miércoles, mayo 27, 2015
El objetivo del taller es ayudar a definir los dos ejes
básicos de un proyecto de escritura: qué quiero hacer y cómo dar pasos
concretos para lograrlo.
El principal obstáculo para escribir es de órden emocional:
hay que enfrentar y superar las complejas sensaciones de ineptitud, la
inhibición que provoca la parálisis, la confusión que sobreviene cuando uno no
entiende qué es lo que debe proponerse ni cómo puede producirse un avance.
El problema no es la gramática, la ortografía ni el estilo,
el problema es que uno debe formarse como productor de escritura, liberando un
camino de expresión y formación personal.
Con ideas sencillas y accesibles, este Taller da un impulso
contundente a las personas que quieren escribir y se topan con estas u otras
dificultades.
Se trabaja a la escritura como oficio, como práctica, como
dedicación cotidiana, con un enfoque que resulta útil para cualquier tipo de
campo de trabajo: cuentos, novelas, ensayos, artículos, diarios personales,
escritura de apoyo para el desarrollo profesional o de proyectos, blogs,
canciones, poesía, etc.
El taller intenta hacer de los asistentes productores de
ideas, de historias y básicamente de textos. Formarse como escritor no es algo
que se logra de un día para otro. Pero vale la pena y resulta tremendamente
útil en muchos modos insospechados. Este taller dá un impulso contundente a
quienes aun no se iniciaron o a quienes empezaron y por alguna razón quedaron a
medio camino.
viernes, abril 03, 2015
4 nuevas presentaciones este Abril en Palermo
¿Y si en vez de hacer un nnuevo blog lanzo una segunda temporada de este mismo, un 100 volando 2? Mientras evalúo opciones uso este espacio en observación para anunciar las cuatro charlas o presentaciones que voy a dar en Palermo dentro de pocos días.
Hace mucho que no doy charlas abiertas al público. Estos fueron años de muchas presentaciones privadas, empresas e instituciones, y me gusta volver al ruedo en el mismo barrio en el que dí tantas charlas y cursos. Dain usina cultural es un muy lindo lugar, bien ubicado. Ojalá vayan. Saludos!
Más info aquí: http://www.100volando.net/martes20hspalermo.htm
domingo, junio 08, 2014
"Los intelectuales tienen que servir para algo": artículo mio hoy en Perfil
No creo que haya ni que deba haber un “pensamiento
nacional”. La existencia de un país no supone que ese país deba producir en
cada una de las ramas del quehacer humano una variable distintiva y relevante.
No es necesario que haya poesía nacional, ni diseño nacional, ni automovilismo
nacional. Tampoco sexualidad nacional, ni pedicuría nacional, ni caligrafía
nacional. En general, esa visión que en cada ocasión en que puede ve una
oportunidad para el “nacionalismo” suele
ser parte de un planteo popular o populista, que como podemos concluir por
experiencia, genera sobre todo atraso para el pueblo al que dice querer
representar y defender.
Es un truco, el “nacionalismo”, una magia para aparecer como
defensores de lo propio cuando en realidad no se atienden las realidades
básicas de la comunidad a la que se gobierna. Tal como sucede con quien dice
amar a sus hijos enormemente, pero no se hace tiempo para ellos y prefiere la
militancia o el fubtol 5.
“Carta Abierta”, órgano ideológico del gobierno K ha sido
malinterpretado: no es un aporte al debate de ideas, pertenece al género
humorístico. Causa la gracia que causan los intelectuales que adolecen de los
vicios de la intelectualidad tradicional, convencional, en un mundo en que esa
rara planta, el intelectual, ha mutado de mil maneras raras e interesantes. Esa
intelectualidad de museo, muy propia del intelectualismo corporativo
universitario, no es relevante, y no sólo porque su producción no supone ningún
aporte valioso sino porque no conmueve ni involucra a nadie. Una lectura
sensata, corriente, de sus textos y proclamas percibe inmediatamente la
voluntad de hacer una prosa confusa, altisonante, impostada, para terminar
defendiendo lo indefendible, lo que no se sostiene sobre sus piernas en ninguna
realidad verificable. Tal vez diciéndolo en difícil pueda pasar, porque si se
habla claro, es indefendible.
El academicismo intelectual es una corporación. No tan
dañina como la corporación política, su irrelevancia la hace menos peligrosa,
pero es una comunidad igualmente
cerrada, defensora de privilegios de origen incierto, protectora de sus pares
ante cualquier avance de una visión más moderna y útil, y por lo general,
bastante improductiva.
Ser intelectual es sensacional, pero el intelectual debe ser
útil. Y la utilidad de un intelectual, hoy, no tiene que ver con la búsqueda de
un “pensamiento nacional”, cosa que no hay, sino con trabajar ideas para
generar visiones que permitan avances, ideas que ayuden al país a lograr el
desarrollo que tan difícil le resulta lograr. Serían deseables intelectuales
integrados a equipos de trabajo en donde lo conceptual pueda rendir y producir
alguna diferencia, intelectuales cercanos a la ciencia, a la psicología, al
trabajo, a la creación en cualquier plano, a la producción, a la renovación de
la moral y a las costumbres. Intelectuales que puedan pensar y aportar frente a
los problemas que se padecen y deben ser solucionados.
Parece sensato dudar del valor de las “investigaciones” que
tendrán origen en la nueva Secretaría. Por otra parte es claro hacia donde
apunta ese pensamiento nacional y sus búsquedas: hacia el pasado. En medio de
una política que no sabe qué hacer con el presente, que sólo puede intervenir
en él guiado por la intención de producir un beneficio para la conservación del
poder, es decir, un beneficio propio, es comprensible que la mirada del
pensamiento tenga predilección por la historia. Como si el presente no tuviera
urgencias, como si la realidad constantemente cotidiana no estuviera llena de
personas vivas que necesitan cosas, como si no hubiera un país que demanda
gestión y producción, cuidados, ideas, planes, estrategias, innovaciones,
cambios profundos y osados. La corporación política, es decir, los mismos que
gobiernan de manera concertada desde el inicio del actual período democrático, aquellos
que durante 30 años han demostrado una gran ineficacia para terminar con la
pobreza en la Argentina –que no tienen interés en realizar tal logro, tal vez
porque sienten que la pobreza es cultura popular y no les parece correcto
sacarle a tanta gente su cultura para ayudarlos a tener la dentadura completa y
la heladera llena- cuando llega el momento de parir pensamiento piensan para
atrás. Revisemos, revisemos, revisemos. Revisemos un poco más, creo que se nos
pasó algo. Peleemosnos por todo pasado, no sea cosa que tengamos que ocuparnos
del presente, esa banalidad. “Los pueblos que no conocen su historia tienden a
repetir sus errores” repiten como si fuera un mantra, cuando en verdad
correspondería más bien decir “las comunidades que se obsesionan con su pasado
caen en la patología de no poder tratar con su presente”.
Otra intelectualidad es posible. Una que se vuelque más
hacia la creación de lo nuevo, que aprenda a mirar los tiempos que corren en el
planeta con una perspectiva inteligente, superadora de la infantilidad de la
mirada crítica y por fin asumiendo la adultez de saberse a cargo de las cosas.
La pregunta principal no es “cómo sucedió lo que sucedió”, sino “qué queremos
hacer y cómo vamos a hacerlo”. En ese rumbo hace falta mucho pensamiento, pero
uno que sepa que debe rendir cuentas a la acción, ponerse a su servicio, no
volverse objeto autónomo cultivado por personalidades severas e historicistas.
Aboguemos por una intelectualidad que supere la historia, o
mejor dicho que entienda que a la historia se la produce en el filo del
presente, en donde los vivos asuman el protagonismo que les corresponde y reconocen
el principio fundamental de todo hacer humano: hay que hacer un aporte, algo
que sirva. Un aporte real, no uno que sea validado por un pequeño grupo de
personas a las que la realidad se les escapa cada vez que intentan asirla y
creen que ese rasgo de su personalidad es un valor, una distinción, y no la
expresión de una carencia. Carencia de interés, o de talento, o de dirección.
Carencia de amor por otra cosa que no sea la producción narcisista de ideas de
apariencia profunda y realidad superficial.
El intelectual convencional adora el pasado porque tiene
problemas para moverse en el mundo de las realidades. El intelectual
convencional es el que se vuelve intelectual porque no sabe muy bien qué hacer
con las cosas y por lo tanto se aparta. Uno estudia filosofía, lo sé por
experiencia, porque prefiere ponerse un poco lejos, en una postura que pueda
parecer de superioridad, como una manera de ocultar incapacidades básicas. De
ese estado se vuelve, tal vez, curado, si uno descubre una buena psicoterapia,
o vive un buen amor, o tiene hijos, o tal vez porque al crecer uno despliega
nuevas fuerzas y descubre otras maneras de tratar con el mundo con el que antes
no podía tratar. Pero muchas veces este progreso personal no tiene lugar, y el
intelectual se pone cada vez más crítico, distante, escéptico, histórico,
pedante, oscuro y despersonalizado. Ponerse al servicio de la historia es
también eso: despersonalizarse, intentar ser sin ser, cambiando las cuestiones personales
por posiciones ideológicas o sociales que puedan mostrarse con orgullo y que
sirvan para ocultar la profunda falta de autoestima que hay en la base de tales
miradas “pensantes”.
Crear una secretaría de pensamiento nacional es burocratizar
lo que tendría que ser aire fresco. Las ideas tienen que ver con el desafío,
con la indisciplina, con el intento de encontrar lo que aun no existe. Este
establishment de la crítica ideológica intelectualmente dogmática y oscura es
una variable lógica en el nivel del pensamiento de lo que estos períodos K han
dejado ya sobradamente en claro: que hablar del pueblo y adoptar la impostura
de defenderlo es el truco del delincuente perfecto, permite hacer el mal en
paz, porque se ha adoptado la apariencia del bien. Si no fuera así, en vez de
faltar tanto a la ley y defecar en la institucionalidad, este poder hubiera
resuelto, después de tantos años de bonanza, el tema de la pobreza. Tal vez no
de manera definitiva, pero habría cifras ciertas de una disminución visible, y
no eternas peleas y justificaciones, y simulaciones constantes. El pensamiento
nacional es una simulación de pensamiento.
Pero no es tan grave,
mucho más grave es lo otro, que no hayan tenido interés ni capacidad para
ocuparse de los problemas que hoy nos corren. Porque no habrá pensamiento
nacional, pero el país existe, y también es posible la inteligencia, y esta
política de lucha permanente y de siempre justificada ilegalidad no supo instalarnos
en la vía del desarrollo. A nivel del pensamiento, este cargo, esta visión,
esta pantomima, va en el mismo sentido: ya que no podemos, o no sabemos, o no
queremos pensar para servir, por lo menos hagamos una buena simulación. Ya que
no podemos pensar a favor de la gente, y desarrolllar la comunidad, simulemos
pensar nacionalmente.
El dibujo de la cabecita fósforo me lo había hecho Luis Alberto para una publicación casera que hice en su momento llamada "El Filósofo Postal". Ya la retomaré.
miércoles, febrero 19, 2014
Lectura de Textos / Retomando
Este viernes retomo las Lecturas de Textos / Pensamientos y emociones variadas. 21:30, M.T. de Alvear 1500 (justo esquina Paraná), 40 pesos que incluyen copa de vino. No hay interpretación de textos, ni análisis detallados. Sólo un concierto de escritura, leída con sencillez, y algunos comentarios para explicar la selección o enmarcar algún fragmento. Hay ideas, humor, algunos poemas clave, twits y perspectivas útiles. Es un momento agradable e interesante. El sótano es muy lindo y está muy bien climatizado. Los que quieren tomar otra cosa o comer algo, pueden contar con el servicio del bar.
miércoles, octubre 09, 2013
"Positividad Inteligente: ideas para crecer y ayudar a crecer". Charla gratuita en el Teatro del Globo.
El
lunes 21 de octubre a las 19 hs voy a dar una charla gratuita en el Teatro del
Globo, en M.T. de Alvear 1155. Los interesados pueden retirar desde hoy (de 10 a 20 hs) las entradas en el Teatro para asegurarse un lugar.
Desde
hace años vengo dando muchos cursos sobre distintos temas, abiertos al público
pero siempre pagos. Muchos, muchísimos, los dí en el antiguo Bar El Taller
(ahora transformado en “Sans”, un bar muy lindo también). Después me mudé a un
bar que está en la misma calle cruzando Honduras, que se llama “Bar Abierto”.
Ahí no dí tantos cursos, usé más el formato de encuentro único.
Este
año no dí ningún curso, ni taller, ni charla abierta. Hago muchas
presentaciones en empresas, eso sí, pero suelen ser para el público interno. O
participo en congresos o eventos, muchos de ellos en el interior.
Muchos
me preguntan cuando voy a volver a dar los cursos y talleres que daba hasta el
año pasado y mi respuesta es que no sé, pero decidía hacer esta presentación
gratuita para responder a ese interés.
Los
responsables del Teatro del Globo se entusiasmaron con prestarme el espacio y a
mi me entusiasma y conmueve hablar en ese escenario en donde pasaron tantas
cosas, la principal de las cuales para mi es que allí tocó Almendra en 1969. Me
emociona, no sólo porque ese grupo es parte del momento mítico del inicio de
nuestro rock nacional sino porque allí Luis, mi amigo fallecido al que no dejo
de extrañar, actuó a sus 19 años siendo el semi dios que fue a tan temprana
edad.
¿Por
qué se llama “Positividad Inteligente” la charla? El título tiene que ver con
que cuando uno dice que es positivo suele quedar como un estúpido. Al menos en
el mundo intelectual, al que por formación y estilo pertenezco. O en el mundo
intelectual argentino, que comparte con nuestro sentido común la característica
de creer que el escepticismo y el pesimismo son las perspectivas más valiosas y
realistas.
Ese
presupuesto es falso y merece ser desafiado. Es lo que pretendo hacer con las
ideas que expongo en la charla en cuestión. Mi objetivo es argumentar a favor
de una posición confiada, optimista, activa, creativa, de crecimiento, en la
que la visión negativa es un ingrediente a veces necesario pero relegado a un
segundo plano.
Voy
a exponer una serie de premisas que construyen una posición existencial volcada
al desarrollo y a la afirmación de la vida. Son ideas que orientan, aclaran,
que intentan ayudar a las personas que somos a osar desplegar su potencial
superando el temor y las innumerables objeciones que solemos ponernos llevados
por la costumbre.
Creo
que pensar sirve, que las ideas abren caminos, ayudan a vivir, entender y a
avanzar, a lograr dar los pasos de crecimiento que uno necesita. Mis charlas
son momentos de trabajo de pensamiento compartido. Ofrezco mis visiones a otros
que puedan aprovecharlas. Las que me fueron útiles a mi, porque también son
útiles para otras personas.
A
todos los que tengan ganas de ir los espero con gusto el lunes 21. Nos vemos!
viernes, agosto 30, 2013
Lucha o desarrollo.
Hay una
política de "lucha" y una política de "crecimiento" o "desarrollo".
Son distintas visiones del mundo y distintas posiciones
existenciales.
Si uno cree que la política es lucha centra su mirada en el
enemigo. Necesita enemigos para alimentar su estructura de sentido. La tarea es
enfrentarlos y vencerlos. El día se organiza a partir del odio o del resentimiento,
las horas pasan inventando trampas o trucos para debilitar a los detestados.
Si uno cree en cambio que la política es una forma de
implementar el desarrollo, trata de organizar situaciones para que los recursos
puedan aprovecharse de la mejor manera posible. Busca gestionar para optimizar
resultados. Quiere que la mayor parte de las personas disfruten de la mejor
situación que el talento organizativo permita alcanzar.
El
desarrollo es el arte de la realización: en él no se trata de utopias y de
sueños sino de planes y proyectos. De deseos y objetivos trabajados hasta
alcanzar realidad. De transformaciones que abran nuevas posibilidades de vida.
El simbolismo que la lucha mantiene en sus banderas deja paso aquí a las
complejas realidades que es necesario administrar. En la política de desarrollo
hay más trabajo que batalla, más creatividad que aguante.
En la política de la lucha los recursos se ponen a disposición
de la batalla. El uso y abuso de los mismos está justificado en función de la
lucha contra el mal personificado en otros. No es considerada corrupción el uso
abusivo de los recursos públicos en la lucha, ese aprovechamiento de lo público
es considerado un acto de justicia. Se cree que la lucha contra el mal
justifica esos apartamientos de la ley, a la que se describe como defensora de
viejos privilegios (privilegios que los políticos de lucha no dudan en hacer
suyos, ya que ellos son la buena causa).
La
política de la lucha avala la moral del delincuente, al que se siente cercano y
con cuya victimización se identifica, despreciando a los que han sido atacados
por estos como si fueran mezquinos protectores de algo que en el fondo no
debieran poseer.
En la política de desarrollo el talento está puesto al servicio
de la creación de realidades disfrutables, es un recurso del amor por el mundo,
de la capacidad de querer y plasmar.
Puede
sonar ingenuo hablar de amor en un contexto político, pero no lo es, al menos
no para quien considera que el sentido de la acción política tiene que ver con
la generación de vida nueva, con la producción, con la invención de trabajo y
de valor, con dar impulso a los proyectos personales que deben ser ayudados en
su despliegue. En esta visión no se concibe al ciudadano como parte de una
amorfa masa manipulable, la que vemos aparecer en la despersonalizada idea de
pueblo: se ven personas de verdad, de carne y hueso, con deseos, necesidades y
potenciales diversos, legítimos y valiosos.
En la política de la lucha el poder es el verbo central, un
poder cuyo sentido está en sí mismo y en su eterna conservación, sin más
sentido que ser poder puro. Hay que tener el poder para tener el poder, para
que no lo tenga el otro, no para usarlo en ningun logro sino para intentar
conjurar la presencia de un miedo íntimo que ninguna realización será capaz de
conjurar. Para usarlo en fuegos simbólicos artificiales.
Los que
se dedican a esta persecución enviciada del poder suelen ser personas siempre
más dispuestas a perderse en la observación de las vidas ajenas que a encontrar
el sentido de la propia. La exaltación esconde el vacío.
En la
política de lucha hay un desamor camuflado de justicia, un desaforado afán de
supremacía sin que sea demasiado importante trabajar para hacerle bien a los
habitantes del país. El poder se vive asi como derecho a maltratar a propios y
ajenos, a someterlos. El modo afectivo, emocional, de la sumisión es el tono
muscular propio de los adictos a la lucha.
En la política de desarrollo se trata en cambio de intentar
ocupar el lugar del poder porque es desde allí que se organiza el mundo, en
donde la posibilidad se vuelve el centro de la escena. Si hay lucha, es
secundaria, el fin es la producción de realidades.
No se
busca la lucha por la lucha misma, el objetivo no es medirse con el otro, ser
superior, humillar a nadie; el fin es generar oportunidades para todos, mejorar
la vida concreta, plasmar el amor en logros observables.
En la política de la lucha el ciudadano debe ser controlado de
cerca, seguido minuciosamente en sus movimientos para corregir sus desvíos. Se siente
a la libertad como un lujo excesivo, se cree que a la gente hay que tenerla
cortita. Se habla de la libertad, se la menciona en consignas, pero en lo
concreto no se la tolera.
En la
política de desarrollo, en cambio, al ciudadano hay que cuidarlo y estimularlo,
potenciarlo, abrirle espacio, darle mundo, ofrecerle opciones para que su
propia iniciativa genere la riqueza que beneficiará al sistema entero. Es
necesario un estado presente, sí, organizador, para corregir abusos e irregularidades,
no para meterse en toda intimidad, sino para resguardar a las personas de
aprovechamientos indebidos, provengan estos de las corporaciones, de los
sindicatos o de la política. Paradógicamente, los que militan en la política de
la lucha cometen esos aprovechamientos sin cesar, sin que nunca quede claro por
qué en su caso estos excesos serían meritorios.
En la política de lucha se sueña con el enemigo. Se adora al enemigo,
es el tema principal. En la política de desarrollo se piensa en las cosas que
es necesario hacer para que todos puedan desplegar sus alas, hacer los
proyectos que su deseo le dicte, y concretar su mundo propio.
En la política de lucha hay armas, violencia, humillación,
soberbia, paranoia, rencor, negación de realidades, mucha historia puesta en el
centro de la escena como si el tiempo no pasara nunca, revancha, resentimiento,
odio, muerte.
En la
política de desarrollo hay ideas, proyectos, trabajo, creatividad, ganas de
vivir, alianzas, entendimientos, trabajo para enfrentar problemas que deben ser
resueltos sensatamente. Hay ley, instituciones, colaboración, suma, aceptación
de la diferencia, comprensión de que cada uno tiene un fragmento que aportar al
gran rompecabezas social. Hay libertad, confianza, responsabilidad, presente
querido que lleva aun futuro deseado y generado con inteligencia y detalle.
miércoles, julio 31, 2013
Disparadores para hablar en el programa de Beto Casella
Cómo lograr el amor de alguien: acercarse, estar. La intimidad genera el
deseo.
Si una persona quiere novio, no consigue. Si una persona quiere
divertirse, consigue novio.
Billetera mata galán. Amor mata billetera.
“Yo no soy celoso”: frigidez emocional. Los celos son inevitables, lo
que puede evitarse es la locura posesiva.
Evitar la locura posesiva se decide desde la creación de una relación,
es decir, desde la elección del destino de tu amor.
Nadie elige de quien enamorarse, o quien le gusta.
La excitación ligada a lo prohibido no es universal, no les pasa a
todos. Algunos se excitan haciendo lo que hace daño a otros: personas mal
queridas.
No hay persona que no haya, en algún momento de su vida, sufrido por
amor.
El que simula tenerla domada, a la cosa amorosa, sólo simula. Puede
evitar todo dolor, pero al precio de evitar también el amor.
La cantidad de sufrimiento que produce una relación no indica la
cantidad de amor. El sufrimiento no es prueba de amor. Es prueba de
sufrimiento.
El amor es correspondido, o no es. Lo no correspondido no es amor, es
otra cosa.
De estas cosas hablaré también en mi cuenta de twitter: @alejrozitchner
miércoles, marzo 27, 2013
¿Cómo aprendiste a ser productivo?
Ser útil es la base de todo trabajo, aun de los trabajos artísticos. La utilidad debe ser tomada como un concepto muy amplio. Y siempre estamos pensando cuestiones de método asociadas a ella: cómo aprender a trabajar mejor, a sacar de nosotros nuestro potencial, a ser capaces de logro...
Para un libro que estoy escribiendo me gustaría que quiénes quisieran hacerlo respondieran a esta única y amplia pregunta:
¿Qué te enseño (o cómo aprendiste) a ser productivo?
domingo, febrero 17, 2013
"Filosofía existencial", artículo mio en Ñ sobre la literatura de autoayuda
Pueden leerlo aquí: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/no-ficcion/Filosofiaexistencial_0_866913312.html
Sí, pusieron mal mi apellido. A cualquiera le puede pasar...
Valeria del Mar
3 nenes chiquitos que son tuyos, tu bandada, tu jardín de cachorros
adorables y demandantes. La poca paciencia mezclada con el amor. Culpa. 14 días
de playa y sol. Sólo uno de apenas lluvia. Ninguna chance para la poesía del
gris y de la lluvia en el escenario de arena y mar.
Sueño cortado por pases de cama, por sueños, por miedo, por recuerdos,
por lecturas que conmueven o transforman.
Trabajo de ir y venir por dunas que exigen las piernas, que entrenan,
trabajo de atender como un sacerdote los ritos de esta trinidad exigente,
insaciable, tierna pero implacable. Trabajo de traer, llevar, de no olvidarse.
De aplacar, absurdamente a los gritos, amorosamente,
de educar sin educación, de formar en el difícil filo de la tolerancia, de ir
viendo cómo, salpicado todo de abrazos que bendicen el encuentro, la unión, la
existencia misma. Emoción imparable de sentir esos cuerpitos hermosos, suaves, necesitados, surgentes.
Ideas.
Sensualidad es percepción del detalle, detenida, morosa, onda expansiva
de los sentidos que se abren percepciones renovadas. Sensualidad, frente a otro
cuerpo o frente al mundo, no es apuro ni tensión, es abandono en lo que
aparece, selección inmediata de un camino en la abundancia, aceptación de sí
mismo y de lo dado.
Mucho con poco, no necesitar gran despliegue ni consideraciones,
captación de la riqueza inmediata de todo.
Que estos chiquitos son hombres explotando, que estos momentos son
chispazos, que se pierden, que llenan y después dejan paso a quien sabe qué,
que así debe ser. Que la tentación de la nostalgia del presente es al mismo tiempo una trampa y una conciencia reveladora, que hay que tenerla y que hay que tener cuidado con ella.
Que esperás hacerlo bien, que no pase nada feo, que no podés vivir
temiendo, que no es sano ni justo. Que las cosas salen bien, si uno las deja salir.
Recuerdos de cómo fue en el pasado, cuando el nene era uno, que era
todo distinto. No había padres amantes sino pareja deshecha, que no aceptaba no
serlo. Que había otras cosas en mente. Amor, sí, hacia el nene, pero amor que
no se abría en tantos frentes. Amor que pudo unas cuantas cosas, que se agradece y se siente en las posibilidades propias, pero cuyos límites se lamentaron y se lamentan.
También saber que el no poder fue de uno, cuando ya más grandes siguió por su lado tal vez más de lo que hubiera sido lindo seguir, pero ya
está. Era necesario, era urgente, era imprescindible incluso para que haya años después la cercanía de los sentimientos aunque ya no de las presencias.
La pregunta, en otro plano, acerca de por qué esta vez parece que sí,
que puedo, como pude cada vez más desde hace tanto. Que tengo una tranquilidad
nueva, una paz segura y excitante, de dueño de mí, de paso firme, de idea
segura.
La seguridad es una posición lograda, no cerrazón sino punto de
partida. Poder superar estados de duda o de eterna problematicidad incierta. Ya no mirarse más de lo que mirarse conviene, avanzar en ver por sí mismo y no ser ya visto. Ser
un asesino serial de contratiempos, decidido anulador de contrariedades o problemas. Superador
permanente. Tener recursos, modos, ideas, palabras, para poder en cada frente
aportar un paso justo. Nada excesivo, nada deslumbrante, seguridad de ser y
poder. Poder sentir la excitación desafiante de un desarrollo que crecerá quien sabe hasta dónde.
Un fondo de tristeza por muertes importantes, que nunca dejarán de
serlo, padres, amigo, amigos. Hago el recuento, la lista de mis muertos, y son muchos.
No fueron idos por la injusticia ni por ninguna fuerza denunciable, hay que
bancar, es la vida, la misma que nos puso y que nos saca.
Ese fondo de no estar, esas compañías que ya no son tales, abrieron
mundos y tengo yo que continuarlos, por la mia, para mi y para los mios. No hay
esfuerzo, hay deseo, hay mucho por ver y por hacer, disfrutable. No se sale de
la herida desecho sino duro y abierto, duro y sensible. Los instrumentos
refinados no tienen por qué ser frágiles, no lo son, para generar tanta
sensibilidad es necesaria mucha fuerza. El caído padece pero no siente, se
siente al levantarse y seguir pudiendo. O al poder más que antes, más que
nunca, quizá precisamente porque es tanto lo perdido que pone luz en lo
existente, que se hace ganado, y seguirá creciendo hasta que se pueda. Nada te rescata del todo, pero tampoco hay ya esa necesidad de ser rescatado. Al menos no tan marcada.
(Texto para mi mismo, impúdicamente publicado, y parido con ayuda de
Jaroslav Seifert, “Toda la belleza del mundo”, bajado en http://ebiblioteca.org/?/autor/9967).
martes, febrero 12, 2013
Motivación, innovación, entusiasmo, inseguridades...
Estas preguntas y respuestas son parte de una presentación que estoy preparando para empresas. Ideas breves y básicas...
¿Qué es la motivación?
Motivarse es encontrar los enfoques que
estimulan la acción, esas ideas o perspectivas que revelan nuestras posibilidades
de una manera excitante. Motivarse es salir del sueño quieto de la queja y la
victimización y asumir el rol de protagonista de la aventura personal.
¿Cómo sentir entusiasmo cotidiano?
El entusiasmo no puede fingirse ni crearse
voluntariamente. Es necesario desplegar las fuerza del deseo, encontrar y
valorar el querer que desde nosotros pide realidad y hace mundo. Mantener
encendida la fuerza del entusiasmo en la vida diaria tiene que ver con situarse
en la vida de una cierta manera, reconociendo el potencial y aceptando sus
desafíos.
¿Qué es la positividad inteligente?
Es una positividad que no necesita negar el mal, una
positividad no ingenua ni voluntarista, que sabe que el fondo mismo de la
existencia es, aunque exigente y muchas veces duro, plástico, creativo, poderoso,
exuberante, y que la positividad es la clave para el crecimiento y el
desarrollo de todo proyecto, personal o productivo.
¿Por qué somos inseguros, a veces?
Porque cada uno de nosotros es el campo de batalla
en dónde se enfrentan las fuerzas del temor y la osadía, porque queremos y
osamos mientras que al mismo tiempo frenamos y nos volvemos conservadores.
Somos inseguros porque es inevitable vivir el proceso paulatino y costoso de la
formación de las seguridades que nos hacen avanzar. Nadie se salva de esta
dinámica, pero podemos entenderla y hacerle más espacio a la plenitud.
¿Se puede crecer en un entorno cargado de incertidumbre?
Por supuesto. Todo entorno es, por definición,
incierto. Es con la incertidumbre que todo desarrollo debe necesariamente
enfrentarse. Tendemos a creer que la nuestra, argentina y actual, es una
posición extremadamente exigente, olvidando que esas son las cordenadas de toda
situación humana y perdiendo de vista que si bien tenemos que enfrentar
dificultades reales, estas no son del orden de lo paralizante ni son objetivamente
extremas.
¿Cómo lograr confianza?
La confianza tiene que ver con la posición
existencial, con como cada uno de nosotros logra experimentar el inevitable
choque entre su deseo y su realidad. No se logra exigiendo perfección a una
realidad que es por definición incierta y móvil, sino aceptando que todo logro
es el resultado de un proceso que está a cargo nuestro y pudiendo vivir ese
crecimiento paulatino con una actitud tolerante y positiva.
¿Puede una idea hacer un clic revelador?
Sin duda, hay ideas que permiten comprender una
situación y la hacen más abordable. Hay ideas que nos hacen crear movimientos
que antes no éramos capaces de producir, o advertir posibilidades que no
advertíamos. Ese es el rol del
pensamiento, producir una utilidad estratégica que nos vuelva más fuertes. Las
ideas orientan, ordenan, estimulan, nos ayudan a ser todo lo que queremos y
podemos ser.
¿Cómo es que la positividad aumenta el desempeño?
Según los estudiosos del campo de la psicología
positiva, el optimismo o la personalidad positiva hace que conectemos con las
posibilidades de la realidad y que nos creamos capaces de desarrollarlas. El
pensamiento crítico hace hincapié en lo que NO se puede, en lo que NO está
bien, en lo que NO sirve. La positividad nos sumerge en la plasticidad propia de
la realidad y nos coloca en la posición activa del que puede intervenir en la
realidad dando forma. Los experimentos prueban que la positividad y el
optimismo mejora el rendiento personal y de los equipos de trabajo.
¿Cómo puedo volverme más innovador?
Abandonando
la trampa de la negatividad y su falsa propuesta de inteligencia, respirando
más profundamente, conectando con nuestro querer y con la osadía que llevamos
dentro, desplegando nuestra curiosidad y nuestras ganas de vivir. No son
movimientos imposibles, aunque requieren una cierta puesta en juego del deseo
personal, una asunción de nuestro inevitable lugar de protagonistas en la
aventura que nos toca como personas en el mundo.
La foto me la cedió mi primo y amigo Matías Camisani, y es de sus abundantes capturas en la India...
Etiquetas: creatividad, pensamiento, preguntas
"Luis", artículo que publiqué en "La Voz" sobre Luis Alberto Spinetta
Este es el artículo:
Ya pasó un año, pero para mi es como si
hubiera pasado ayer. El dolor que siento no tiene tanto que ver con el Spinetta
genial, artista único, superior, sino con Luis, mi amigo, al que no me resigno
a haber perdido. Y siento que es un deber, que todavía no pude cumplir el de
contar a quienes no lo trataron personalmente cómo era en su intimidad esa
persona tan admirada y querida por tantos.
Nos conocimos en el 84, gracias a Leo
Sujatovich, que había sido compañero mio en el secundario, y que cuando volví
de Venezuela, donde yo vivía, a pasar dos semanas en Buenos Aires, era el
tecladista de Jade. Yo era el típico spinettiano, adorador de sus discos,
acechador de sus fotos. Para mi Spinetta era sagrado. Le dije a Leo que quería
verlos en vivo. Leo me dijo que iban a tocar en Mar del Plata y me sacó pasaje
en el micro en el que viajaba el grupo. Esa misma noche, en la que yo tenía el
corazón atragantado por estar en presencia de mi dios, Spinetta empezó a ser
Luis y me hice amigo suyo. Bueno, nadie se hace amigo en una noche, pero ¿cómo
decir entonces que nos quedamos hablando cuando ya todos se habían dormido, que
empezamos en ese micro un diálogo que duró 28 años? Yo hablaba de Bataille y
Luis de Fulcanelli, yo era estudiante de la carrera de Filosofía, y él un
pensador natural. No dormimos. Parece una historia de amor, o fue una historia
de amor, aunque éramos los dos varones y heterosexuales. Yo volvía a tener
conciencia clara de con quien estaba hablando cuando pasaba un auto en sentido
contrario y ese breve período de luz interrumpía la osucridad del micro para mostrarme la visión increíble de ese rostro
que me sabía de memoria. Porque además, Luis era hermoso, lo sabemos todos, y
tenía una gracia única, un don de ser, algo inigualable.
¿Qué puedo contar en tan poco espacio? Que
quien lo creyera un lánguido poeta, basándose en sus letras y canciones, se
hubiera sorprendido de saber que era el payaso que fue, un humorista, que
quemaba pedos con un encendedor, que hacía personajes de todo tipo, insólitos,
que tenía una gran inteligencia para captar al mundo, que lo veía de otra
forma, que tenía una enorme curiosidad, que era un gran cocinero, que era muy
tradicional, convencional, machista, posesivo y celoso, que a veces se ahogaba
en problemas que los normales solucionamos fácilmente, que era una persona
afectuosa, que moría y mataba por sus hijos, que podía también ser un demonio
paranoico, que padecía enojos incontrolables, que no paraba nunca de hacer
canciones nuevas, siempre hermosas aunque los últimos años demasiado tristes
para mi gusto, que no tenía sus discos ni necesitaba grandes equipos de sonido
para escuchar música, que podía componer un super tema en una guitarrita
cualquiera, que cantaba en la cocina como en sus mejores grabaciones, que
escuchaba el disco con el que estaba copado en ese momento mil millones de
veces, que los últimos años estaba un poco fóbico y no le gustaba salir (pero
cuando yo lo conocí íbamos a todas partes), que no tenía gran comprensión de
las cosas políticas pero hacia suyo todo dolor, social o personal, que era loco
por los autos y hubiera querido trabajar diseñándolos, que era un dibujante
genial y hacía unos prototipos avanzadísimos, que era capaz de asfixiarse en
días de calor antes de abrir la ventana del jardín para que no entraran los
bichos, que tenía facilidad para tratar con los chicos (tal vez porque tenía
algo de nene desprotegido, que nos hacia a todos querer cuidarlo), que su
personalidad contenía una rarísima mezcla de rasgos egoistas con otros de total
generosidad, que era de esas personas que se hacen querer de una manera
entrañable, amigo de sus amigos, muchos de ellos personas comunes, es decir, no
artistas ni especialmente talentosos, que se te metía adentro y se volvía parte
de vos, que todo lo que los amantes de su música reciben al escucharlo es sólo
la parte pública de una personalidad especial, irrepetible, y que la falta de
consuelo que sentimos quienes fuimos sus amigos y familiares, tiene que ver con
esa vida personal gigantesca, que dejó un vacío que no se llena con nada.
(La foto que ilustra este post es una entre varias que le saqué un día que me pidió que le hiciera fotos con una vieja cámara rusa que yo tenía y salimos por ahí a dar vueltas. No salieron muchas buenas, pero esta es graciosa).
Este es el link a "La Voz":
http://vos.lavoz.com.ar/pop/rock/luis
martes, diciembre 18, 2012
Qué te enamora?
Qué es lo que te enamora? Algo de belleza, una especie de gracia atractiva, la calidez dirigida a vos, y a las cosas del mundo... La atención interesada, esmerada, la diversión compartida, que une y hace cómplices, que hace que el tiempo se amalgame en un contínuo querido (que es lo que aparece después en las fotos de la historia de amor).
Te enamora cierto brillo que el otro tiene y te pone contento. Que se te vuelve necesario. Que pide más. Una ternura que aflora en gestos y miradas, abrazos dados desde lejos, con la vibración emanada por el otro.
lunes, diciembre 17, 2012
"¿Por qué no?": Libro de Alejandro Melamed sobre el desarrollo laboral
Conozco a Alejandro desde hace unos años. No mucho, pero me gusta su estilo. Tiene empuje, inteligencia, sabe de lo que habla.
El tema del trabajo y de cómo pensar una carrera laboral me parece central, para todos. Este libro es un aporte muy interesante en ese sentido.
A continuación, algunas preguntas que le hice y que respondió amablemente para los lectores de este blog:
¿Cuál es el objetivo de tu libro “Por qué no”?
Presentar un camino accionable y
posible para todos aquellos que no están satisfechos con su trabajo y para
todos los que están en proceso de búsqueda laboral. Presentar conceptos y
herramientas que le permitan a las personas desarrollar su propio plan
estratégico personal.
¿Está
especialmente pensado para serle útil a gente de empresas?
Todos
aquellos que trabajan en empresas encontraran respuestas a diferentes
interrogantes que se les plantean cotidianamente, pero también los que quieren
trabajar en algun momento en organizaciones pueden hallar alternativas a sus
cuestionamientos. Asimismo, cada uno de los conceptos es también aplicable a
emprendedores, estudiantes y personas que buscan un futuro laboral superador.
¿Qué
grado de responsabilidad o control dirías que tiene una persona respecto de lo
que vive en su trabajo?
Soy
de la idea que la responsabilidad no es un juego de suma cero, donde para que
gane uno, otros pierden. En ese sentido, considero que una persona debe tener
el 100% de responsabilidad. Y la responsabilidad es una idea que la observo
desde la habilidad de responder (respons-habilidad). Percibo que hay una
actitud de víctimazarse en lugar de asumir un rol protagónico ante esta
condición, con lo que la probabilidad de resolución es menor.
En
un libro anterior desplegaste una visión negativa de ciertas empresas, ¿podrías
contarnos la idea en un párrafo?
La
depredación es un dispositivo complejo, multifactorial. Sin que ello sea el
objetivo de las empresas, en reiteradas ocasiones se observa el impacto
negativo que generan e las personas que trabajan en las organizaciones a partir
de las demandas crecientes y difíciles de lograr. Es lo que se denomina
consecuencias no buscadas ni deseadas. Independientemente del género, edad,
nivel jerárquico o tipo de empresa, la situación de mal-estar (que no es otra cosa
que estar mal) pasa a ser una constante y ello implica que las personas sacan
lo peor de sí ( en lugar de lo mejor!), sintiéndose frustradas y entrando en un
círculo vicioso decadente.
¿Te
parece que nuestra época determina un cambio en el modo en que vivimos el
trabajo? ¿Cuáles son, brevemente, los rasgos principales de ese cambio?
Definitivamente.
La tecnología, las nuevas generaciones, el ingreso creciente de talento
femenino son algunos de las factores que generan un cambio de paradigmas en la
manera en la que trabajamos. La flexibilidad, las nuevas modalidades laborales,
el achatamiento de las estructuras, el trabajo en redes, las fronteras que se
derriban, la innovación constante y cada vez más significativa son algunos de
los emergentes en la economía del conocimiento.
¿Te
gusta participar del programa de Andy en radio? ¿Qué hacés allí y qué cosas
trajo a tu vida ese rol?
Es
un desafío muy interesante. Tengo una columna cada 2 semanas en la que
abordamos con una visión bien dinámica los temas del factor humano en las
organizaciones, la búsqueda laboral, las tendencias locales y globales.
Generamos un diálogo constante con los oyentes, tratando de responder a las
inquietudes y brindando un marco de referencia. Me permitió conectarme con
miles de personas, y tomar un pulso de lo que sucede en el mercado. También me
brinda la oportunidad de compartir ideas e propuestas en un medio alternativo
al académico o al empresarial.
Los interesados en preguntarte algo
más, ¿pueden escribirte a alguna dirección de mail?
Si, semanalmente recibimos decenas de
consultas y respondemos cada una de ellas. El Mail es empresashumanas@gmal.com.
También pueden entrar enwww.alejandromelamed.com o @melamedale
¡Un placer!
martes, noviembre 13, 2012
Artículo mio en Clarín: "Lucir hipermoral para poder ser inmoral en paz"
Link al artículo:
http://www.clarin.com/zona/
lunes, octubre 15, 2012
Preguntas sobre el trabajo
Me interesaría recibir respuestas a estas
preguntas:
1)
Qué te gusta de tu trabajo y qué te disgusta de tu trabajo?
2)
Qué te gustaría poder hacer con tu vida laboral?
3)
Cuáles son los obstáculos con los que te enfrentás en tu trabajo?
4)
Qué te ayuda a trabajar?
5)
Podrías decir que hacés tu trabajo con entusiasmo? Por qué?
Estoy escribiendo sobre el tema del trabajo y
las respuestas que puedan dar a estas preguntas me van a ayudar a pensar.
Muchas gracias a todos los que respondan!
(Pueden hacerlo aquí, en los comentarios, o bien por mail a info@100volando.net )
(Y sí, la imagen no es muy realista, pero creo que por eso resulta linda, o divertida...)
¿Qué es la insatisfacción?
Un modo de vida. El truco de creer que el mundo tendría que darte lo que en realidad tenés que conseguir vos. Una forma de darle un sentido trabado y triste a todas las cosas, una forma de buscar mérito en la falta de logro.
Una forma poco sabia de resolver la relación entre las fuerzas y capacidades propias. Un camino para evitar riesgos, o para evitar tener que pagar el precio de la satisfacción.
Si fueras feliz tendrías que enfrentar el modelo de los que no son felices y no van a tolerar que vos lo seas: al serlo probás que lo de ellos es una opción, no una fatalidad. Que otra cosa es posible. Que si ellos no pueden es porque ellos no pueden, no porque el mundo sea injusto.
Una forma chota de pasar la vida, un estado de medio ser, una corriente de energía lenta y complicadista, una manera de exprimirle la tristeza al mundo. Una posición para mirar y no para hacer.
Un desperdicio existencial.
Una forma poco sabia de resolver la relación entre las fuerzas y capacidades propias. Un camino para evitar riesgos, o para evitar tener que pagar el precio de la satisfacción.
Si fueras feliz tendrías que enfrentar el modelo de los que no son felices y no van a tolerar que vos lo seas: al serlo probás que lo de ellos es una opción, no una fatalidad. Que otra cosa es posible. Que si ellos no pueden es porque ellos no pueden, no porque el mundo sea injusto.
Una forma chota de pasar la vida, un estado de medio ser, una corriente de energía lenta y complicadista, una manera de exprimirle la tristeza al mundo. Una posición para mirar y no para hacer.
Un desperdicio existencial.
martes, octubre 09, 2012
Creatividad aplicada, martes 16-10, 19 horas, en Palermo
El martes 16 de octubre a las 19 horas, vuelvo a dar este taller frente a plaza Serrano (Bar Abierto - J.L.Borges 1613, y Honduras, 1er.piso). En él se intentará comprender el sentido y funcionamiento de la creatividad y se presentarán ocho técnicas clásicas que los participantes podrán luego aplicar en sus trabajos, proyectos y desarrollos según su necesidad.
Se inscriben con Maxi en news@100volando.net ó 15 6207 7403. Para +info: click aquí
El taller tiene como objetivo el de entrenar a los participantes en el trabajo de generación concreta de ideas. El trabajo avanzará por dos caminos simultáneos: a) el de la comprensión y estímulo de la actitud creativa (basándose en ideas de Edward de Bono, Julia Cameron y otros) y b) el del uso de técnicas de creatividad, mecanismos sencillos de provocación y disciplinamiento de la fuerza de invención.
¿Cuál es la utilidad de hacerlo?
Esta experiencia servirá para:
- permitir enfocar el camino de la concreción de los proyectos, haciendo surgir ideas que ayuden a transformar los objetivos planteados en realidades concretas.
- educar a los participantes en la aplicación de su inteligencia en el trabajo de dar forma a la realidad (permitiéndoles superar el círculo vicioso de otros problemas de autovaloración y enjuiciamiento inhibitorio).
- compartir con otros la aventura de la invención, obteniendo del intercambio con el grupo un fortalecimiento de las propias iniciativas, y generando cruces y alianzas que promuevan la fertilidad.
- instalar el hábito de trabajo con estas herramientas poderosas que son las técnicas de creatividad.
Para +info del taller de Creatividad Aplicada del martes 16/10: click aquí
viernes, septiembre 21, 2012
Eduardo Hoffmann me pidió un texto para su catálogo
Eduardo Hoffmann es un pintor mendocino que me gusta mucho. Azares de la vida nos acercaron y nos hicimos medio amigos. Hace unos meses hizo una exposición en la Galería Coppa y me pidió que escribiera un texto para el catálogo, cosa que me honró y me puso contento.
Es difícil escribir sobre artistas, y más lo es hacerlo en los catálogos de sus propias exposiciones. Los escritos sobre plástica suelen ser confusos, exaltados, vagos. Este es el texto que hice para él, buscando otro enfoque, uno que por otra parte me surge naturalmente:
Es difícil escribir sobre artistas, y más lo es hacerlo en los catálogos de sus propias exposiciones. Los escritos sobre plástica suelen ser confusos, exaltados, vagos. Este es el texto que hice para él, buscando otro enfoque, uno que por otra parte me surge naturalmente:
Palabras sobre Eduardo Hoffmann
Eduardo es pelado y se para cerca de sus
cuadros y los complementa perfectamente: con su cálida solidez sostiene sus
obras. Bueno, las obras se sostienen solas, o sea que Eduardo podría ir a dar
una vuelta, porque ellas también nos contendrían, en ausencia del artista.
Tampoco es que Eduardo sea pelado, sino que
se pela. Es un pelado voluntario, de esos que se cansaron del pelo porque están
para cosas más importantes, como sus obras. Las obras de Eduardo son obras
grandes, con belleza rara y empática. Hermosas, enormes paredes de mundo
trabajado con colores y metamorfosis. Pero es lindo que Eduardo esté cerca, así
además uno le puede decir: ¡qué lindos cuadros! Eduardo no se inmuta. Le debe
gustar, pero por dentro. Tiene una tranquilidad impávida, tranquilidad de obra.
Tal vez está tranquilo porque proyectó esos mapas de sensibilidad en las
paredes, que son enormes y lo protegen. Nos protegen a todos, me parece.
Podemos compartir la tranquilidad.
¿Qué hace madurar a un artista? me pregunté
cuando vi obras anteriores, de una época previa a las recientes, que son las
que a mí me colman. Se me ocurren algunas posibles respuestas: un artista
madura haciendo todo tipo de cosas, pruebas y juegos, delirando un poco por
varias corrientes, yendo y viniendo mil veces, es decir, no madurando. Un
artista avanza cuando no quiere madurar sino divertirse, porque los resultados
suelen ser indirectos, al menos muchos de los más significativos. Vale para
todas las maduraciones: no se producen por intención, son el resultado de una
vida libre. Se madura siendo libre, usando esa libertad y bancándose lo que
ella trae. Una chica que sale a divertirse consigue novio, pero una que sale a
conseguir novio vuelve sin nada. La premura por el logro hace que el logro no
aparezca. Eduardo es un pintor que salió a divertirse y volvió con estos
cuadros tremendos.
Otra respuesta, que es la misma, podría ser:
un artista madura cuando expresó todas sus vías sentidas compenetradamente,
creyendo en ellas. No hace falta seriedad, el compromiso puede pasar por un “a
ver qué pasa por acá”: la exploración inocente carece de peso exaltado y vale
igual, o vale más. La inocencia produce mundo. El artista madura cuando se encuentra
en las cosas que puede inventar, tras haber explorado cándidamente todo lo
explorable con lo que se topó en sus caminos.
La paradoja es que cuando un artista se
consagra y es capaz de mucha belleza valida sus creaciones anteriores, que
muchas veces no lucían tanto, pero que se vuelven interesantes porque se las
sabe ligadas al resultado siguiente. Uno lee textos primeros de un escritor que
adora y no encuentra en ellos el brillo que nos hizo valioso su estilo. Pero como
gracias a la belleza o imantación alcanzada en las etapas más logradas el tipo
ya se hizo querer, uno valora esos pasos de iniciación y los disfruta. Y cuando
uno quiere a un artista pierde, o gana, y abandona ya un tipo de consideración
de su obra para acceder a otra. Uno es una especie de amigo, de usuario
enamorado, y disfruta de todo. Le da la mano a las obras, a todas.
Si es así, a la obra le aparece mucho el
autor, corremos el riesgo de la mistificación, pero podemos estar tranquilos,
llegamos al autor vía obra y no al revés. Lo que no es tan bueno es cuando
sucede lo contrario, es decir, cuando uno aprecia la obra porque el autor es
simpático, o hermoso, o pariente. A la finalidad de comer asados la simpatía es
primordial, pero como artistas que somos los que formamos el público de arte
queremos obras de valor. Nos gusta saciar el diapasón ese que vibra cuando ve
algo que le parece hermoso. Vibra el diapasón personal, como si fuera la cola
de un perro. Vibra expresando el contento, que es la intensidad constructiva
que pasa por nosotros. Eduardo a mi me estimula el perro estético que llevo
dentro.
Apreciás toda la obra de un artista porque
alguna de ellas te tocó y empezás a querer al tipo. Tampoco se te ocurre comer
un asado con un genio insoportable, como ha habido tantos. Podrás contar ese
asado a una audiencia interesante, pero no lo vas a digerir bien. Pero lo mirás
a Eduardo y sentís en su mirada el despliegue de la obra. Te mira y te sentís
cuadro. Pero cuadro hermoso, colores y gestos.
No creo que la idea de belleza deba ser
descartada de la consideración del arte. Evolucionar estéticamente no es
engancharse con lo conceptual puro, es llegar a sentir como belleza cosas que
tal vez en otro momento no hubieran sido bellas. Evolucionar estéticamente no
es impostar un gusto superior, que prescinde de la luminosidad de la obra para
volverse premisa vacía y altisonante. Pero además: de lo que se trata es de
autenticidad, en arte, no de insertarse en la escena. A mí me gustan las obras
de Eduardo desde esa cándida autenticidad con la que creo que hay que mirar
todo, y me atrevería a decir que han sido paridas con igual criterio.
Aparte Eduardo tiene apellido de compositor
clásico. Si tuviera una sola f y una sola n no sería así, pero Hoffmann suena
impresionante. Si hasta dan ganas de seguir poniendo fs y ns: Hofffmannnnn.
Podríamos llenar el catálogo de fs y de ns, y quedarían muy bien. No hay pintor
argentino ni universal con tantas efes y enes, otro mérito que podemos sumar a
los ya sabidos.
¿Qué más? Ah, sí: Eduardo hace street art en
telas. Pero street art sin artista, street art del tiempo, como si las paredes
(o pisos, o techos) hubiesen quedado abandonadas, el mundo humano disuelto, y
las texturas se hubieran dado naturalmente, por el paso del viento. O esas
texturas y formas desleídas son cosas que le aparecen dormido. O es un tipo que
hace sus cuadros sonámbulo, levantándose cuando en su casa todos duermen,
logrando esa materialidad desgastada que tienen las imágenes que después casi
no se recuerdan.
También podemos hablar de color: hay una
especie de calidez y de receptividad en sus luces, no se da el cultivo de una
gama escabrosa. Hay una simpleza que da en la tecla y resulta conmovedora.
Hablar
de arte es siempre un poco bastante raro, porque las obras hablan por sí misma
y uno al parlotearles encima a veces arma despelotes contraproducentes. Espero
que este despelote tenga el sentido opuesto, de acercar a los amantes a estos
objetos tan valiosos.
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