martes, abril 15, 2008

Carne artificial

Es apasionante entrever las cosas que uno no cree que puedan llegar a pasar empezando a hacerse un lugar en la realidad. La carne artificial aparece como una opción en el mundo de los desafíos alimienticios del mañana, o del pasado mañana.

Antes de ponerse a putear y juzgar los hechos, conviene simplemente observar y entender. A la realidad no le importan nuestras opinioncitas. Lo digo porque lo más frecuente es que frente a estas cosas nos salga una reacción moral, como si tuviéramos el mundo a cargo nuestro. Lo cierto es que la realidad es inmanejable, y que nuestra sensibilidad tiene fecha de vencimiento. Puede que no llegue a gustarnos comer un bife de laboratorio, pero eso no quiere decir que esté mal o que debamos descalificar la iniciativa.

Cito el artículo publicado en Wired: In vitro meat production is a specialized form of tissue engineering, a biomedical practice in which scientists try to grow animal tissues like bone, skin, kidneys and hearts. Proponents say it will ultimately be a more efficient way to make animal meat, which would reduce the carbon footprint of meat products.

"To produce the meat we eat now, 75 to 95 percent of what we feed an animal is lost because of metabolism and inedible structures like skeleton or neurological tissue," Jason Matheny, a researcher at Johns Hopkins and co-founder of New Harvest, a nonprofit that promotes research on in vitro meat, told Wired.com. "With cultured meat, there's no body to support; you're only building the meat that eventually gets eaten."

Link: Scientist Flesh Out Plans to Grow (and Sell) Test Tube Meat

La imagen: Meat Collage by David Kennedy

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Así dicho suena mucho más rico comer lombrices en los fast food

Paul Maril dijo...

Me hace acordar de la máquina que tocaba a Coltrane... También recordé a Isaac Asimov. Ese gran autor de ciencia ficción, en una de sus novelas, imaginaba que las colonias humanas radicadas en otros planetas, alimentadas con comida sintética o cuasi sintética, extrañaban tanto el sabor de la comida terrestre, que empezaban una guerra espacial contra la madre patria...

Julián Rodriguez Orihuela dijo...

Me da como "cosa", pero si le tengo que hincar el diente a un bife de laboratorio... bienvenido sea!

Anónimo dijo...

Celebro al hombre. Celebro la razón. Celebro todo intento de superar el condicionamiento y las limitaciones que nos impone la naturaleza.

C a r t u . dijo...

y ? , si es rica, que tiene ?
de última esta en sintonía con el mundo plástico.

Anónimo dijo...

Leo habitualmente este blog porque me gusta, siempre encuentro desafíos para pensar, para reflexionar.
Casi nunca estoy de acuerdo con lo que se plantea, es más, creo estar muy lejos en términos de convicciones, sensaciones, sentimientos, pero insisto, me gustan los desafíos. Y como me quiero y me siento respetuoso de todas las opiniones, sigo participando.
En este caso, más allá del tema de la nota, digo: me resisto a creer, a resignarme a la inevitabilidad de la realidad, a que nuestra sensibilidad tenga fecha de vencimiento.
Es cierto, no somos los dueños del mundo, pero nosotros somos el mundo.
Coincido, hay que tratar de entender, de no rechazar por mero ejericio, de buscarle la vuelta, pero no podemos renunciar a ser el mundo,a contraponer la razón sensible a la razón pragmática, por llamarla de alguna manera.¿¿ O no se trata de eso vivir??
Saludos!!
Diego

Anónimo dijo...

Creo que éste tipo de carne sería un gran dilema moral para los vegetarianos que lo son en nombre del sufrimiento animal.

A mí me da un poquito de cosa, prefiero los alimentos naturales y frescos.

Anónimo dijo...

No se trata de carne artificial si no de procesos de laboratorio para mejorar las condiciones de la carne. Eso entiendo de la nota en inglés. Quizás para hacerla más sana y, por que no, más rica. No quiero pensar que saldrá de esas pruebas de laboratorio, pero me imagino que se podrá lograr la vieja creencia que teníamos los chicos de ciudad: los bifes crecían en los árboles, igual que las milanesas... De ninguna manera eran parte de esas pobres vaquitas que comían tranquilas al lado de la ruta uando íbamos a Córdoba. Por otro lado, me parece ya no moral o inmoral comer un bife artificial, -el planteo hecho por Alejandro- sino que me parece sencillamente de mal gusto llevarse algo así al estómago. Si yo tengo la edad que tengo y una cultura alimentaria, no creo que pueda cambiar un chivito a la parrilla por una chivito impreso sobre una carnestolenda realizada con quién sabe que rezago de plástico... No estoy hablando del hambre porque ahí comemos cualquier cosa... Todavía no me he acostumbrado a la leche ultrapasteurizada que dura un mes, porque en realidad es la famosa leche hervida que nos daban cuando chicos... Ese sabor de la leche grasosa apenas pasteurizada siento que me la han robado... De todos modos sigue siendo leche, pero llamar leche a la leche de soja es todavía más delictivo que cambiar un billete de un dólar por un billete, no falso, si no esos que de un lado es un billete de un dólare más impreso y del otro hay una propaganda de Gath y Chávez...

Anónimo dijo...

Enojarse para mi con la realidad es no aceptar la realidad, ejemplo, se te pincha una rueda, putear al cielo no va a emparchar la rueda. De la misma manera, putear por la polucion no soluciona la polucion, o decir que los dirigentes del pueblo son corruptos no los va a volver en competentes y honestos. Hay que aceptar la realidad como es para cambiarla, muy buen posteo Alejandro!!! Ramiro

Mensajero dijo...

Para el asado, habría que usar carbón sintético?
Los quiero ver sintetizando un chorizo, ja!

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