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martes, febrero 12, 2013

"Luis", artículo que publiqué en "La Voz" sobre Luis Alberto Spinetta


Este es el artículo:


Ya pasó un año, pero para mi es como si hubiera pasado ayer. El dolor que siento no tiene tanto que ver con el Spinetta genial, artista único, superior, sino con Luis, mi amigo, al que no me resigno a haber perdido. Y siento que es un deber, que todavía no pude cumplir el de contar a quienes no lo trataron personalmente cómo era en su intimidad esa persona tan admirada y querida por tantos.

Nos conocimos en el 84, gracias a Leo Sujatovich, que había sido compañero mio en el secundario, y que cuando volví de Venezuela, donde yo vivía, a pasar dos semanas en Buenos Aires, era el tecladista de Jade. Yo era el típico spinettiano, adorador de sus discos, acechador de sus fotos. Para mi Spinetta era sagrado. Le dije a Leo que quería verlos en vivo. Leo me dijo que iban a tocar en Mar del Plata y me sacó pasaje en el micro en el que viajaba el grupo. Esa misma noche, en la que yo tenía el corazón atragantado por estar en presencia de mi dios, Spinetta empezó a ser Luis y me hice amigo suyo. Bueno, nadie se hace amigo en una noche, pero ¿cómo decir entonces que nos quedamos hablando cuando ya todos se habían dormido, que empezamos en ese micro un diálogo que duró 28 años? Yo hablaba de Bataille y Luis de Fulcanelli, yo era estudiante de la carrera de Filosofía, y él un pensador natural. No dormimos. Parece una historia de amor, o fue una historia de amor, aunque éramos los dos varones y heterosexuales. Yo volvía a tener conciencia clara de con quien estaba hablando cuando pasaba un auto en sentido contrario y ese breve período de luz interrumpía la osucridad del micro para  mostrarme la visión increíble de ese rostro que me sabía de memoria. Porque además, Luis era hermoso, lo sabemos todos, y tenía una gracia única, un don de ser, algo inigualable.

¿Qué puedo contar en tan poco espacio? Que quien lo creyera un lánguido poeta, basándose en sus letras y canciones, se hubiera sorprendido de saber que era el payaso que fue, un humorista, que quemaba pedos con un encendedor, que hacía personajes de todo tipo, insólitos, que tenía una gran inteligencia para captar al mundo, que lo veía de otra forma, que tenía una enorme curiosidad, que era un gran cocinero, que era muy tradicional, convencional, machista, posesivo y celoso, que a veces se ahogaba en problemas que los normales solucionamos fácilmente, que era una persona afectuosa, que moría y mataba por sus hijos, que podía también ser un demonio paranoico, que padecía enojos incontrolables, que no paraba nunca de hacer canciones nuevas, siempre hermosas aunque los últimos años demasiado tristes para mi gusto, que no tenía sus discos ni necesitaba grandes equipos de sonido para escuchar música, que podía componer un super tema en una guitarrita cualquiera, que cantaba en la cocina como en sus mejores grabaciones, que escuchaba el disco con el que estaba copado en ese momento mil millones de veces, que los últimos años estaba un poco fóbico y no le gustaba salir (pero cuando yo lo conocí íbamos a todas partes), que no tenía gran comprensión de las cosas políticas pero hacia suyo todo dolor, social o personal, que era loco por los autos y hubiera querido trabajar diseñándolos, que era un dibujante genial y hacía unos prototipos avanzadísimos, que era capaz de asfixiarse en días de calor antes de abrir la ventana del jardín para que no entraran los bichos, que tenía facilidad para tratar con los chicos (tal vez porque tenía algo de nene desprotegido, que nos hacia a todos querer cuidarlo), que su personalidad contenía una rarísima mezcla de rasgos egoistas con otros de total generosidad, que era de esas personas que se hacen querer de una manera entrañable, amigo de sus amigos, muchos de ellos personas comunes, es decir, no artistas ni especialmente talentosos, que se te metía adentro y se volvía parte de vos, que todo lo que los amantes de su música reciben al escucharlo es sólo la parte pública de una personalidad especial, irrepetible, y que la falta de consuelo que sentimos quienes fuimos sus amigos y familiares, tiene que ver con esa vida personal gigantesca, que dejó un vacío que no se llena con nada.

Me gustaría poder contar más cosas de las que viví con él, pero me cuesta acercame a su recuerdo sin ponerme demasiado triste. Espero que algún día, antes de que me olvide de tantas aventuras compartidas, pueda escribir un libro contando más. Siento que esa historia le pertenece a todos los que fuimos adoramos su arte y su persona.

(La foto que ilustra este post es una entre varias que le saqué un día que me pidió que le hiciera fotos con una vieja cámara rusa que yo tenía y salimos por ahí a dar vueltas. No salieron muchas buenas, pero esta es graciosa).

Este es el link a "La Voz":
http://vos.lavoz.com.ar/pop/rock/luis





lunes, julio 23, 2012

Gustar y ser gustado



Este artículo lo publiqué originalmente en Yahoo! Argentina en el 2011. Lo vuelvo a poner aquí porque ellos lo sacaron de su site.

Gustar y ser gustado

Iba en el auto y se me ocurrió esta pregunta: ¿cuánto te gusta gustar? La anoté para desarrollar la idea, y ahora encuentro el momento para hacerlo.

La primera respuesta sería, casi sonando lógica,  “mucho”. ¿Quién no quiere gustar, ser apreciado, valorado, deseado, admirado, necesitado? El de gustar parece un basic, como las remeras blancas.

Pero puede pensarse de otra manera. Si te gusta mucho gustar, en vez de hacer lo que querés, en vez de vivir centrado(a) en tu deseo, o en tu necesidad, le das demasiada entrada en tu plan íntimo a la consideración externa.

Para decirlo de otra forma: si uno está en contacto consigo mismo y sus necesidades y deseos, el factor “esto les va a parecer bien” o “esto les va a parecer mal” pasa a un segundo o tercer plano. No desaparece, porque los otros siguen presentes y son queridos y necesarios, pero no son colocados por uno (ni se les pemite a ellos colocarse) en la posición de evaluadores permanentes de los movimientos personales propios.

Podemos pensar a partir del caso de las mujeres. Las mujeres, tradicionalmente más que los hombres  se arreglan para gustar. No importa en este punto si es mera cuestión de época o influencia circunstancial de la sociedad, importa que esa forma existe y es aceptada y global. Sí, se dirá que los hombres también tienen esa prestación, o que la tienen cada vez más, pero es innegable que viven esta forma en un grado menor (y si la tienen en grado mayor, peor para ellos, y para ellas).

Esa producción de belleza puede ser esclavizante, si la mujer en cuestión queda poseída por la mirada del hombre sobre ella. Pero es también un modo de expresión de su deseo, y puede no generar obstáculo. En su forma casi ritual o espontanea no supone necesariamente la presencia de alienación ninguna.

Es una prueba, para las mujeres y para todos: queremos gustar, pero si le damos demasiado valor a ese placer de gustar, desaparecemos.

El que quiere gustar mucho, todo el tiempo, no gusta a nadie. No es, no llega a ser. Se pierde.

El que quiere gustarse a sí mismo, digamos, y oye los postulados de su deseo, su rumbo en la vida, termina por gustar más, aunque haya descuidado esa variable. Vale para los hombres y para las mujeres, claro.

Descuidar la variable de querer gustar lleva a que uno pueda conocer sus móviles auténticos, su profundidad. Es como si uno dijera: después veo a quien le gusto, por ahora adopto la forma más valiosa, mia, sentida, hasta podríamos decir inevitable.

Otra manera más de decirlo: somos el sujeto de nuestra vida o el objeto de la vida de otro (o de otros, imaginarios o reales). Somos los que vivimos la aventura de nuestra vida, o somos actores de reparto de la vida de otros. A veces se siente que ser de reparto es lo único posible, porque hasta tal punto uno depende de la amorosa mirada externa (con suerte, porque la mirada externa que nos genera dependencia puede, además, ser reprobatoria). A veces uno siente que la sombra es la única posibilidad. Pero no es cierto.


lunes, mayo 23, 2011

Para qué sirven los hijos (Artículo mio hoy en La Nación)


Empieza así:

Como todo el mundo sabe, a los filósofos nos pasa de no entender las cosas más elementales. De esa posición de relativa imbecilidad (que se ha gustado denominar "asombro" para darle un tinte más benigno) derivan las preguntas que nos hacemos, básicas, a veces excesivamente elementales. Responder es otro precio, y ahí el filósofo se pone más artista o literato, acepta aun más sus limitaciones pero también las disfruta, y procede a decir lo que le viene a la cabeza, con el riesgo de que muchos de sus oyentes o lectores pasen al acto y le digan cosas desagradables que pongan en evidencia su patología.

Fui a comprar café y galletitas y me apareció la pregunta ¿para qué son los hijos? En realidad es para mí una vieja cuestión, abierta mucho antes de que la experiencia de la paternidad llegara a mi vida. Antes de querer tener hijos interrogaba a la existencia tratando de entender qué hacía que una persona quisiese procrear, tener descendencia. No me parecía mal, claro, pero no lo entendía. Un amigo me aclaró el tema, otro filósofo, cuando me dijo, un día: "tener hijos es una experiencia afectiva". Ah, dije o sentí yo, claro, es eso.

Como ahora soy grande y tengo tres hijos sé mucho más de qué se trata y se me ocurren variadas respuestas que quiero compartir con uds, hijos lectores, padres lectores, porque a veces me parece que el desconocimiento es general:

Los hijos son para hacer fotos y videos. Uno se vuelve un cholulo extremo, como si estuviese en presencia de la más notable estrella de Hollywood o como si el nene fuera George Harrison. Queremos retener cada segundo, duplicar el placer de tenerlos haciendo copias perfectas, acumular infinitamente sus momentos. Disfrutamos de su presencia y paladeamos su ausencia, mirando esas imágenes que nos hacen muchas veces más conscientes aun de la maravilla de su ser.

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viernes, marzo 18, 2011

"Japón, ¿el apocalipsis?" artículo mio en Yahoo!


Empieza así:

Primero vino el terremoto. Después el tsunami. Luego llegaron las replicas del terremoto, esas que aún hoy siguen manifestándose y generando una incertidumbre interminable. Todo sucede en una isla milagrosa, una isla que con un territorio pequeño ha logrado situarse entre las potencias económicas del planeta. Japón: decir su nombre en estos días es evocar una imagen cargada de dolor y de espanto, aludir a una comunidad golpeada, golpeadísima, cuya caída aun no es posible calibrar porque el desastre no termina de ocurrir.

Hay quien dice que estas cosas tienen que ver con el desastre ambiental que los humanos causamos en el planeta, pero se equivoca. Sin poner en duda que el fenómeno del deterioro existe, esta catástrofe natural tiene que ver con el movimiento tectónico de placas propio de la estructura de nuestro planeta. No expresa nada que los humanos hayamos hecho, es más bien algo inevitable, inmanejable, como la existencia misma de la muerte. Y entonces el drama es todavía más extremo: es la expresión de la indefensión humana frente a las duras condiciones que impone la naturaleza.

Es un drama sin culpables. ¿O hay que hacer responsable de las más graves consecuencias de los hechos al atrevimiento humano al manipular a los átomos para generar energía? Esa complicación añadida sí se relaciona con la acción humana, ¿merece hoy ser acentuada?


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jueves, marzo 10, 2011

Por que os jovens bebem álcool?


El artículo que publiqué sobre los jóvenes y el alcohol en La Nación despertó interés en algunos sites de Brasil, que publicaron una traducción. Me gusta y me hace gracia leer el texto en portugués. A ver si me decido a aprender ese idioma de una vez...

Link: http://noosso.blogspot.com/2011/02/porque-os-jovens-bebem-alcool.

jueves, febrero 24, 2011

¿Por qué toman alcohol los jóvenes? (Artículo mio hoy en La Nación)


Empieza así:

Por lo mismo que los adultos. No tanto por el sabor sino por el efecto. Hay una cierta hipocresía social acerca de este tema, que nos impide ver claro que el alcohol "pega" y que en eso consiste su éxito. Es una droga; una droga legal, pero una droga. Y aun más: una droga encantadora, sensacional, socializante, divertida, accesible, barata, generalmente manejable. Los chicos toman alcohol para sentir la libertad y la distensión que a los adultos tanto nos gusta sentir al tomar cerveza, vino, champagne o whisky. El problema es que mientras los adultos pueden manejar su consumo, por experiencia y porque la madurez aumenta la capacidad de autoconocimiento y autocontrol, los chicos no evalúan correctamente los peligros y pueden dañarse severamente.

El consumo de alcohol adolescente es uno de los temas más preocupantes para los padres que adoran a sus hijos, un tema que quita el sueño y genera una comprensible angustia. El problema merece ser abordado seria e imaginativamente.
¿Por qué los adultos no logran evitar que los jóvenes se maten bebiendo?
Hay varias respuestas posibles:
Porque no se preocupan verdaderamente por ellos y creen que decir lo que debe hacerse equivale a educar (lo que es falso: educar es ayudar a crecer, no enunciar distantemente qué está bien y qué está mal, y encima hacerlo con enojo o decepción).

Porque no saben tratar con los chicos cuando estos empiezan a hacerse adultos (tal vez porque tampoco encontraron para sí mismos las respuestas que los chicos están buscando y suelen pedir con una desesperación que hace tambalear todo a su paso).

Porque por más que dicen que no hay que tomar de más ellos mismos lo hacen (un poco al modo en que muchos adultos de hoy dicen con indignación "los chicos no leen", olvidando que jamás los verán con un libro en la mano).

Porque la complejidad del tema supera los recursos espontáneos de la paternidad bienintencionada y pide esfuerzos de comunicación y empatía con los que esos adultos no cuentan.

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lunes, febrero 21, 2011

"El sentido de la vida" (Artículo mio en Yahoo!)


Empieza así:

Por el mero hecho de existir, cada persona ronda estas preguntas fundamentales:

¿Para qué vivo? ¿Tiene sentido vivir? ¿Qué sentido tiene? ¿Para qué vine al mundo? ¿Vine porque quise venir o vine porque sí, porque la procreación es gratis? ¿Tengo una misión, un rol determinado, un destino que vine a cumplir, o soy el resultado arbitrario de la naturaleza, que avanza sin saber, sin motivo, por mero impulso de vivir? ¿Si hay un sentido prefijado en mi vida, un destino, cuál es? ¿Puedo saberlo o lo cumpliré sin darme cuenta?

¿Es importante saber para qué vive uno o es una pregunta loca, irrespondible, que en vez de ayudar a aclarar las cosas las confunde? ¿Qué grado de claridad debe uno tener respecto del sentido de su existencia?

¿Se vive para algo o se vive para nada? ¿Son las vidas con sentido más fáciles de vivir que las vidas que carecen de él? ¿Qué quiere decir que una vida no tenga sentido? ¿Que no se tienen ganas de vivir, que uno transita un poco como un zombi sin tener en claro quién es, qué quiere y para dónde va?


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lunes, febrero 14, 2011

LOS VERDADEROS OBSTÁCULOS PARA EL DESARROLLO DE AMÉRICA LATINA


El mismo artículo, ahora en castellano.

LOS VERDADEROS OBSTÁCULOS PARA EL DESARROLLO DE AMÉRICA LATINA
Por Oscar Arias (Costa Rica)

Oscar Arias sirvió como presidente de Costa Rica del '86 hasta el '90 y luego del 2006 al 2010. Arias ganó el premio Nobel de la Paz en 1987.

Casi dos siglos después que los países de América Latina consiguieron su independencia de España y Portugal, ninguno de ellos es verdaderamente desarrollado. ¿Dónde estuvo el error, qué salió mal? ¿Por qué países en otras regiones, quizás más atrasados, lograron con relativa rapidez los resultados que países latinoamericanos han aspirado por tanto tiempo?

Muchos, en la región, responden a estas preguntas con las teorías de conspiración o excusas autocompasivas. Culpan al imperio Español, por llevarse las riquezas de la región en el pasado, o al imperio estadounidense, que supuestamente sigue desangrándola en la actualidad. Dicen que las instituciones financieras internacionales han conspirado para mantener la región atrasada, que la globalización fue diseñada deliberadamente para evitar su desarrollo. En resumen, echan la culpa del subdesarrollo a otros en lugar de a la propia América Latina.
La verdad es que tanto tiempo ha transcurrido desde la independencia de América Latina que ya ha perdido el derecho de utilizar a otros como excusa por sus propios fracasos.

Efectivamente, varias potencias extranjeras han influenciado el destino de la región. Pero eso es cierto en todas las regiones del mundo. Los países latinoamericanos no son los únicos que han enfrentado una dura batalla en la historia.
Las naciones de América Latina comenzaron esta carrera en igualdad de condiciones, o aún mejores, que las existentes en otros lugares. Sí, nosotros somos los que nos quedamos atrasados.

Cuando la Universidad de Harvard abrió sus puertas en 1636, había ya universidades bien establecidas en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, México y Perú.

En 1820, el PIB de América Latina, en su totalidad, fue 12.5% mayor que el de los Estados Unidos. Hoy, con una población de alrededor de 560 millones, algunos 250 millones más que los Estados Unidos, la región tiene un PIB que sólo es 29% del de su vecino del norte. América Latina ganó su independencia 150 años antes que lo hicieran países como Corea del Sur y Singapur; hoy, a pesar del pasado como colonias también explotadas y a pesar de carecer recursos naturales de importancia el ingreso per cápita de esos países es varias veces mayor.

Una de las consecuencias de la renuencia de América Latina a enfrentar tales comparaciones de lleno, ha sido la desconexión entre el discurso y la realidad. Cansados de palabras vacías y promesas sin sentido, las personas en la región están desilusionadas con la política en general. Reconocer su propia parte de responsabilidad en la situación, sin embargo, podría ser el comienzo de la reescritura de la historia. La clave está en aceptar que cuatro rasgos regionales culturales son los obstáculos que hay que superar, para que el desarrollo tenga éxito: la resistencia al cambio, la ausencia de confianza, las frágiles normas democráticas, y una debilidad por el militarismo.

MIRANDO HACIA ATRÁS

Los latinoamericanos glorifican su pasado sin cesar, que hacen casi imposible abogar por el cambio. En lugar de una cultura de mejora, han promovido una cultura de preservación del statu quo. Constante, paciente el único tipo de reforma compatible con la estabilidad democrática es insatisfactoria, la región acepta lo que existe, mientras que de vez en cuando suspiran por revoluciones dramáticas que prometen abundantes tesoros sólo a una corta distancia de la insurrección.
Tal actitud sería más fácil entender en Canadá o Noruega, que han logrado niveles envidiables en el desarrollo humano. Pero, ¿qué méritos tan altos tienen Guatemala o Nicaragua en sus historias? En estos casos, el impulso conservador probablemente viene no sólo de un deseo de preservar el status quo, sino más aún por el deseo de proteger privilegios establecidos y un temor general a lo desconocido. Los latinoamericanos mantienen con fuerza y aún con dolor y sufrimiento, prefiriendo un presente seguro a un futuro incierto. Algo de esto es natural, y humano. Pero para nosotros, el miedo es paralizante; genera no solo ansiedad, sino también parálisis.
Para empeorar las cosas, los líderes políticos rara vez tienen la paciencia o la habilidad para encaminar a su pueblo con cuidado a través de los procesos de reforma. En una democracia, un líder debe ser la cabeza que enseña, alguien dispuesto a responder a dudas y preguntas y a explicar la necesidad por los beneficios de un nuevo curso.

Pero con demasiada frecuencia en América Latina, los líderes se justifican con un simple "porque Yo lo digo".

Esto encaja perfectamente con el deseo de proteger los privilegios establecidos, un fenómeno visible, no sólo entre los ricos y poderosos, sino en toda la sociedad. Los sindicatos de educación deciden, por sí mismos, la cantidad de maestros que deben trabajar y lo que deben enseñar. Algo similar ocurre con los propietarios de empresas y contratistas en el sector privado, que siempre han suministrado servicios de baja calidad durante décadas sin miedo a la competencia, gracias a prebendas y transacciones ilícitas. Y los funcionarios públicos también están inmóviles: la recompensa de servicios civiles aquellos que no hacen más que sentarse en su escritorios y decir que no.

Esta actitud tiene muchas consecuencias, sobre todo cuando se trata de la iniciativa empresarial. América Latina tiene mucho más controladores que empresarios. La región es suspicaz de las nuevas ideas y carece de mecanismos eficaces de apoyo a proyectos innovadores. Alguien que desea iniciar una nueva empresa debe empezar por vadear a través de las ondas de la burocracia y de los requisitos arbitrarios.
Los empresarios consiguen un mínimo de alabanza o refuerzo cultural, poca protección legal y escaso apoyo académico.

Las universidades, por su parte, no están produciendo el tipo de profesionales que exige el desarrollo. América Latina gradúa a seis profesionales en ciencias sociales por cada dos en ingeniería y cada una de las ciencias exactas. Visitar un campo universitario en América Latina es como viajar al pasado, a una época en la que existía el Muro de Berlín, y Rusia y China aún no habían abrazado el capitalismo.
En lugar de dar a los estudiantes herramientas prácticas -tales como habilidades tecnológicas y de lenguaje- para ayudarles a tener éxito en un mundo globalizado, muchas escuelas se dedican a la enseñanza de autores que nadie lee y repiten doctrinas en las que nadie cree.

Para que el desarrollo se produzca, esto tiene que cambiar. Los países latinoamericanos deben comenzar a recompensar a los innovadores y creadores.
Sus universidades deben reformar sus cursos académicos, invertir en ciencia y tecnología. Se debe reducir la carga de regulaciones, atraer inversiones y promover la transferencia de conocimientos. En otras palabras, deben entender que el pragmatismo es la nueva ideología universal que, como Deng Xiaoping dijo una vez, no importa si un gato es negro o amarillo, siempre y cuando cace ratones.

DESARROLLO DE CONFIANZA

El segundo obstáculo es la ausencia de confianza. Ningún proyecto de desarrollo puede prosperar en un lugar donde reina la desconfianza, el éxito de los demás es visto con recelo, y la creatividad y el impulso se cumplen con prudencia. Los latinoamericanos están entre la gente más desconfiada del mundo.

La Encuesta Mundial de Valores hicieron la pregunta, "¿la mayoría de la gente puede ser confiada?" En el año 2000, 55 a 65% de las personas encuestadas en cuatro países nórdicos- Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia- dijeron que sí, y sólo el 16% de las personas encuestadas en América Latina lo hizo, y sólo 3% lo hizo en Brasil.
Los latinoamericanos dudan de las verdaderas intenciones de todos los que cruzan sus caminos, de los políticos o sus amigos. Creemos que todo el mundo tiene una agenda secreta y que es mejor no involucrarse demasiado en los esfuerzos colectivos. Somos cautivos del gigantesco dilema del prisionero, en el que cada persona contribuye lo menos posible al interés común.

En un mundo globalizado, sin embargo, la confianza es indispensable. Los países con más confianza son los países más preparados para desarrollar, debido a que sus ciudadanos pueden basar sus acciones en una expectativa razonable de cómo los demás se comporten. La inseguridad jurídica es un problema especial. Con alarmante frecuencia, los ciudadanos de América Latina no saben las consecuencias de sus acciones o cómo el Estado va a reaccionar a sus proyectos.

En algunos países, las empresas son expropiadas sin justificación alguna, los permisos son revocados por presión política, las sentencias judiciales van en contra de la ley, y la situación legal es tan volátil que impide el logro de metas a largo plazo. Como el ex presidente ecuatoriano Osvaldo Hurtado señaló recientemente en “The American Interest”, los latinoamericanos no confían en las instituciones jurídicas y cortes o tribunales gubernamentales o abogados particulares. En efecto, la arraigada costumbre de burlarse de la ley ha sido la influencia más poderosa en el continente que las innumerables leyes promulgadas por siglos para regular las relaciones económicas, sociales y políticas. Por las legislaturas de América Latina, probablemente, han pasado más leyes en los últimos 175 años que sus homólogos en cualquier lugar del planeta, sin embargo, nunca tantas leyes han sido ignoradas por tantos durante tanto tiempo.

Se ha dicho que la seguridad jurídica es la protección de la confianza. Para que el desarrollo económico tenga éxito, los latinoamericanos deben ser capaces de confiar que sus Estados actúen razonable y predeciblemente. Deben ser capaces de anticipar las consecuencias jurídicas de sus acciones. Y deben ser capaces de confiar en los demás, también, actuar de acuerdo con las reglas del juego.

COMPROMISO CON LA DEMOCRACIA

El tercer obstáculo que bloquea el desarrollo es la fragilidad del compromiso de la región con la democracia. Con seguridad, con la única excepción de Cuba, la región se cuenta hoy como enteramente democrática. Después de siglos de guerras civiles, golpes de estado y dictaduras, en la democracia se han hecho realmente avances notables en las últimas décadas. Pero la verdad es que su victoria es incompleta. A pesar de haber elaborado cuidadosamente constituciones, grandes proclamas y tratados de miras altas, América Latina todavía tiene una atracción por el autoritarismo.

Fidel y Raúl Castro en Cuba se comportan como los caudillos tradicionales de América Latina, pero también lo hacen Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, que tienden a utilizar los procesos democráticos y las estructuras para subvertir sus propios sistemas de países democráticos. Una vez elegidos, interpretan sus mandatos como carta blanca para hacer lo que quieran, incluyendo persecución a sus oponentes, la sujeción de los medios, y tratan de torcer el sistema para mantenerse en el poder a toda costa. Muchos de los ciudadanos, por su parte, están contentos y permiten que estos líderes prosigan, tal vez ven su mesianismo y la demagogia como la salida del vigente laberinto regional del subdesarrollo.

Si las democracias latinoamericanas no cumplen con sus promesas políticas y económicas, si las esperanzas de sus ciudadanos siguen siendo un sueño diferido, entonces el autoritarismo se levantará otra vez. La forma de prevenir esto es demostrar al pueblo que la democracia funciona, que realmente se puede construir una sociedad más prospera y equitativa. Más allá de la esclerosis política, cada vez más sensible a demandas de los ciudadanos, y la generación de recursos fiscales o impuestos a los ricos son todos pasos esenciales para moverse hacia una verdadera cultura de la libertad y el progreso.

UNA CULTURA DE PAZ

El aumento de los ingresos públicos es necesario, pero no es suficiente. Esos fondos deben también gastarse sabiamente, para promover el desarrollo humano. En los países de América Latina han ocurrido muchas cosas en el pasado, llevando deudas inmensas, pero a menudo han malgastado sus recursos en prioridades inapropiadas. Se ha prodigado en sus ejércitos, el dinero que debió haberse prodigado a sus hijos.
Aparte de Colombia, ningún país latinoamericano enfrenta un inminente conflicto militar. Y sin embargo, cada año, la región gasta más de 60 mil millones de dólares en armas y soldados -el doble de lo que gastó sólo hace cinco años. ¿Por qué? ¿Quién va a atacar a quién? Los enemigos del pueblo son el hambre, la ignorancia, la desigualdad, la enfermedad, el crimen y la degradación del medio ambiente. Ellos son internos, y pueden ser derrotados sólo a través de una política inteligente, no con una carrera armamentista.

Costa Rica fue el primer país en la historia en abolir su ejército y declarar la paz con el mundo. Sus hijos jamás han sabido lo que es el servicio militar. Ellos nunca han visto la sombra de un helicóptero armado o las huellas de un tanque. Y desde la abolición de sus fuerzas armadas hace 62 años, Costa Rica nunca ha sufrido un golpe de Estado. Me gustaría pensar que toda América Latina podría seguir en los pasos de Costa Rica, pero sé que esta utopía no será posible en mi vida.

También sé, sin embargo, que una responsable reducción gradual del gasto militar no sólo es posible sino también imprescindible.

Se lo debemos a las víctimas de las dictaduras, que durante el siglo XX escribió con su propia sangre las más tristes páginas de la historia de América Latina. Se lo debemos a los sobrevivientes de la opresión y la tortura. Se lo debemos a aquellos que vieron realizados sus peores temores en la presencia de un soldado.
El abandono de esta cultura marcial es también esencial, porque la presencia cada vez mayor de soldados en nuestros pueblos y ciudades promueve una actitud combativa que no favorece el desarrollo. Se sugiere que los problemas se resuelven mejor mediante la lucha contra un enemigo, en lugar de construir solidaridad con los amigos y vecinos. Se enseña que las conquistas se logran con las armas, gritos y amenazas, en lugar de palabras, el respeto y la tolerancia. El militarismo de la cultura de la región es una fuerza regresiva y destructiva, que debe ser reemplazada por una cultura de paz.

Los latinoamericanos debemos mirarnos en el espejo y enfrentar la realidad de que muchos de nuestros problemas no residen en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos. Debemos perder el miedo al cambio.
Debemos abrazar el espíritu empresarial. Debemos aprender a confiar. Debemos fortalecer nuestro compromiso con la democracia y las reglas de la ley. Y hay que abandonar las prácticas militares que continúan frotando sal en las heridas de nuestro pasado. Sólo entonces habremos llegado por fin alcanzar el desarrollo que durante tanto tiempo hemos buscado

sábado, enero 29, 2011

¿Qué pasa cuando nos morimos? (artículo mio publicado en Yahoo!)


Empieza así:

La respuesta depende del marco de comprensión del mundo que tenga cada uno. Si uno es religioso, cree (o trata de creer y de autoconvencerse) que al morir la vida personal no termina, sino que cambia. Nuestro estado muta y sobrevive lo más importante, lo que las personas creyentes gustan llamar alma o espíritu. Si uno es ateo, como es mi caso (soy tan ateo que el problema de la existencia de dios nunca tuvo sentido para mí), sabe que tras la muerte no hay nada. El creyente dice que es su alma, no su cuerpo. El ateo dice que se llama alma a algunas cualidades del cuerpo.

Llegado a este punto, el diálogo clásico entre un creyente y un ateo suele ser así:
Creyente: ¿entonces no hay nada más, es sólo esto la vida? ¿Todo esto que vivimos desaparece y no queda nada, todo esto es para nada?

A lo que el ateo debe responder:

Ateo: ¿Te parece poco? ¿Querías más? ¿No te basta lo que hay, sentís que merecés alguna otra cosa, que sos tan importante y fundamental que es una lástima que se pierda alguien así?

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viernes, enero 28, 2011

Libros de auto ayuda (artículo mio en Yahoo!)

Empieza así:

Los lectores los consumen constantemente, y hacen del género uno de los más vivos de las librerías actuales. Las personas cultas los desprecian, o al menos dicen despreciarlos, temiendo tal vez el descrédito que podría caer sobre ellos si sus conocidos se enteraran de que han leído y disfrutado de "El secreto". ¿Qué es lo que pasa con estos libros raros?

Podrían también llamarse libros de "desarrollo personal". También hay entre ellos algunos que por sus planteos tienen que ser considerados como "espirituales" (palabra que adquiere en estos años un sentido nuevo, cultural más que religioso). Y podríamos incluir en el rubro muchos que corresponden al tradicional "Hágalo usted mismo". En todos se trata de dar recursos al protagonista de la existencia: uno, el individuo, la persona real que sufre y disfruta, teme y osa, piensa y duerme.

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lunes, enero 03, 2011

Carta abierta a Ringo Starr, baterista de los Beatles (publicado en Yahoo!)



Hola Ringo

Te escribo para decirte que tenés que escribir tu versión de la historia de los Beatles pronto. No digo que tiene que ser pronto porque crea que vayas a morir repentinamente, sino porque me hace falta leer tu mirada de ese fenómeno que fue para mí, y para tantos tantos otros, algo de valor supremo. Casi te diría que no tenés opción, que es un deber, una deuda que tenés con la vida. Yo soy ateo, absoluta y completamente ateo, pero me sale decir que para mí la historia de los Beatles es la historia sagrada. Algo de importancia superior. ¿Te querés guardar todo lo que viviste para vos solo? No seas así, Ringo, con la cara de simpático que tenés, que tuviste siempre. Bueno, simpático melancólico, digamos, y tal vez ahí está tu encanto, en esa mezcla irresistible. Medio feo pero gracioso, al punto de ser lindo. Simple pero un poco tristón. Te queremos conocer más, también, por eso te digo.

¿Por qué la historia de los Beatles es para mí, y para otros, la historia sagrada? Porque nos conmovieron, nos formaron, nos enseñaron a sentir con una intensidad y un refinamiento especial. Mi máquina de sentir, mi cuerpo, yo, fuimos en parte creados por la potencia de la poesía y el encanto de lo que uds hicieron. Frescura, locura, atrevimiento, autenticidad, amor, sencillez, exploración, potencia. La obra del grupo del que fuiste parte es uno de los picos del arte universal.

Paul escribió, con ayuda, ese libro largo y genial que se llama Hace muchos años, en el que cuenta mil cosas que los fans no sabíamos. ¿Es cierto que era él quien traía al grupo más vanguardia artística, que era el constante impulsor de los ensayos, el que los ponía en movimiento cuando uds tenían tendían a descansar o a la pereza, o cuando se ponían torvos y problemáticos?

A John ya no le podemos pedir nada, y a George tampoco, lamentablemente, y tal vez por eso es todavía más importante que no se pierda lo que llevás en vos.

Hay tantas cosas que querríamos saber. Además, tu mirada nos interesa especialmente. Tal vez porque parecés el más normal, el más parecido a nosotros. Es fácil identificarse con vos: tranquilo, chambón, sonriente, sencillo. Así se siente uno a sí mismo. Vos sos como uno de nosotros metido en esa historia, por eso, si la contaras dirías cosas que ningún otro dijo.

Hablarías de otros temas, contarías detalles. Estoy seguro de que harías un gran libro. Tenés que conseguirte a alguien que te parezca inteligente y agradable y contarle todo frente a un grabador. Responder a las preguntas que te haga. Pero digo algo largo, eh, no un librito de 160 páginas. Tendrías que parir unas mil. Después pueden editar un tomo de 400 y dejar el documento completo para los estudiosos, o para los súper fans que seguro comprarían una edición total.

En alguno de los documentales que vi sobre uds se decía que al empezar a tener éxito vos creías que eso iba a durar un tiempo y que querías después ponerte una peluquería, ¿es cierto? ¿O es un chiste, una de esas cosas que se dicen para joder al que escucha, cuando uno está harto de escuchar tantas insensateces?

Me acordé de que hace tiempo te quiero escribir esta carta porque ayer te vi por la tele. Estabas cantando con una banda rara: una violinista oriental, linda; un tipo sentado tocando una guitarra slide, muy bien; un guitarrista medio gordote con una stratocaster sunburst… Vos cantabas moviéndote como un nene contento. Y cantabas bien. Pensé: claro, después de tantos años lo consiguió. Y cantabas cosas raras: un tema que parecía un poco punk, algo onda The Clash digamos (no tan punk tampoco). Te vi flaco, pelito corto, contento.

De vos también sé que en una época tuviste problemas con el alcohol. Respecto de eso, me sale decirte dos cosas. Una: ¿quién no tiene o ha tenido en algún momento de su vida algún problema de adicción, a alguna sustancia o a alguna persona o a algo? Y la otra: debe ser difícil haber sido un beatle… Supongo que la mayor parte de la gente que te ve, te quiere. Eso no es fácil de soportar, me parece.

No sé, hablo sin saber, hablo desde afuera, como hacemos los que estudiamos filosofía. De todas maneras, me formaron más uds, con esa música genial, con esa evolución sobrenatural, que las cosas que leí en la universidad.


Dale, Ringo, escribite el libro. ¿No querés?

martes, noviembre 02, 2010

"Cuando muere un hombre fuerte", mi artículo de esta semana en Yahoo!


Empieza así:

Cuando muere un hombre fuerte, los muchos que se sentían amparados por su protección, imaginaria o real, se sienten perdidos y calman su angustia fortaleciendo la imagen de quien se ha ido, intentando obtener de su nueva existencia de mito el mismo cobijo que creían encontrar en su presencia viva. Confiaban en ese paraguas que los protegía de la temida intemperie, y ahora temen ser víctimas de lo que imaginan será un mundo abandonado. Habían construido un refugio, imaginario o real, y ahora lo han perdido.

Cuando muere un hombre fuerte, los que se cobijaban bajo su fuerza se sienten huérfanos, y oscilan entre el enojo y el temor, preocupados por su suerte futura. A falta de las palabras del conductor se transforma su imagen en un símbolo que guía, pero que guía como lo hacen los símbolos, en silencio, y dando lugar a la dificultosa interpretación de ese silencio, que genera intermediarios sospechosos, expertos en descifrar y encarnar las versiones que el desaparecido hubiera dado de los hechos que suceden después de su extinción.

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sábado, octubre 16, 2010

"Ya pasó", mi artículo de esta semana en Yahoo!, sobre los mineros


Así empieza:

Tantos días metidos en el esófago del planeta sin saber si alguna vez iban a volver a respirar atmósfera fresca, tanta oscuridad, hermanados hasta el fanatismo con compañeros de trabajo, tantos sueños raros, que pasaban arriba, o tantas pesadillas angustiadas, tanto estar perdidos para la vida que seguía ahí afuera sin detenerse, tanto esperar sin saber si se lograría la extracción casi imposible, tanto calor húmedo y pegajoso emporcándolo todo: los resucitados fueron apareciendo de a uno, saliendo de ese supositorio de metal, recuperando su realidad humana sin creérselo demasiado, reconstituyéndose de a poco, recuperando forma de personas capaces de caminar y apreciar los años por delante. ¿Habrán sentido la felicidad de respirar aire puro? ¿Habrán amado a sus redentores? ¿Habrán sacado conclusiones iluminadas sobre el sentido de sus vidas y sus relaciones, cuando no sabían todavía si la vida tenía más para darles?

Link: Artículo completo

jueves, septiembre 30, 2010

"La muerte desnuda" artículo mio sobre Romina Yan en Yahoo! Argentina


Empieza así:

La muerte sorpresiva nos envía al espacio exterior. La realidad más pura aparece en los horarios centrales de la tele y en los titulares de los diarios, la realidad de la muerte y del cosmos.
¿Me volví loco? No. Me explico.

La de Romina Yan es una muerte que no puede ser digerida mediante el uso de ninguna racionalización. No se le puede dar sentido. No hay culpable, ni causa, ni siquiera un hábito que la explique. No hay por qué. Es muerte pura, el cuerpo puede fallar y a veces pasa. Que podamos decir en términos médicos qué fue lo que falló no alcanzaría, tampoco: la velocidad la deja expuesta.


Link: Artículo completo

martes, septiembre 07, 2010

"La revolución de la sensatez", artículo mio hoy en La Nación On Line


Así empíeza:

Un amigo me mandó esta explicación de lo que él considera debe ser la alternativa nacional al actual desgobierno K:

"Que los maestros sepan y enseñen; que los estudiantes estudien y aprendan; que los empleados públicos trabajen; que los que no cumplen sean castigados y los que cumplen sean premiados; que cuando se invierta y se gane, se pueda disponer de las ganancias; que la policía brinde seguridad; que los delincuentes estén presos; que los funcionarios sean honestos y competentes."

Es la más pura sensatez, de tan evidente, casi una bobada, pero al mismo tiempo, en la actualidad, una visión verdaderamente revolucionaria.

La revolución es, si hacemos caso del diccionario de la Real Academia, un "cambio violento en las instituciones políticas, económicas y sociales de una nación". Y hoy la instalación de un orden más o menos lógico como el descripto por mi amigo, resultaría verdaderamente revolucionario.


Artículo completo: aquí

viernes, septiembre 03, 2010

The miracle of the cerrado, artículo de The Economist


Gustavo Orrillo me mandó este artículo de The Economist sobre el desarrollo de la agricultura en Brazil. Es impresionante lo que han logrado, y resulta muy excitante ver los medios con los que se cuenta hoy para desarrollar un país. Lo recomiendo, es muy excitante.

Link: Brazilian agriculture, The miracle of the cerrado.

martes, agosto 10, 2010

"Los crispados", mi artículo de esta semana en Yahoo!


Empieza así:

La política argentina actual está poseída por la crispación. La mayoría lo lamenta, porque desearía más una política de acuerdos que una de desplantes. La mayoría no quiere vivir crispada, pero todavía no logró vivir como quiere vivir. Tal vez no sabe, o no puede, o no quiere.

Desde el punto de vista de los crispados, la crispación proviene de la crudeza de la lucha social, es expresión legítima de una búsqueda atrevida de justicia popular. Desde el punto de vista de la sensatez, se trata de una patología. De la incapacidad de enfrentar la realidad y de intervenir en ella para producir desarrollo.

Link: Artículo completo

sábado, julio 31, 2010

"Papás de cerca", mi articulo de esta semana en Yahoo!


Empieza así:

Un proyecto por debatirse en diputados plantea reformar la actual licencia laboral por paternidad y dar cinco días libres a los padres varones (si, ya sé, los padres mujeres se llaman "madres") en vez de los dos días a los que en la actualidad tienen derecho. No es mucho, pero es más del doble de lo permitido por la ley anterior y, como padre que soy, entiendo que la modificación es a todas luces positiva. Sí, uno querría un mes, o dos (un semestre no estaría mal, tampoco), para abrirle espacio a la nueva vida en la casa, si bien estas son cosas que uno dice fuera de la situación, porque el padre real a los cinco días puede querer volver al mundo real, zafar de la tremenda exigencia que siempre implica un bebé cerca. (Y de una madre puérpera no hablemos…)

Lo que resulta evidente es que estamos en un mundo nuevo. Algunos años atrás la nueva propuesta se hubiera tomado a risa, como si feminizara a los hombres un poco por demás. Hoy, en cambio, nos parece deseable y natural que se atienda a la necesidad de los padres de estar cuando un hijo aparece en la tierra, o la necesidad de la familia de estar unida en esas sísmicas circunstancias. Además, los padres actuales ayudan, no sienten que las cosas de los bebés pertenezcan solamente al universo femenino y cuando funcionan bien están a la par de los cuidados de la madre. Dar la teta no pueden, es verdad, aunque todo lo demás sí. O bueno: casi todo lo demás, digamos, porque el cuerpo del marcianito recién llegado necesita sentir especialmente el calor, olor, ritmo y presencia de la madre.



Link: Artículo completo.

sábado, julio 24, 2010

"Tres puntos sobre el aborto", mi articulo de esta semana en Yahoo!


Así empieza el artículo:

Ya que el aborto vuelve a ser tema, propongo tres puntos para comprender lo que está en juego en él:

1. El aborto no es un derecho, es una desgracia. Tratarlo como si fuera un derecho deforma el tema, lo hace parecer una reivindicación social cuando es algo del orden íntimo, y desde todo punto de vista lamentable. Lamentable para la mujer que lo tiene que hacer, que no puede minimizarlo con argumentaciones refinadas porque nada puede minimizar la cosa, abortar es matar vida que quiere nacer en su vientre y eso, quiera o no, se dé cuenta o no, la hiere de alguna manera en lo profundo de su ser; lamentable para la vidita en cuestión, que queda en el camino, destrozada; lamentable para el posible padre, si lo hay, porque se pierde una de las experiencias más plenas y significativas que la vida le tenía reservada. Hacer del aborto un derecho es intentar tratar algo del orden del afecto y la emoción con los dedos toscos de la idealizada lucha social: nada que ver.

Link: Artítulo completo

martes, julio 20, 2010

"La crítica es falsa inteligencia", mi artículo de hoy en Yahoo!

Me tiene cansado, harto, la tendencia argentina a producir un efecto de falsa inteligencia a través de la crítica. El ejercicio uno de la mente nacional, su función elemental, su abc, su leche de pecho, sus palotes elementales, es el arte de la objeción, la formulación de una crítica o una sospecha, el señalamiento del punto en el que alguna cosa no anda o no va a andar. Sí, es la mentalidad taxista (suena como marxista, se le parece, pero es otra forma de impotencia, de estilo nacional).

Me refiero al canalla normal, que prefiere descreer y siente que así es piola. Al que hace mohines de reparo y descreimiento, al escéptico natural, al que cultiva su fe en el fracaso como si fuera algo profundo. No, claro, no somos todos así. Sí, hay mucho argentino y argentina inteligente de modo más verdadero, capaz de lidiar con complejidades sin tirar al chico con el agua sucia, pudiendo ejercer el arte del hacer, del buscarle la vuelta, del querer vivir aunque el mundo no sea fácil. Hay muchas personas que viven su vida dando sus batallas, sin dejarse llevar por este vicio compulsivo de la crítica. No se engañan, saben quien trabaja y quien miente, quien sólo critica y quien aporta. Quien tiende a mentir y a tapar sus mentiras con enojos (sí, hablo de los Kirchner y de sus manipulaciones constantes, de la información,la economía y la justicia), y quien tiende a generar condiciones de crecimiento reales.

El crítico cree que como la realidad no es como él querría que fuera, su capacidad debe expresarse señalando el error presente en las cosas. Mientras más error señale, más inteligente se cree. Si no puede afirmar nada, si logra descreer de todo, de todo absolutamente, anular todas las opciones, ver detrás de cada cosa una trampa, una amenaza, una mala fe escondida, se siente un genio. Y muchos lo festejan como tal. Es una inteligencia que mide su fuerza a partir de su poder destructivo. Para quienes viven en esta costumbre patológica el inteligente es ese descontento críticón, cuyos aires de superioridad no tienen relación con ningún logro o aporte real, pero que hace creer a los demás que tiene un potencial tremendo. Nunca se verifica, ese potencial, pero tanta capacidad para detectar fallas hace suponer unainteligencia prodigiosa. Gran malentendido.

Gran malentendido, porque esa posición defensiva y arrogante no produce nunca nada. O sí, produce: desazón, desencuentro, amargura, escepticismo, aislamiento, inhibición, depresión, falta de vitalidad, pérdida de vida, de sentido, desprecio de las posibilidades plásticas de la realidad. Prefiero a los boludos que tratan de hacer cosas, y se equivocan, (a los inocentes, tan criticados, que se animan a confiar, a crear, a buscar, a entregarse a la vida sin medir todos sus pasos constantemente) que a esos inteligentes sin inteligencia, a esos críticos pretenciosos y carentes de vitalidad.

Todo ciudadano que se precie tiene opiniones formadas acerca de cómo tendrían que ser las cosas, aunque luego no sea capaz de producir aporte alguno. Vivimos cultivando el arte de la objeción, señalando siempre frente a cada fenómeno el punto en el que este falla o podría fallar, como si eso fuera pensar, como si eso fuera ser inteligente: no lo es. Ese uso del pensamiento dista mucho de ser una aplicación valiosa, es más bien una estrategia de empobrecimiento constante, de negación de la realidad, una forma de querer siempre estar en otro lado y en otro momento, una manera de hurtarse y de no ser. Claro, por esa vía te salvás de equivocarte, pero porque te salvás de algo mucho más importante: de vivir.

Un claro ejemplo de esta mediocridad crítica es la mayoría de las intervenciones en los foros de internet, o incluso en los comentarios en los blogs o en los artículos como éste. Hay un cardumen de maledicentes que no tienen otra cosa que hacer con sus vidas que basurear resentidamente todo lo que no huela tan mal como su mundo interno. Seguramente no son capaces de generar ideas, ni textos, ni acciones, ni proyectos, pero se desquitan tirando tierrita encima de las posibilidades ajenas.

La visión de la crítica como suprema inteligencia avala tales costumbres como si fueran un aporte. No lo son. Aporte es sumar, con inteligencia, valor. No es sospechar, es construir; no es seguir diciendo lo que no se quiere, es animarse y poder decir qué cosa sí se quiere y colaborar con el logro de la cosa señalada. No digas más que es lo que no hay que hacer, tratá de decirme que sí te parece bien. Y no te olvides del cómo, pero de un cómo realista, no te escudes en el sueño utopista, que sirve para escribir poemas malos pero no suma nada en el mundo de la vida real.

El Gobierno Nacional cree en esta inteligencia crítica, en esta falsa inteligencia impotente, y recolecta adhesiones en quienes padecen de su mism impotencia creativa. Viven a costa de sus enemigos, sólo se orientan existencialmente peleando contra alguien a quien poder llamar “malo”. Sin ese recurso no saben qué hacer, ni quiénes son, ni qué quieren, ni cómo se llaman. Es un mal nacional, tenemos que aprender a ser de otra manera.

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