martes, noviembre 15, 2011

Estar bien o no estar bien

Refloto un artículo que publiqué en revista La Maga en 1996, que viene a cuento.

Hace pocos días me crucé, en Corrientes, a pocos pasos de Scalabrini Ortiz, con un conocido al que aprecio, un señor de unos cincuenta años a quien hacía mucho que no veía. Me gustó verlo, y transformé su breve y masticado saludo al paso en una ocasión para cambiar algunas palabras. Tuvimos el siguiente diálogo:

-¿Cómo te va?- me dijo él.

-Muy bien- le respondí.

-¿Muy bien?- me volvió a preguntar, entre asombrado y molesto.

-Si, muy bien- le dije.

-¿En este país te va muy bien? ¡Andá a cagar!- me respondió, yéndose.

Podemos pensar que su actitud es fruto de un malestar personal causado por algún factor que desconocemos, y entender que estos exabruptos los tiene cualquiera en algún momento. Pero estaríamos justificando el maltrato, lo cual no es nunca una buena opción.

Lo más interesante del episodio es su valor ilustrativo respecto de una cierta concepción del sentido del bienestar personal y por lo tanto del lugar disponible en el mundo para la experiencia del individuo y su felicidad posible. Seguramente este señor encontró ultrajante que alguien pudiera tomarse el atrevimiento de estar muy bien, y creyó ver en mi respuesta una posición política censurable y hasta responsable de la falta de solidaridad reinante en el crudo intercambio social. Su respuesta dice entre líneas: en la Argentina de hoy nadie puede sentirse bien, y si alguien lo hace es por eso mismo cómplice de la fuerza del mal que estrangula nuestra realidad social. Es contra esa estúpida consideración de la realidad, contra esa pobreza política y humana contra la que quiero apuntar algunos pensamientos en esta columna.

¿No hay posibilidades de estar bien en la Argentina de hoy?

¿Por? ¿Porque hay problemas sociales, porque las cosas no son como nos gustaría que fuesen? ¿Cuándo, en qué país, en qué mundo, nos va a ser dada por fin la oportunidad de ser felices como es posible serlo, es decir, de forma relativa y en medio del gran caos que es una sociedad? ¿Y de qué forma ese culto de la infelicidad forma parte de una estrategia de avance social, de trabajo favorecedor de la justicia? ¿Se supone que es producto de la lucidez, el malestar? ¿Qué todo estar contento y disfrutar de caminar y de ver los árboles es reaccionario, estúpido, ciego, colaboracionista, fascista?

Más bien me atrevería a decir lo contrario, que esa felicidad posible tiene mucho más la clave del desarrollo de una realidad mejorada que la militancia en la mala onda a la que muchos consideran signo de lucidez. ¿Es lucidez una postura que vuelve ilegítimas las ganas de vivir y que desfavorece la felicidad posible? Más bien creo que tal actitud es la expresión de un resentimiento profundo y la justificación por vía social de una incapacidad personal de producir espacios de alegría y felicidad personal. No suelen surgir movimientos valiosos de morales tan simples y ridículas como la que evidenció ese comentario. La búsqueda del contento por parte del individuo es una fuerza éticamente positiva para el bienestar del país. Y si no preguntémosle a los del Club del Trueque, ejemplo si los hay.

11 comentarios:

Mariní dijo...

Qué clara y certera tu nota...del 96... adónde ciertamente el club del trueque sI era un espacio de Fe, en q las vías posibles de búsqueda de un Bienestar Cierto era posible...creo que en esa época comencé a leerte y escucharte en la radio.
Qué bueno, y gracias por recordar que nuestro sino es hacia adelante, hacia arriba y con sonrisas al cruzarnos - si eso fuera posible...!!

Dexter dijo...

Me encanto esta nota, mas teniendo en cuenta lo añeja que es. Hoy vos tenes 50 años!!!. Es como si la misma fuese una foto de tu pensamiento.
La temática de la nota aun sigue vigente.Pero es correcto deducir que la continuidad del fenómeno, obedece a una visión cultural?...
Y si es así. A que podríamos atribuirla?....
La respuesta me parece que esta en la dificultad de construir una madurez con sentido. Una suerte de satisfacción en el autotesteo personal, que me permite saber adonde estoy, luego de recorrer cierto camino.
A veces tengo la impresión de que muchas personas están lidiando una batalla perdida contra su propia imposibilidad de detener procesos ansiosos. La raíz de dicha ansiedad parecería ser el miedo, un miedo percibido a medias que no logra ser cristalizado. Epidemia de pánico existencial?.....Hummmmm
No sera que todo ha cambiado para que nada cambie?. No sera la insatisfacción popular, hija de ese acatamiento al orden establecido por gente perversa?....
Y si fuera eso!.
No es que no podamos sentirnos bien, pero parece que estamos demasiados exhaustos.
Sentirse bien es una actividad de tiempo completo. Así como se sale a correr para estar en forma, debería salirse a estar bien, para vivir mejor

sebastianconcept dijo...

Esa sería una terrible definición de lucidez.

No solo por atribuirse más autoridad a la política (siempre pasajera) que a las neurociencias sino porque es ridículamente trágica.

Lo que leo de alguien que responde así es otra cosa.

El default de un niño que no sufre grandes problemas es estar muy bien. Ese es "el metro patrón" del estado emocional. Ese es un estado interesante, no importa la edad que tengas. Permitanme llamarlo "lo normal." [1]

Esa respuesta es mera reacción al estrés que causa, en quien está carente, el contraste entre su amargo estado emocional y la percepción de que es posible estar "normal" en circunstancias similares.

En el modelo mental de ese señor sos una anomalía, le rompés la consistencia porque sos real y eso "le duele."

Pero él es responsable de haber llegado a ese estado o haberse dejado llevar. [2]

8 abrazos por día cambian tu nivel de oxitocina en el cerebro de una forma que hace la diferencia (si querés pensar en una vida emocional realmente atractiva).

Esa persona cultiva una actitud que la vuelve desagradable. Por reciprocidad (neuronas espejo), esa persona contagia de desencanto con la vida. Al menos a todos los que interactuen con ella y no tengan updateados los "anticuerpos" de ese meme tóxico.

En la práctica, así no va a tener ni 8 abrazos por año.

Los infelices se fabrican tornando socialmente aceptable el practicar una queja atrás de la otra.

El problema se expande porque eso hace que hace que su red de contactos tenga 8 brazos por día menos deteriorando el Capital Emocional de toda esa tribu y por lo tanto (en menor medida) la Economía Emocional local.

No solo no contribuye sino que intoxica la cultura.

[1] tentativa y limitadamente
[2] afirmar lo contrario sería legitimar la cultura de la excusa, en muchos ámbitos ya está ocurriendo y las consecuencias estan a la vista.

Anónimo dijo...

Hola Alejandro!

A pesar de leer tu blog desde casi el comienzo, es la primera vez que voy a comentar algo. Y no es que este tema me haya movilizado muy especialmente, simplemente hoy me dieron las ganas… ja! En estos años de leerte me has ayudado a pensar y repensar varias cosas, así que antes que nada quiero agradecértelo!

Lo que me pregunto respecto de esta nota es: ¿nos puede ir en la vida igual de bien en Etiopía que en Suiza? ¿Podemos recortar tanto el contexto social de la actitud individual? ¿Uno no es también “uno y su circunstancia”? ¿Podrías haber desarrollado todo tu potencial si hubieras nacido en el Congo? Para llevar tu pensamiento hasta un extremo: en medio de una sangrienta batalla de fuegos cruzados…¿cabría siquiera la pregunta de “cómo te va”?

Por supuesto, sobre todo en Argentina la mejor actitud no es sumarse al lloriqueo protestón general… no sirve para nada. Recuerdo la anécdota de Borges charlando con algunos que hacían “canciones de protesta” allá por los ’70… -Ah… cuánto los envidio muchachos… porque a mí, cuando estoy enojado, no se me ocurre nada-

Pero también no puedo dejar de sentir la obscenidad ombliguista de muchos eufóricos actuales y de otras épocas. Puede que ese señor haya pensado eso de vos. A cada uno el país le pega o lo favorece de distintas maneras según sus intereses, es muy subjetivo. Lo que no me parece es que sea estúpido. No sé, algo no me cierra cuando alguien me dice que le va muy bien en nuestro país con el tipo de relaciones cuasi mafiosas que se establecen socialmente, porque casi inevitablemente ellas nos envuelven en una complicidad muy reñida con cualquier ética. Es el aire que se respira, la anomia. ¿No creés que hay mejores sociedades que la nuestra, que hay mejores lugares en el mundo? Individualmente conozco de aquí personas maravillosas. En su mayoría, amigos que abandonaron la Argentina y encontraron sociedades que les permitieron desplegar más decentemente sus deseos. Aunque el mundo se caiga a pedazos ahora, ni piensan en volver.

No soy muy nacionalista, como verás. “El nacionalismo se cura viajando” decía C.J.Cela.

Bueno, no nos conocemos, pero permitime un abrazo!

Gustavo

Alejandro Rozitchner dijo...

Gustavo:
Sí, claro, no diría lo mismo si estuviéramos en la Argentina del 76 o 78, pero desde la democracia creo que se aplica. Y si, no es lo mismo un país muy pobre que un país rico, pero también es cierto que todas las sociedades tienen, han tenido y tendrán, problemas. En todo caso, el que me puteó asi entonces no estaba en un país que justificara su reacción...

Anónimo dijo...

Otra vez Borges: "... le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir". Por ahí va la cosa, no? Y qué es lo que uno hace con esa realidad.

Gustavo.

chavnnel dijo...

yo creo que ese señor estaba evaluando desde su ego "lo que el creia que merecia" y que por algun extraño maleficio o persecucion personal de parte de las decisiones gubernamentales,NO ESTABA LOGRANDO!!. Los gobiernos desde siempre y en todas partes del mundo toman decisiones segun los grandes capitales y/o compromisos politicos y hasta apremios internacionales!!sin olvidarnos de las ambiciones personales y los que no estamos en ninguno de estos grandes intereses tenemos que bailar segun la danza y CUIDAR nuestra espalda y nuestros bolsillos.

Silvia Parque dijo...

Hoy me encuentro triste; sería un buen momento para pensar en mi "Campaña de abolición de la obligación de la felicidad", pero como la cita que hace Anónimo de Borges, tampoco se me ocurre nada cuando estoy enojada -o triste, en mi caso se trenzan-. Sólo quería decir que -como a Anónimo-, la grosera reacción de ese señor, tampoco me parece estúpida. Inaceptable sí, pero no estúpida. Pobre tipo. A veces se está mal, tan mal que, como dice sebastianconcept, se contamina al derredor. Creo que hay derecho a eso mientras, digamos, se dosifique el grado de contaminación emitida.

cain dijo...

Otra vez, muchas palabras. A esa persona no le iba como creía que debería irle.No dejemos que su "mala onda" nos llene de culpa y sigamos bien.

Laura dijo...

Siento que la falla está en que no buscamos insistentemente la felicidad personal, a pesar de lo que sea. Enfocamos mal la cosa. Los gobiernos, las dificultades, debieran ser motor, no factor de queja y desasosiego.

Laura dijo...

Siento que la falla está en que no buscamos insistentemente la felicidad personal, a pesar de lo que sea. Enfocamos mal la cosa. Los gobiernos, las dificultades, debieran ser motor, no factor de queja y desasosiego.

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