Las personas que hicieron el taller la última vez que lo dí, dijeron las siguientes cosas:
"Me resultó super útil, la
perspectiva y las ideas las conozco porque devoro tus libros, pero el poder
escuchar el planteo en vivo, con la
vehemencia, la pasión y el humor que lo hiciste me resultó inspirador".
"Enunciar proyectos, metas,
objetivos, me pareció super movilizante, porque es una tarea que te pone en
posición de tener derecho y poder desear y querer como posición no sólo
legítima sino esencial para una vida plena".
"Mi devolución del taller que tanto me gustó hacer es… inicié terapia, que no deja de ser toda una manifestación de valor, dado mis 81 eneros".
"Alejandro tiene una particularidad de explicar que se entiende, a veces hasta gracioso de un humor único, inteligente. Me quedo con una frase que me dijo: Me gusta crecer y ayudar a crecer".
"Me sirvió y mucho, para
volver a conectarme conmigo, con mis cosas, poder pensar en lo que estoy
haciendo e intentar buscar mis propios deseos que tengo tan mezclados con los
ajenos. Estar en foco conmigo y no con el afuera".
"Fue claro, sencillo,
entrador, cero ostentoso, real, participativo, contagioso. Desde marzo estoy
intentando ser independiente laboralmente….y cómo nunca es el momento (misma
sensación de cuando decidís tener un hijo) me lancé este año en el medio del
caos y bueno estoy en la búsqueda de gente optimista y realista y con Alejandro
encontré materializado lo que yo tengo adentro".
"Todos
los conceptos del taller me sirvieron para seguir ampliando en la búsqueda del
disfrute (que es algo que estoy trabajando con diferentes técnicas / talleres /
lo que voy encontrando que me interesa). La parte de los ejercicios que hicimos
ahí mismo en el taller me sirvieron para bajar en palabras los temas en mi vida
personal, y llevarme algunas “tareas” de cosas a revisar, pensar o replantear".
"Me encanta la caja de herramientas conceptuales que armás cruzando Nietszche, el zen, el management y la psicoterapia, es un juego inocente y al mismo tiempo valiente con las ideas, desprejuiciado".
"Pude aprender ciertas cosas
de mi neurosis, que no me había dado cuenta de mi ser y poder modificar algunos
pensamientos personales que tenía sobre
la realidad de uno mismo. Creo que fue importante el taller para poder
desarrollar un proyecto muy importante, como intentar escribir un libro sobre
los viajes que hago en Bici desde casa hasta el trabajo. Son 40 km de ida y 40 km de vuelta, es asombroso
ver que todos los días son distintos. Siempre tengo algo para escribir ni bien
llego a casa".
"Una experiencia distinta,
movilizante, estimulante. Me encantó haberme hecho ese regalo. El curso me
sirvió para clarificar objetivos, para reafirmar la decisión que tomé y
redireccionar mi energía y tomar otras decisiones, para ver que los obstáculos
son remontables y naturales. Muchísimo
para detectar temas y actitudes personales que quiero laburar personalmente y
en terapia. Para poder ver situaciones personales de otro modo y poder
transitarlas mejor. Para detectar mis melodramas y tratar de desarticularlos".
"Me sirvió el taller para
nutrir y fortalecer algunas ideas de conceptos propios respecto de los
objetivos personales. Para plantar un inicio de un proyecto de vida apoyado en
el envión del entusiasmo generado durante la charla".
"Tengo en claro de que sólo
necesito hacer el esfuerzo para poder vencer al flujo de la dinámica normal que
me trajo hasta acá hoy, y que a sabiendas de que ahora puedo contar con alguna
herramienta más para corregir el timón hacia donde van mis objetivos, (cosa que
no hacia antes de pasar por el taller), y que ahora soy más consciente de que
sentirme feliz (mi preocupación y objetivo principal) depende de mí. Y que para
lograr alcanzar lo que me proponga, debo intentar sin miedo, y perfeccionar el
método utilizado sobre la marcha".
"Salí de ahí con otro ímpetu, veía las cosas de otra manera, volví en colectivo a mi casa, en Lanús, y me encantó ver la ciudad de noche, iluminada, todo me parecía sensacional aún con sus cosas no sensacionales. Salí sintiendo que la vida no tiene techo, que el techo se lo pone uno con su miedo, y eso es genial".
"Yo me siento un aventurero
desde siempre, y por alguna razón, en algún momento, perdí la brújula que me
marcaba la dirección del deseo. Ahora, siento una gran oportunidad de
reencontrarla y volver a utilizarla de nuevo gracias a este taller".