martes, abril 22, 2008

"Estambul" de Orhan Pamuk

No había leído nada de este premio Nobel turco, y compré este libro porque me gustaba la idea de conocer su sensibilidad a través de algo escrito pensando y queriendo a una ciudad que era la suya y de la que yo no sabía nada. No me enamoré del autor, ni tampoco sentí que fuera un gran libro, pero de todas maneras capté algunas cosas interesantes, como que -una vez más- muchas de las cosas que tendemos a creer en nosotros únicas y especiales son compartidas por otras poblaciones del planeta.

La clave, según Pamuk, para entender a Estambul, radica en la impresionante decadencia que llevó desde el fulgor de Constantinopla, centro del Imperio Otomano, a la actual ciudad superpoblada y empobrecida. La transformación, pese a ser parte de una historia de siglos, no ha dejado de ser visible en la vida del autor. La melancolía de Estambul tiene que ver con ese antiguo esplendor perdido, del cual quedan aun huellas deterioradas por todas partes. Un poco al modo nuestro, con la diferencia de que lo perdido allí no era una ciudad con un par de décadas de esplendor sino la capital de un imperio. No un inicio de algo sino una conclusión de siglos.

El libro está lleno de fotos en blanco y negro del Estambul que el autor conoció de chico (lo más lindo del libro) y es especialmente interesante ver las viejas casas señoriales construídas en madera. Esas que, como explica Pamuk, se han ido incendiando con el paso de los años hasta casi desaparecer. (En una forma turca de argentinidad -eufemismo excesivamente irónico para aludir a una cierta ignorancia y a una característica complacencia en el desastre- él y sus amigos, como muchísimos habitantes de la ciudad, iban a ver los incendios como si fueran a un espectáculo, llevando una viandita y con ganas de compartir un momento divertido).

2 comentarios:

Walter dijo...

hola alejandro, hacía mucho q no posteaba un comentario, pero de todas formas seguía atento tus post.

dudo q lo q vaya a comentar ahora guarde estrecha relación con la entrada propiamente dicha, pero algo q dijiste me despertó interés: "muchas de las cosas que tendemos a creer en nosotros únicas y especiales son compartidas por otras poblaciones del planeta".

en nuestra cultura fuimos entrenados para resaltar las diferencias individuales. y así, vemos a los demás como separados de nosotros mismos, vemos como son diferentes, y hasta los etiquetamos. y una de las mejores cosas de vivir una experiencia como la que viví en alemania (me fui de intercambio por la universidad) y de estar con otras personas es de repente ver como se parece a vos, no como es diferente, y experimentar que lo que es esencia en vos, que es esencia en mí, es de hecho, lo mismo.

así llegué a comprender algo realmente importante: de esta manera llegué a verme, en primer término, como "ciudadano del mundo". luego soy argentino y, más tarde, porteño. tal vez ahí exista un punto de contacto entre la melancolía del autor para con su estambul, y la mía para con mi buenos aires y su decadencia.

saludos!

Anónimo dijo...

Hola Alejandro, te comento acá porque quiero hacerte una pregunta, Conocés a Ayn Rand? Te pregunto porque en youtube vi algo que me interesó.

http://www.youtube.com/watch?v=Mlnv1HMiK9s

Saludos.

Marcelo

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