
Todo pensamiento es abstracto, en realidad. O todo es concreto, considerado desde el punto de vista según el cual el pensamiento es siempre un hecho concreto que sucede en un cuerpo.
Pero la frase se usa para referirse a esa vía de reflexión consciente en la que uno es capaz de desatar un poder particular, mediante una perspectiva que elabora en la reflexión.
Las personas que se dedican a cultivar esta capacidad tienen un recurso tremendamente útil, siempre que lo usen en relación con realidades concretas y no con fantasmas conceptuales.
Pensar, pensar es lindo y sirve. Sin ninguna representación ni fingimiento, impostura o solemnidad. El arte de pensar, el camino de darle vueltas a las cosas, mirándolas en su conjunto.
No hace falta que le demos apresuradamente la vuelta de la utilidad. Pensar sirve siempre que produzca entusiasmo o intensidad, siempre que resulte interesante.