lunes, mayo 28, 2007

Reportaje sobre la tecnología

Cintia Fritz, antigua colaboradora, alumna y amiga, me hizo unas preguntas para un trabajo que tenía que hacer en su carrera. Esta es la desgrabación que me mandó:

¿Hay un momento en que la tecnología deja de estar de nuestro lado y comienza a ser un problema?
R: No, me parece una ridiculez pensarlo así. Es el testimonio de una mentalidad asustada que siempre está tratando de encontrarle la vuelta negativa a las cosas.
Todo puede ser un problema: las vitaminas pueden ser un problema, un médico o un millón de dólares pueden ser un problema. Por lo tanto nada es un problema.
Todos son recursos. Depende de cómo los vamos a utilizar y para qué los queramos utilizar. La tecnología es un recurso y es un recurso sensacional que potencia muchísimo nuestro alcance, nuestra capacidad de hacer, que es excitante. La verdad es que darle esa otra vuelta más bien parece el testimonio de una especie de actitud depresiva o resentida.
¿Puede la tecnología modificar la forma en que las personas se relacionan?
R: La verdad es que me parece un absurdo completo. Las relaciones, por supuesto, se modifican. Se modifican en las vidas personales de las personas. Es muy difícil realmente evaluar cómo una circunstancia histórica puede modificar las relaciones entre las personas. En todo caso, si hubiera un relevamiento serio de esta situación creo que habría que entender que hoy en día la intimidad es un valor como nunca lo fue antes. Y que la tecnología es una de las grandes aliadas de esta intimidad. Que la gente está cada día más cerca la una de la otra y quiere comunicarse más y está ligada de una manera más amorosa. Los sociólogos están enamorados de sus teorías críticas, pero no ven el mundo realmente.
¿Cómo te llevás con la tecnología?
R: Me llevo súper bien, por supuesto. La uso muchísimo para trabajar y para disfrutar de un montón de cosas que puedo hacer gracias a Internet y a los celulares, etc.
La que critica a este fenómeno es la misma conciencia intelectual que siempre anda rezagada en relación con los fenómenos vitales del mundo.
La gente muy directamente afirma lo posible y se engancha con las cosas que le dan posibilidades y el intelectual siempre está un poco resentido, atrás, mirando con envidia a todos los que viven despreocupadamente y se cree que su preocupación es una virtud. Me parece que es una falsa inteligencia.
¿Te acordás cómo era tu vida antes de Internet?
R: La verdad que no. No me lo había planteado, es una pregunta interesante. También me sentaba en la computadora a escribir, como ahora. Lo que pasa es que esa computadora no estaba conectada ni yo volcaba parte de mi producción en el blog ni podía mandar a las revistas artículos en un segundo ni podía escribir para lugares más lejanos. Como único medio de comunicación estaba el teléfono, lo cual dificulta mucho muchísimas cosas.
En realidad es mucho más amplia la superficie de contacto ahora. No, la verdad es que no me acuerdo mucho más que eso.
¿Tus hijos cómo se llevan con la tecnología?
R: Bueno, el de 1 año todavía no tiene mucha noción. Tiene un celular que ya no me funciona y dice hola. El de casi 4 años le estoy enseñando a lograr hacer puntería con el cursor en los videos de You Tube que le interesa ver, de Cars, Superman y todo eso.
Buscamos muchas imágenes en Internet juntos y las guardamos en carpetas suyas y después las imprimimos y las pegamos en la pared.
Por el momento eso. Pero le estoy enseñando en la medida en que va pudiendo entender cómo funciona la computadora y nunca dejé de prestarle ni el celular ni la cámara digital. Si se caen, se caen, pero quiero que él tenga desde chiquito la sensación de que todo eso es también suyo.
Lo importante es que uno logre que la tecnología pueda ser un vehículo de lo que uno quiere o necesita…
R: Si, claro, es eso. Las formas pueden ser más o menos buenas, en realidad, el problema de fondo es ¿qué vamos a valorar? ¿Vamos a valorar un estilo de comunicación que permanece intacto más allá de los cambios temporales o vamos a valorar nuestras ganas de hacer cosas y nuestro deseo de comunicarnos? Bueno, si vamos a valorar esto último, todos estos recursos caen de una manera muy natural como posibilitadotes y agradables, ¿no?

4 comentarios:

Andres dijo...

Comparto varios puntos que marcas en la entrevista. Sin embargo, creo que la tecnologia puede tener algunas desventajas si no se las sabe usar medidamente.

Es cierto, internet y los celulares expandieron exponencialmente la capacidad de contacto con otra gente. Lo cual es alucinante. Vivo en EEUU y mantengo contacto diario con mis familiares y amigos. Miro fotos y videos de ellos y ellos pueden ver los nuestros. Escucho los partidos por radio como si estuviera en Argentina, leo blogs, diarios de todo el mundo, etc, etc.

A la vez, esas mismas tecnologias pueden ser muy invasivas. Trato de apagar mi celular (o no atenderlo) en mis ratos libres para preservar mi intimidad. Pero a veces mi jefe o compañeros de trabajo me ponen mala cara cuando hago esto. En muchas empresas, es parte del contrato informal que uno va a tener el cel prendido las 24hs, los 7 dias a la semana. Y no es que uno se pueda elegir o poner limites porque en todas las empresas del ramo la cosa es asi. Esa posibilidad de invasión no existía antes. Y es definitivamente un costo (para mi) y obviamente un beneficio para mi empresa.

No me quejo de las tecnologías pero creo que hay que enteder algunos costos para poder, como sociedad, idear mecanismos para mitigarlos.

Chaostar dijo...

Hola Alejandro, hice taller de escritura contigo hace unos meses. Sobre el tema tecnología, es interesante recordar otro uso del concepto. Nosotros estamos acostumbrados ahora a pensar en aparatejos electrónicos en relación a "tecnología", cosas con botonitos o pantallas táctiles, wifi, etc. En ámbitos antropológicos se considera como tecnología a todo conjunto de implementaciones derivadas de lo cultural y de usos particulares de las herramientas a disposición de los seres humanos. Pero no hablamos sólo de aparatos o cosas. Desde este punto de vista, por ejemplo, la meditación es una tecnología, el habla o la escritura son tecnologías, etc. Desde este marco, por supuesto, la tecnología "modifica" las interacciones, ¿pero en relación a qué? Pues seguro a un modo de relaciones, vida e interacciones basadas en una tecnología anterior, tomada como punto de referencia. Más allá de ello, creo que sí hay ciertas líneas-fuerza fundamentales ante las cuales el uso excesivo de ciertas tecnologías tiende a alienar aspectos de nuestro ser (ej: habituarse a interactuar con otros casi exclusivamente a través de email, messenger o mensajes de texto podemos pensar que no es del todo saludable; comprendo la relatividad pero ojalá entiendan a qué me refiero). De paso, ya no puedo entrar al blog de proyectos de escritura, no me deja entrar el sistema... me echó la tecnología? ;) Saludos! Martin

Néstor dijo...

Hola, me llamó la atención la imagen que ilustra el Reportaje, referido a "historias de maravillas de la ciencia" o algo así. Es común la referencia sinonímica entre ciencia y tecnología, me pregunto si la elegiste casualmente o adrede o por lo loco del dibujo...

Anónimo dijo...

Bueno días, he estado leyendo su artículo mientras hacía un trabajo y me parecía excelente. Gracias a él tengo todo lo que necesito.

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