martes, enero 04, 2011

Trabajar es sensacional (Fragmento de mi libro "Ganas de vivir. La filosofía del entusiasmo")



No me refiero sólo a tener trabajo, digamos, a tener la seguridad de una entrada regular (cosa que es por supuesto importantísima), sino a que en el trabajo tenemos la oportunidad de desarrollar nuestro valor, de agregar incluso cualidades a las cualidades de base con las que partimos (y sin las cuales no habría habido nunca trabajo posible para nosotros). Estoy seguro de que muchos que tienen dificultad para encontrar trabajo padecen de una cierta resistencia básica a entregar utilidad, a volverse útiles, de manera que cada oportunidad que se les presenta se ve abortada por ese fondo de obstinación, que les hace sentir que cualquier prestación tenga el sentido del sometimiento.

Es un tema delicado, lo sé. Muchos deben estar leyendo el inicio de este desarrollo con la idea de que estoy sosteniendo que no trabaja el que no quiere, y que en realidad quiero presentar a la pobreza como pura responsabilidad del pobre que se resiste a generar riqueza y pasarla mejor en la vida. No es así. No creo eso. Estoy tratando de describir un fenómeno que afecta principalmente a personas que tienen tanto la posibilidad de trabajar como la de no trabajar, digamos, personas en las que cabe un nivel de elección en la realización de su destino, o su suerte. En los casos más extremos de la sociedad, las cosas juegan de otra manera. Pero en muchos otros casos, en la mayoría de ellos, sí puede detectarse como factor fundamental la diferencia entre, diríamos, engancharse bien con la capacidad productiva, o no lograr la posición que la habilita. El que logra productividad lo hace porque quiere servir, ser útil, aportar algún tipo de riqueza generada por sí mismo de manera que alguien quiera pagar por ella. El que no la logra siente probablemente que servir es reducirse, disminuirse o dejarse usar, con lo cual en vez de volverse cada vez más capaz de generar y entregar riqueza, hace primar una actitud desafiante de improductividad, como si el mundo debiera hacerse cargo de uno, que es tan dignamente humano y que merece por su increíble valor ser mantenido en condiciones satisfactorias de dignidad y contento. Se conocen casos de personas que no condescienden a la productividad a causa de su apabullante superioridad (imaginaria, claro), a la que el mundo no sabe hacerle un lugar y a la que se condena injustamente a quedar inexpresada. Seguro…

Lo humano es producir, hacer, generar utilidad. Y quien tiene ese deseo de producir y de ayudar es paradójicamente quien más cualidades despliega, quien más entiende el universo de la producción, y quien logra, con el paso del tiempo, las mejores posiciones en el mercado laboral. No es el más abusado, sino el más protagónico. ¿Cuáles son las mejores posiciones? Las que le permiten a uno desplegar su capacidad en el campo en el que más significativo le resulta hacerlo y de ese modo logra un nivel de bienestar económico consistente.

Lo planteo así porque en general el trabajo es considerado a partir de la figura de la alienación, como un tiempo en el que uno renuncia a sí en pos de un pago. Un tiempo de sacrificio. En ciertas situaciones seguramente debe ser esa la única opción, pero en la mayoría de las otras, y hoy en día una característica destacada de nuestro tiempo es que lo que hace que un trabajo sea valorado es precisamente que la persona que lo lleva a cabo integre en su productividad la dimensión de su satisfacción, porque ella parece hacer surgir un plus diferencial.

Suena feo decirlo tan sencillamente, pero eso no quiere decir que no sea cierto: el que trabaja sintiéndose explotado vive apretando el freno, sojuzgado, reproduciendo mentalmente en cada idea el escenario de una experiencia limitante y enloquecedora, y no avanza jamás, y tiende a ganar poco y nada; el que trabaja aplicándose, y entendemos esta aplicación como una inversión de su propia búsqueda de felicidad en el campo del trabajo (sea como sea, en la actividad social o en el tipo de desarrollo productivo), logra ofrecer algo valioso de sí y ser recompensado más satisfactoriamente.

El trabajo no es el infierno. En el trabajo la gente está en actitudes activas, y la gente activa es más linda: allí mostramos nuestro poder de fuego, nuestra capacidad, nuestro entusiasmo y para qué sirve éste. El trabajo no es sólo el trabajo, es la aventura de hacer lo que uno quiere, de inventar, de luchar, de competir, de trabajar en equipos, de conocerse y compartir. De satisfacerse haciendo cosas. Si logramos superar la mala prensa que tiene el trabajo podremos captar que es una actividad que tiene mucho de excitación y de placer, es un juego de creatividad y ambición, de defensa y ataque, de resistencia y superación de la resistencia. En el trabajo uno muestra lo mejor de sí, las capacidades de esfuerzo, de concentración, el esmero en las tareas, el cuidado. El trabajo en sí mismo es una especie de amor, tal como lo describimos en premisas anteriores.
Sé que a muchos esta descripción del trabajo les puede parecer demasiado positiva, pero es que el trabajo valioso, el trabajo bien hecho, siempre tiene estas características amorosas. Hay amor en el trabajo porque el trabajo mismo es, cuando está bien encarado, una realización personal profunda y uno tiende a adorar sus realizaciones. Y para terminar de captar la idea en toda su amplitud, también conviene entender que…

Link: Prólogo y primer capítulo del libro

Link: Más sobre el libro

9 comentarios:

lacrisisesfilosofica dijo...

Liiisto!!! Reenviado a todos mis compañeros del laburo!! Me encantó!

ramiro dijo...

buenisimo. ni bien pueda compro el libro. Algo que aprendi hace poco es que lo que a uno le gusta hacer a veces no tiene nadie que lo quiera comprar en el mercado. Por ejemplo, a mi me gusta jugar al ping pong. Eso por ejemplo es algo que no lo puedo hacer a cambio de dinero (salvo que uno llegue a profesional, lo cual en el campo del ping pong es dificilisimo, casi todo el deporte es amateur). Lo que quiero decir es que no necesariamente lo que a uno le gusta es necesitado por alguien a tal punto que ese alguien quiere darnos plata por ello. Lo que significa que el "approach" de una persona debe ser "que me gusta hacer que la gente este dispuesta y pueda pagarnos para hacerlo". La respuesta a eso es orientadora. Ahora, lo que hay que hacer es tener una actitud de que es lo que el otro necesita, no nos podemos enfocar en que es lo que nosotros queremos hacer solamente. Se tienen que dar las dos, que a uno le interese hacerlo y que otra gente tenga el dinero para pagarlo y quiera pagar por eso. Hoy por ejemplo en el campo de la musica, con las bajadas de musica ilegales, hay muchos musicos, pero poca gente esta dispuesta a pagar la musica ya que la puede conseguir gratis bajandola.

saludos!!
Ramiro

Anónimo dijo...

Me parece fantástico. También influye mucho la motivación que te dé tu jefe, y cómo es la relación con tus compañeros.
Donde yo trabajo, tenemos un jefe ciclotímico que puede amargarte el dia por pavadas realmente.
Conozco gente que trabaja de algo que le interesa poco, pero como se siente cómodo en su entorno, es eficiente, y la pasa bien.
Creo que, salvo cuando trabajamos de manera independiente, el entorno laboral afecta muchísimo la manera de trabajar.

Mariela

Maxi dijo...

Y sensacional es este fragmento. Los improductivos encuentran fácil una respuesta que se adecue a su incapacidad, y vos sabés poner en palabras la respuesta a estos seres infelices.
Trabajar es encontrar un lugar en el mundo, es aportar, es brindarse, y eso es magnífico!
Gracias por tanto.
abrazo.

Javier dijo...

Me encanta esta forma de encarar el trabajo, como parte de la vida. Creo que es una búsqueda, como tantas cosas en la vida, en la cual hay que disfrutar del camino.

Les dejo este documental, que vi hace un tiempo, acerca de la felicidad y el fluir en la vida, y el trabajo forma parte importante de eso:

http://www.youtube.com/watch?v=GbY5VR1rTYU

Dexter dijo...

Todo depende de uno, incluso si en el medio hay un jefe pedorro. Es mas, un jefe pedorro es una experiencia interesante ya que nos mata o nos fortalece.
Tuve una vez la suerte de participar en una conspiración para desbancar a uno. Lo logramos en un muy buen trabajo de equipo. Después de esa experiencia me quedaron ganas de dar un taller al respecto.
Los lideres malos deben ser sustituidos de inmediato, ya que si no, pueden provocar daños importantes. Es una manera también de desarrollar cierto musculo político. Detrás de todo jefe perverso, existe quien voluntariamente se somete. De nada sirve putearlo a sus espaldas, hay que encarar al tirano y enfrentarlo.
El taller se va a llamar "Deshágase de su jefe en 21 días".

El Alfil dijo...

A mi me parece acertada la mirada positiva al trabajo. Esta perfecto hacer las cosas por la excelencia en sí y no por la remuneración. Eso habla bien del manejo del ego que tengamos.
Es por eso que una persona que construye su casa lo haga con pasión y esmero y logre resultados excelentes aunque nadie le pague por ello. Pero eso es una actividad y no un trabajo...
Ahora si nuestro trabajo es construir casas, lo podemos hacer de excelente forma por la excelencia en si, pero si las condiciones de contratación no son las que deseamos no nos queda otra que alienarnos a perder el tiempo en el trabajo y vivir cuando salimos de él.
El problema es si somos capaces de dar lo mejor de nosotros en una tarea, por la excelencia en sí. A costa de alguien que aprovecha nuestras cualidades para ganar dinero y retribuirnos menos de lo que pretendemos.
Yo distinguiría trabajo de actividades. Trabajo es relación de dependencia y actividad es algo que lo hago por realización propia. El trabajo no es malo en sí sino la explotación de la relación de dependencia. Y la "actividad" siempre tiende a ser por la excelencia e si misma cuando el dueño de nuestro tiempo y esfuerzo somos nosotros.
Trabajar y hacer actividades, pueden hacerse excelentes, pero trabajar es depender y actividad es ser libre.

Seba SM dijo...

Alejandro estoy de acuerdo con la mirada positiva acerca del trabajo. Desde mi punto de vista, involucrarse, ser protagonista, llevar adelante ciertos procesos es muy bueno, pero el problema es esa riqueza generada ¿para quién es? ¿se abusan de mi entusiasmo y no me pagan horas extras?¿hasta que punto la visión positiva no es utilizada para que generemos más por el mismo "precio"?¿el sistema no debería "cuidarnos" un poco más?
Y cuando hablo de cuidarnos, me refiero a condiciones equilibradas de trabajo, desde ya sin llegar a los burdos reclamos sindicales, como por ejemplo la tendinitis de los trabajadores del subte...

Saludos, sigamos reflexionando!
Sebastián

Dexter dijo...

Hola SebaSM. Tu opinión me dio que pensar. No se que te diría Alejandro al respecto, pero coincido contigo en el punto de que el resultado de nuestro entusiasmo y creatividad la mayoría de las veces alimenta bolsillos ajenos; y por lo general ni siquiera te dicen gracias......
Continuar siendo productivo bajo este escenario parece medio pelotudo. Pero no obstante, el dilema debiera resolverse desde el punto de visto de que el perfeccionamiento de la eficacia y el goce del trabajo, va a alimentar en uno, una capacidad que puede devenir en algo que puede enriquecernos.
En tu caso, quizás sea hora de preguntarte si tu ciclo vital no se esta desperdiciando ante los miedos lógicos de poder sobrevivir.
La llave que hoy no existe para mandar al diablo a tu empleador, difícilmente se perfilara, si te cerras a las ideas; si despertas indiferente a un nuevo día porque vas a ese lugar de mierda; si por delante se ve mas de lo mismo.
Nadie dijo que la vida creativa y entusiasta este exenta de lucha. Pero es mejor la lucha que la resignación.
Para levantarte la moral te voy a contar una linda historia. Es de los Beatles, cuando apenas empezaban con el asunto de grabar canciones.
George Martin, su productor musical, les dio un temita de terceros para que lo graben. La idea del viejo Martin era que con ese tema alcanzaran un numero 1 en las listas de éxitos.
Los Beatles lo grabaron, pero como no iba con su estilo musical, decidieron no editarlo.
Dado que necesitaban un numero 1 para continuar en el negocio, Lennon compuso Please,Please Me y alcanzaron su primer nro 1.
Podemos decir que claro, como Lennon es un genio, la tenia fácil.
Desde luego, fue un genio, pero en ese entonces, lo unico que tenia era una gran ductilidad para componer rápido, trasmitir a los otros, la idea base, ensayar un par de veces y a grabar......
Así se hicieron los Beatles, el enorme talento de esta banda encontró cauce para discurrir dado que estos 4 tipos tuvieron un intenso pasado de explotados en Hamburgo, llenandoles los bolsillos a un ignoto comerciante y aprovechando los momentos muertos del espectáculo donde actuaban para perfeccionar el estilo de música que les gustaba.
Si eso no es labrar un destino, no se entonces que decir.

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