
El autor de estas líneas confiesa ser especialmente sensible a ciertas publicaciones extranjeras, a las que ha ido y va suscribiéndose a lo largo del tiempo en distintos años de su vida. Gracias a la evolución de las comunicaciones, hoy en día quien desee disfrutar de gran parte del material de las mismas puede hacerlo vía Internet, razón por la cual me voy a permitir mencionarlas y detallar mi placer por ellas, confiando en que los interesados podrán hacer un acercamiento provecho sin necesidad de concretares una suscripción.
En general las publicaciones que aquí reseño, y otras que podrían formar parte de esta lista (como “Modern Painting”, “Time” y “Newsweek”, “Guitar Player”, “Bass Player”, “Fast Company”, etc.) son una inestimable fuente de excitación y felicidad, cuyo cultivo despliega mi pensamiento y mi felicidad.

New York Review of Books: un -creo que- trisemanario tabloide hermoso, sobrio, repleto de artículos inteligentes y documentados, escritos con gracia sobre diversísimos temas del ámbito político cultural. De esas publicaciones en las que uno puede leer artículos sobre temas a los que nunca se asomó porque no creía de suficiente interés y descubre un mundo increíble al que quiere dedicar parte de su vida. Las únicas ilustraciones que tiene son unos discretísimos pero hermosos y elegantes dibujos de un dibujante cuyo nombre no recuerdo pero imagino que debe ser un hombre venerado y culto, un ilustrador discreto y emotivo. Un artista, además, su trabajo es súper bueno.

Writers Digest: una especie de semanario -creo que- mensual dedicado al oficio de escribir, útil tanto a profesionales en búsqueda como a amateurs en inicios. Se mueven con categorías interesantes, buscan ángulos fértiles todo el tiempo, hay secciones diversas, los artículos son tirando a breves y concisos, logrados. Mucha gente inteligente trabajando junta. Buenos temas, buenos planteos, que te hacen avanzar en la tarea de escribir e inventar. La presentación parece la de una revista de kiosco, sin demasiada gracia pero a su modo moderna y atractiva. Eficaz, no molesta para nada. Además, uno se entera de cómo es el oficio en países con mercados grandes y talentos más grandes aun. Una especie de guía en la producción de literatura en el súper mundo, en donde arte y lucro son lo mismo. Dicho con toda la buena conciencia del mundo, lo único que siento por esta publicación es admiración.

Foreign Affairs: Cuando se habla de la situación del mundo, en cualquiera de sus problemas relevantes, la lectura de esta revista marca un antes y un después. A otras personas con otras formaciones les pasará otra cosa, pero para mí esta revista significó adentrarme en un mundo de análisis de las cuestiones internacionales en el que no había nunca antes entrado. La revista parece un libro, tamaño grande, de pocas hojas. Edición perfecta, lógico, y con buen gusto: ¡tiene letra grande! Una belleza, manipulable con gracia, legibilísima, súper interesante sobre todo lo relevante, escrito con un conocimiento y una inteligencia superior. También, se leen artículos hasta sobre cosas que a uno no le interesan, con fascinación. Ayuda a pensar y entender a EEUU de un modo mucho más real y complejo del que se tiene desde un modo no cultivado. Se descubre, en general, que las situaciones son mucho más complicadas y dinámicas de lo que uno cree cuando se maneja con los titulares de los diarios.

Artforum: Objeto de odio y de hechizo, de amor y de rechazo. Compré algunos números a lo largo del tiempo para explorar esta tensión hasta que me sentí conquistado y me suscribí. Durante un año recibí esta revista enorme, gruesa, llena de color y de imágenes interesantes. Sirve como una especie de catálogo de la producción de arte actual. Hay muchas cosas feas, pero hay sobre todo muchas lindas, mucho arte raro e interesante. Los artículos que pude leer, que no fueron muchos, me revelaron un mundo que es a la vez de una exquisitez conceptual medio descaminada, hasta patológica, y también de una relevancia sorprendente. El arte y el pensamiento se mezclan de extrañas maneras. Cuando el resultado artístico se sostiene por sí mismo la unión resulta feliz. El mundo que Artforum nos trae requiere mucho trabajo de asimilación. De todas maneras, sus páginas resultan de manera inmediata excitantes y contagian ganas de hacer.

Scientific American: Este año concreté la suscripción, después de años de desearla y no decidirme. Me acuerdo de que algunos números que intenté leer hace años eran demasiado complejos y no podía entender nada. La revista varió su enfoque y ahora se esmera en hacerse accesible. Es una cosa sensacional, una publicación con la que uno se entera de avances científicos impensados (investigaciones para hacer crecer miembros perdidos en seres humanos siguiendo el modelo de las salamandras, sobre el color que podrían tener las plantas en otros planetas, sobre el modo en el que se armó el sistema solar teniendo en cuenta los sistemas planetarios detectados en los últimos años), un modo de ver la realidad con ojos de comprensión y pensamiento. Muchos creen que para leer este tipo de cosas hay que estar interesados en la ciencia, y lo consideran un embole. No se dan cuenta de que el interés que prima en estas lecturas es el interés más básico sobre la realidad, la curiosidad elemental. Cada número tiene decenas de artículos breves y largos interesantísimos con los que uno aprende de todo.
Esta es la lista de mi felicidad. O al menos, una de las.
Link: New York Review of Books
Link: Writer´s Digest
Link: Foreign Affairs
Link: Artforum
Link: Scientific American