar. Es decir: verdades para escarbar.
Link: Mi twitter
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Después de detallar aspectos de su vida personal, en el capítulo llamado "Por qué soy tan sabio", el autor dice:
Se me pregunta¬rá cuál es la auténtica razón de que yo haya contado todas es¬tas cosas pequeñas y, según el juicio tradicional, indiferen¬tes; al hacerlo me perjudico a mí mismo, tanto más si estoy destinado a representar grandes tareas. Respuesta: estas co¬sas pequeñas –alimentación, lugar, clima, recreación, toda la casuística del egoísmo– son inconcebiblemente más importantes que todo lo que hasta ahora se ha considerado impor¬tante. Justo aquí es preciso comenzar a cambiar lo aprendi¬do. Las cosas que la humanidad ha tomado en serio hasta este momento no son ni siquiera realidades, son meras ima¬ginaciones o, hablando con más rigor, mentiras nacidas de los instintos malos de naturalezas enfermas, de naturalezas nocivas en el sentido más hondo; todos los conceptos «Dios», «alma», «virtud», «pecado», «más allá», «verdad», «vida eterna». Pero en esos conceptos se ha buscado la grandeza de la naturaleza humana, su «divinidad». Todas las cuestiones de la política, del orden social, de la educación han sido hasta ahora falseadas íntegra y radicalmente por el hecho de haber considerado hombres grandes a los hombres más nocivos, por el hecho de haber aprendido a despreciar las cosas «pequeñas», quiero decir los asuntos fundamenta¬les de la vida misma.
Me encanta la idea. El verdadero "giro copernicano": pasar de hablar de cosas que no existen a considerar las verdaderamente reales e importantes.
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Simplemente quería recordar un par de citas de Nietzsche en el capítulo llamado “De las mujeres viejas y jóvenes”.
a. Todo en la mujer es un enigma y tiene una única solución: se llama embarazo.
La reacción de ciertas mujeres a esta frase es: yo soy mucho más que una máquina para tener hijos. ¿Alguien dijo lo contrario? Pero lo que ellas quieren decir es que no todo se resuelve en ellas con la maternidad, que el enigma que son no tiene esa única solución, es decir, que la maternidad no es un hecho tan central en sus vidas. Importante, sí, pero no central. Sin embargo, una observación biológica, fisiológica, debe dar cuenta del hecho de que todos los meses su cuerpo se prepara para ser fecundado, de una manera especial, lenta, profunda (en comparación con el cuerpo del hombre) y que ese proceso determina una forma de vivir el sexo, el amor, y la vida en general. Ninguna mujer puede hacerse la que no se entera de que su cuerpo le pide a gritos hijo, hijo, hijo, hijo, por más que por supuesto, además, pueda ser gerenta o escritora de grandes novelas.
b. La felicidad del hombre dice “yo quiero”, la felicidad de la mujer dice “él quiere”.
Otra frase destinada a despertar irritación en las mujeres modernas. ¿Cómo se justifica? Lo que la mujer quiere es encontrar un hombre que quiera, que quiera algo, que tenga un sentido para vivir, un sentido que a ella le guste y que sea lo suficientemente fuerte como para estructurar una vida en torno suyo. Buscando el nido en el cual tener el hijo que ella quiere (no con cualquiera ni de cualquier manera) el querer del hombre, definido y fuerte, es lo que le da a ella felicidad. Ese querer masculino, además, debe dirigirse hacia ella, quererla a ella, y ser fuerte para no decaer.
c. “Mira, justo ahora se ha vuelto perfecto el mundo”: así habla la mujer cuando obedece desde la plenitud de su amor.
Parecida a la frase anterior: la perfección del mundo para la mujer, según esta frase de Nietzsche, estar enamorada. Desde ese amor de un hombre que la quiere y le aporta un orden a su existencia (completa el orden que su cuerpo le pide) ella puede encontrar la perfección de todo. Irrita la palabra “obedecer”. Yo diría simplemente que la mujer enamorada se pliega a algunas cosas de la visión del hombre, como una forma de hacer más redondo ese mundo en la que se siente cobijada y busca dar a luz.
Lo último que quiero recordar, como para atenuar estas visiones, es que para este autor el amor es una guerra y que esa guerra la gana el sexo más fuerte, la mujer. Dicho esto, ¿cabe la posibilidad de llamarlo machista?

En relación con la idea de felicidad se puede también señalar que según Nietzsche existen distintos tipos de felicidad para los distintos tipos de personas. Aun más, lo que permite saber qué grado de fuerza caracteriza a un individuo es el tipo de felicidad del que es capaz.

Nietzsche, que distingue entre tipos de personas, y sitúa lógicamente la variable principal en las cantidades de fuerza que cada persona tenga, explica que la diferencia se capta especialmente bien cuando se piensa en el tipo de felicidad de cada persona.
Las personas sin fuerza, que eluden los problemas, encuentran su felicidad en la paz, en la tranquilidad. Las personas con fuerza, que crecen al enfrentar y resolver, encuentran su felicidad en la autosuperación.
La cosa es mucho más larga, pero basta esta descripción mínima para entender que nos equivocamos cuando hacemos de todos los casos, de todos los individuos, una muestra del mismo sujeto humano abstracto. No hay tal cosa, hay tipos de hombres, muy distintos. Aprender a mirar, entender la realidad, pide que nos entrenemos en la captación de estas diferencias.
La imagen es de Hiraki Sawa.

En la tipología humana hay una veta de indignados, personas que tienden a indignarse con facilidad por algo y dan rienda suelta a su intensidad personal bajo la forma de ese afecto seco.
Una de las cosas que uno piensa cuando se encuentra con indignados es cómo es posible que alguien se ponga en ese lugar de pureza, cuando debe tener también su falla, como todo el mundo.
El indignado se pone en situación de superioridad, pero como no suele mostrar sino reacción de rechazo no se sabe en qué consistiría su valor, en qué radica su superioridad.
Creo que Nietzsche diría que la indignación es una patología digestiva.

Todo es muy importante y grave y hay que joderse mucho todo el tiempo. O bien: todo es tremendo y peligroso, la realidad es amenazante y está llena de trampas y falsedades. Esas son las premisas de una visión del mundo muy común, que pasa por ser la encarnación de la verdad y la sensatez pero es pura mierda: temor, impotencia, incapacidad, victimización, falta de empuje, ausencia de ganas de vivir, ignorancia respecto del grado de dificultad real que caracteriza a la realidad posible. La representación "grave" del mundo es un escudo anti vida que ciertos individuos adoptan como solución frente a los desafíos inevitables de la existencia. No es el resultado de una posición sabia, es el rechazo de los riesgos naturales de la existencia, la evaluación de todo para el lado de lo peor.
Desde esa posición se desprecia a todo el que puede algo, a todo contento, porque se siente que en la liviandad hay una traición a esa cosa espesa y resentida que domina el ánimo de los graves. El liviano, el que puede querer y confiar, es visto por el grave como un estúpido que niega el abismo al que estamos por caer todos en cualquier momento. El abismo no es tal, o bien es más posible volar, planear, vivir, de lo que la gravedad querría.
La dicotomía entre graves y livianos (entre gravedad y liviandad), la usa Nietzsche en muchos de sus textos, para diferenciar una actitud de importancia impostada, una ceremoniosidad erudita y falta de fluidez de la más valiosa existencia ligera, capaz de elegancia, baile y felicidad. Es una pareja de imágenes o metáforas de gran aplicación, sumamente orientadoras para detectar sentidos fundamentales en las vivencias cotidianas. Permiten desestimar imposturas y apreciar actitudes más auténticas y directas.
Hay personas que sólo contactan entre sí a partir del cultivo de la gravedad, personas a las que uno no puede llamar por teléfono si no tiene algo feo que contar. Pero si lo tiene… ¡qué sentimiento de comunión se genera! Prefiero otros modos, más valiosos, livianos, divertidos y creadores.

Nietzsche es un pensador tan vivo y tan actual que, pese a haber muerto en el año de 1900, suele ser considerado un pensador contemporáneo. Su filosofía es polémica y bestial, y produce en nosotros todo tipo de reacciones: ayuda a que replanteemos nuestras ideas básicas, enseña a mirar desde nuevos puntos de vista, promueve la superación del sentido común y nos invita a una inteligencia sutil y a la vez poderosa. Su fuerza influye sobre sus lectores, potenciando en ellos la vitalidad y el crecimiento.
El Taller de Nietzsche es una serie de cuatro reuniones de una hora y media de duración en la que se sumará, a la lectura de textos y al análisis de algunos de los conceptos fundamentales del filósofo, un sistema de producción de notas y comentarios por parte de los alumnos.
El objetivo es el de impulsar una recepción activa, es decir, ayudar al alumno o lector a lograr un diálogo con el autor que permita obtener la mayor riqueza del encuentro.
Los textos serán tomados en especial de las siguientes obras:
El crepúsculo de los ídolos
Así habló Zaratustra
Ecce Homo
El anticristo
Nota: Para realizar este taller no es necesario tener conocimiento alguno del autor, ni poseer formación filosófica ni de ningún tipo. El requisito indispensable para hacer el taller es tener ganas de hacerlo.
El tono será, como en todas las actividades del profesor, informal, de conversación libre, y el constante espíritu de diversión que caracteriza al pensamiento estará también presente.
Lugar: Teatrito del Bar El Taller
Días de clase: 23 y 30 de Octubre, 6 y 13 de Noviembre
Horario: de 20 a 21:45 hs
Costo: $250
Informes, Inscripción y reserva de vacantes:
Llamar a Shona al 4831-1588 y/ó
cursos@bienvenidosami.com.ar
Aquí comento algunas ideas de Nietzsche sobre la diferencia, ideas que no pueden caer bien a nuestra compartida moral convencional y buenista. Pero son muy interesantes, y tienen mucho de verdad...