Mi nuevo libro: "De padres e hijos en el ciclo del tiempo"

Desde hace unos días está en librerías mi nuevo libro, un largo poema sobre la muerte de mi mamá, sobre la muerte de mi papá y sobre mi vida de padre emocionado de tres hermosos y adorados nenes. Los de la tapa no son mis hijos, pero también son tres varones, asi que cuando la editorial me ofreció opciones para ilustrarla me pareció oportuno elegir esa foto.
A continuación, un fragmento del prólogo, que explica mejor la cosa.
Hace alrededor de dos años me propuse escribir un cuaderno tamaño
escolar de versos, o tal vez sería más justo decir que lo que quería era
llenar sus 48 páginas de frases cortas, escribir sin signos de puntuación y dividiendo en partes lo que sería una frase normal.
Lo que me propuse no era hacer poesía, era escribir en versos lo que
surgiera. Sentía que los versos, las frases escanciadas, eran una vía
adecuada para paladear el mundo, que ese ir de a poco iba generando
ideas, observaciones, imágenes, distintas de las que surgen de la
escritura de frases completas y corrientes. El juego o el desafío es seguir
de cerca las cosas en su propia existencia emocional y sentida, y hasta
podríamos decir que la poesía es el mundo mismo mirado en detalle.
Lo que yo quería en realidad o en el fondo era escribir otro “Bienvenidos
a mi”, dar un segundo paso en el mismo sentido que esa especie de
novela que escribí en el 2003, en la que me limité a ser el personaje
deambulante de mi propia vida y decirlo todo con la mayor sencillez
posible. “Bienvenidos” es un diario, un libro de observaciones, sencillo,
con humor, escrito para simplemente ser y disfrutar de todo. Creo que es
mi libro más querido, el que más siento como un logro, y me parece que
su virtud es que se lee como se toma un vaso de agua. Con la intención
de seguir cultivando esa vía, me propuse escribir un cuaderno de versos
inmediatos, y ver qué pasaba.
Y aquí, el inicio del texto, para ver si les resulta de interés:
cuaderno uno
otro día
paso y te pago
hoy no
me tomo el largo vaso
de champagne
y me voy
a dar el taller
de escritura
escribo de a sorbos
pongo poquitos
poesía de glimpses
escritor agónico
(para nada)
música de guitarras
le mando mensajes a mi adentro
para que funcione
trabaje
me dé algo
en muchas páginas
me va a dar
lo que ya no me da es
vergüenza
de que me vean escribiendo
poquitos
y piensen
es poeta
o sea
es un pelotudo
que cree en los versos
y en sí mismo
magnificándose
detallista
como si todo contara
como si todo fuese importante
lo suyo
y buscara
emocionar
decires precisos
y preciosos
donde no hay más que
demasiada sencillez
y candor de probar
a ver qué pasa
no, no soy poeta
que voy a ser
son versos
pero no es poesía
son versos
para decir
escanciadamente
en impulsos
y ver qué sale
decir
así
el problema de ser feo
es que te importe
si no te importa
sos lindo
y si no te importa nada de nada
ser feo
sos el más lindo
es el poder de la gracia
(también es cierto
que hay que tenerla
o no
tenerla)
me tocan bocina
me rugen
motores
al pasar
lo despojado
puede
ser poesía
porque la poesía son las cosas
no uno
(y cuando a uno no le importa
ser uno
es que se pone lindo)
la poesía es
el mundo
separado en
poquitos
la belleza del ser
en porciones
Por último quiero contarles que el libro está dedicado a Luis Alberto Spinetta, cuya muerte después de 28 años de íntima amistad me dejó muy golpeado. Sé que muchos lectores de este blog esperan, sabiendo que era su amigo, que diga algo sobre él, sobre su muerte y nuestra amistad, pero todavía no estoy listo para hacerlo. Está todo demasiado fresco y duele mucho.
















