viernes, agosto 12, 2005

Personalidades: antes y después


La gente antes no desarrollaba la personalidad. Dígase lo que se diga de los tiempos modernos, es verdad que hoy hay más espacio para la expresión de la diferencia.

(Sí, claro que siempre hubo personalidades, pero ahora las condiciones son más proclives... ¿Siempre hay que tener en cuenta las objeciones a las ideas o se puede volar libremente?)

Me refiero al proceso por el cual las condiciones de tiempo atrás hacían más fácil y recomendable encajar en la norma (valores de antes: disciplina, honor, respeto) y por el cual las condiciones de ahora (valores de hoy: entusiasmo, invención, autenticidad) llevan a que uno deba buscarse.

Es sólo un esquema, grueso, pero permite pensar algo que siempre se escapa: el valor del presente, las posibilidades nuevas de nuestra coyuntura moral.

9 comentarios:

crotti dijo...

Diría que hoy hay culto a la personalidad. Padres festejando ocurrencias de hijos (donde antes había cara de perro), hijos percibiendo el producto de sus ocurrencias (donde antes había temor). REsultado: espontaneidad artificial. Georgina Barbarossa. Kirchner.

Las personalidades tienen gracia cuando crecen en condiciones adversas.

Alejandro Rozitchner dijo...

Crotti
No concuerdo. Las personalidades tienen gracia cuando la persona es de calidad. Es mejor un bebé criado con amor y sostén que uno criado a cara de perro. Con los alumnos pasa lo mismo.

Mariú dijo...

Yo no sería tan taxativa sobre qué es mejor.
Lo cierto es que hoy se le da espacio a las diferencias de personalidad. Y es justamente en esas diferencias donde aparece la relatividad sobre qué es mejor y qué no.
Particularmente llevo en el alma a un profesor que me trató a cara de perro pero que al mismo tiempo me obligó a bucear en mi creatividad hasta las lágrimas para desarrollar el pensamiento. Jamás me dio una palabra de aliento, jamás me brindó una sonrisa y jamás me dijo que había hecho algo bien. Y sin embargo, para mí fue el mejor y lo mejor.
Supongo que este avance forma parte del avance general de la historia (incluyendo sus propios retrocesos). Hace algunos siglos (no tantos) al enfermo se lo trataba como si estuviera poseído por el demonio, hoy hay una ciencia gigante que lo respalda, lo apoya y le concede muchos derechos. Lo mismo está sucediendo con las diferencias y la personalidad.

crotti dijo...

Alejandro, concuerdo con la calidad, el amor y el sostén. No soy pro cara-de-perro. Sin embargo me refiero a algo que me preocupa cuando veo que ocurre. Cuando un niño percibe que una travesura, monería o genialidad que dijo o cometió es festejada con comentario analítico, cuando toma conciencia del poder de show, se echa por la borda esa magia de la inconciencia, se crea un contrato tácito que colabora en la comunicación padre-hijo, seguramente, hace la vida más fácil, pero a la larga, se vuelve soso. En el momento en que la monería es calculada, que busca provocar algo, pierde ese momentum primigéneo, sabroso, lleno de novedad, sorpresa y vitalidad. Fijémonos en la TV de hoy. Casi todos los que la habitan (hasta Grondona hizo el otro día un inside-joke) han incorporado el desparpajo de Olmedo, el quiebre de reglas. Kirchner hizo jueguitos con el bastón de mando al asumir. La norma, lo hegemónico es hoy quebrar la norma. Todo el mundo quebrando normas por todos lados, el show del quiebre. Se torna aburrido. Hay una especie de hiperconciencia de la personalidad de cada uno. Pero salvo raras excepciones, las personalidades se entregan en el hall de entrada y hay 3 ó 4 entre las cuales elegir. Aún así, sigo concordando con el amor, pero creo que debe ser un amor, en vez de a-cara-de-perro, tan solo de-perro, menos psicológico, menos intelectual, con menos lenguaje y más cariño físico.

crotti dijo...

Perdón, quiero agregar un ejemplo más y compartir que hoy, mi abuela cumple 107 años, manteniendo la mente muy lúcida. Dice genialidades como los niños, brinda novedades. Mi vieja se las festeja de esta manera: "Ayy, pero viste las genialidades que dice? Ayy, mami, sos una genia". Yo, ante una genialidad pego una carcajada y le trato de devolver algo que, más o menos, esté en su rango, trato de mantener el diálogo, pero sin comentar acerca del mismo, porque eso es la muerte del diálogo. Lo mismo le pasó a Menem, que contestaba genialidades y Neustadt se las festejaba. Se concientizó de su poder de show y se pasó 10 años contestando genialidades evasivas que se volvieron tétricas. Su espontaneidad se tornó artificial.

crotti dijo...

El tema me tiene algo inquieto. Necesito agregar algo más. Quiero retomar el principio de tu posteo, Alejandro. Es formidable que hoy haya espacio para la diferencia y la tolerancia. Que las personalidades se puedan desarrollar con más libertad. Pero para llegar a esa calidad que vos decís, hace falta discresión, inconciencia, equilibrio. También creo que antes las personalidades se manifestaban dentro del marco de los valores tradicionales, con ironía, sutileza y, cada tanto, explosión. Esa explosión conmovía. Hoy todo explota, nada conmueve. (Me recuerda a la comparación de las bombas y muertos de Londres versus bombas y muertos de Irak). Retomando, volver al acartonamiento autoritario de antaño jamás, pero nuestro momento, si bien libre, no parece auténtico. Incluso, una persona que no rompe reglas, sobre todo en Buenos Aires, es marginal. La gran subcultura marginal de hoy en día es el conservadurismo. Por ejemplo: creo que le tendencia es la siguiente: en una orgía, en vez de disfrutar de la multiplicidad colectiva de líbidos y cuerpos encimados, se disfruta del significado perverso y quebrantador de reglas. Este último disfrute es mucho más conducente para el posterior relato. Es más fácil relatar lo perverso que lo bello. Se vive para el relato. Las acciones carecen de valor en sí mismas, su valor está en como pueden ser relatadas. Por supuesto que hay quienes disfrutan las cosas en sí mismas, pero cada vez menos.

Vicente dijo...

Propongo:
1
>Autoridad (Horizontalidad)
NO ES IGUAL A:
>Autoritarismo (Verticalidad)
2
Educar como si se hiciera un jarrón de arcilla, con delicadeza y formando la pieza con un suave abrazo...(como la película Ghost si quieren). Es muy diferente que educar como si hicieramos una escultura en granito a puro martillazo y cinzel.
3
Alejandro:
Me permito relacionar dos post de tu blog. Tanto como en "Notas para Hora Clave" como en el actual post subyace el tema del cumplimiento de las leyes (y de qué forma las hacemos nuestras). De nada sirve gobernar con decretos de necesidad y urgencia, o imponer un estado que controle los medios de información o que busque y vea fantasmas por todos lados, el Estado debe imponerse por otros medios, como las ideas, generando realidad, con políticas de estado perdurables. Un padre debe formar, guiar, nutrir las ganas, escuchar, ser coherente y no pegarle un bollo en la trucha al hijo y mandarlo a callar, (como sí hacen algunos politicos del poder). Creo que hay una relación con las nuevas conexiónes interindividuales nacientes que proponés y los aires de renovación de perspectivas políticas.

Abrazos para todos.

principio de incertidumbre dijo...

Umh... concuerdo a medias, o al menos me parece que se están dejando de lado varios factores. Bien en que hay más lugar para la personalidad, pero una vez con ella, ¿qué hacemos? La mayoría de los que habitan este planeta (ignora el porcentaje, pero sé que es muy alto) no tiene demasiadas oportunidades y/o salidas. Ni que hablar de los que se criaron con televisión o formación medíatica. Es cierto que hay más medios, pero no creo que haya tanto avance ni tan buen uso de ellos.
Triste estar en un mundo donde gobierna la diferenciación, de cualquier tipo.
En fin... tal vez me fui por las ramas.
Saluditos.

Raquel Barbieri dijo...

Hola Alejandro,

Tiraste un tema que da para mucho análisis,,, es verdad que es un esquema grueso. Creo que "volar libremente" no se puede, al menos en forma completa,,, lo que sí podemos es aproximarnos a lo más cercano a ese vuelo y disfrutarlo.

Aunque a veces no es solamente la oposición a nuestras ideas lo que condiciona el vuelo (muchas veces, inclusive lo potencia) sino las posibilidades materiales con las que contamos o el apoyo del entorno--favorable o desfavorable--

Sin embargo--como vos dijiste-- hoy se respeta más la diferencia y hasta se aprecia. Creo que por lo menos no hay un enzañamiento medieval con quienes son espontáneos.
Antes se pagaba un precio muy caro por ser uno mismo: A George Sand hoy hasta le darían un programa en la tele, creo...
Gracias

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