sábado, octubre 09, 2010

"La envidia y qué hacer con ella", mi artículo de esta semana en Yahoo!


Empieza así:

La otra vez un amigo artista me confesó que estaba muerto de bronca porque una persona, que hacía algo parecido a lo suyo, estaba teniendo mucho más éxito que él. Me decía: "Tengo ganas de llamarlo y putearlo, se copió mi estilo y le está yendo muy bien". Lo detuve. Le dije: "¿Por qué no pensás en un camino de crecimiento tuyo, que te lleve a concretar esos logros que el otro está consiguiendo y que a vos te están costando? ¿Por qué no das los pasos que a vos te separan de esos éxitos ajenos que te atormentan?".

La envidia, o los celos, son emociones humanas. Todos las tenemos. No le creo a nadie que diga que no las conoce. El tema, como siempre, es qué hacemos con ellas. Si al sentirlas uno las toma como inevitables, esas emociones ocupan cómodas todo el espacio que puedan ocupar. Si, por el contrario, uno las toma como índice de una situación en la que no está teniendo todo lo que quiere, tal vez (tal vez), puede dar lugar a algunas acciones eficaces.

Link: Artículo completo

16 comentarios:

Monica dijo...

Es increible que para crecer, algunos deban mirar y " envidiar " el crecimiento de los demas....
Crece por tu cuenta, con tus ganas, tus necesidades.....crece por vos y no por llegar a lo que crecieron los demas, que seguramente nunca sera tu objetivo de crecimiento....

Aldous Lape dijo...

qué envidia !!

qué buena nota !!

salutti

Tatuagem dijo...

Hola, buen artículo. Que tema...

Mirar la vida ajena debería servir para insentivarse y no desesperarse con los exitos de los demás. Tampoco se sabe si las personas que lograron mucho están realmente felices...contentes...no sabemos que pasa con sus vidas personales. De repente también observan con cierta envidia a la gente que no tuvo muchos éxitos.

Saludos,

MF

Pancho PP dijo...

La envidia y los celos, son emociones muy jodidas, lacerantes. Según mi modo de entender la vida, son creaciones del Ego, que crea y necesita estar en una permanente contradicción entre lo que ES y lo que a su juicio DEBE SER.

Las cosas "son"; el "deben ser" es absolutamente subjetivo. La posibilidad de terminar con estas emociones de base, cuando aparecen, la encuentro en aceptar lo que ES: si tengo opción actúo y modifico; sino, acepto. Eso te libera de la angustia, porque dejás de resistirte a lo que ES.

En el lugar de tu amigo; empezaría por observar la emoción y separar, cortando el vinculo que genera la angustia, la ansiedad o la bronca (y las ganas de llamar al fulano para putearlo). Luego analizo la situación que genera en mi esa emoción y evalúo si hay algo que pueda hacer para modificarla, siguiendo con tu amigo de ejemplo, ver si es un tema de objetivos no conscientes o de un mayor interés por lo artístico por sobre el desarrollo económico social, etc..... y si puedo actuar en consecuencia para generar el cambio (de actitud en uno mismo). Si fuera así, actúo. También puede ocurrir, que del análisis comprenda que o no tenga el talento de la persona que envidio, o la voluntad, o el tiempo o lo que fuera... En ese caso acepto la situación (no me resisto).

En cualquiera de los dos casos la envidia desaparece, la angustia que genera también y dejo de perder el tiempo lamentando y envenenandome de la energía de mierda que estas emociones producen.

Coincido con vos en eso de aprovechar y entender esa emoción como indicador. Como un zamarreo que te dice: “ mirá bien porque hay cosas por lo menos para analizar, rever, sacar afuera, explorar internamente”. Esas emociones, si tienen alguna utilidad, es para eso, para mirar adentro y limpiar un poco, no?

Ramiro dijo...

que buen tema... de acuerdo en tu articulo, pero tengo otra perspectiva... vos pareciera que lo ves como una comparacion... sin embargo, no todo el mundo que no ha llegado a ser "exitoso" en algo es celoso...pareciera en tu texto que el que no alcanzo "exito", automaticamente es celoso... no es mi caso por ejemplo, pienso que uno elige su camino, y en ese camino tiene que encontrar la felicidad, no necesariamente medirse con los exitos ajenos... no creo en la comparacion como medida del valor de uno... ahi parte mi diferencia contigo. por ejemplo creo que hoy por hoy soy muy feliz, sin haber alcanzado mucho segun mi perspectiva... pero percibo muchas veces los celos de los demas... Creo que hay gente que tiene celos de que uno ande despreocupado por la vida, sin mayores tensiones. que bronca que le da a la gente que uno no este tensionado ni constantemente buscando el exito material! se vuelven locos... de cualquier manera gracias por el articulo, es esclarecedor para aquellos que si son celosos.

Paul Maril dijo...

La envidia hace mover el mundo.

Anónimo dijo...

Ale donde conseguis esas imagenes psicodelicas como el gato astronauta que pusiste? Agradecería un link.Saludos. José María

Santiago dijo...

Sobre el tema de la envidia es algo complicado. El problema es que acá, en argentina, todos se creen tarzan y no son más que tarzan de maceta. El problema de creerse tarzan y no serlo que es que te crece una envidia a la altura del “tarzanismo” auto-creído. Eso es bastante común entre nosotros. De ahí todo ese melodrama de defenestración hacía lo virtuoso y arriesgado. El que es virtuoso arriesga su virtud, todo el tiempo. En cambio el mediocre lo único que hace es criticar pensando que así puede disimular su mediocridad. Mientras tanto, para no ver su mediocridad, los mediocres se reúnen y se auto-festejan pensando que algún trofeo les puede mantener el cuento. Capaz les funciona. Pero me parece una actitud tristisima.

Voy a dar un ejemplo de cómo esta envidia nos intoxica hasta el punto que ya no la percibimos (permiso Alejandro):
La semana pasada apareció un articulo de un tipo que decía que el mal que teníamos los argentinos era una cosa maradoniana, “Maradona como metáfora argentina”, etc.
Maradona justamente es alguien que por sus virtudes podría haberse creído tarzan y, es mas, se lo creyó. Generalmente cuando alguien es virtuoso empieza a haber gente dando vuelta que lo único que hacen es inflarle el ego al virtuoso así pueden vivir de el. Y lo que sucedió con Maradona es trágico. Yo creo que es pésima la actitud de tomar a Maradona como ejemplo de la argentinidad, es una actitud bien cobarde típica también de un autentico tarzan de maceta argentino que cree que describiendo la situación se encuentra por encima de ella (aunque el otro autor sea ingles). Y en el caso de Maradona es mas triste por que en el caso de ser real su descripción sobre Maradona es “hacer leña del árbol caído”, y esa, es una actitud bien mediocre y reduccionista, cargada de una disimulada envidia que no puede reconocer los éxitos ajenos, ni como estos pueden influir en las personas, en este caso en Maradona. Solo creen ver el resultado final y hasta determinan subjetivamente ese resultado y lo analizan sin escrúpulos. Un típico caso de la envidia disfrazada de virtud.
No soy fanático de Maradona, simplemente lo respeto por la causa que lo conozco: uno de los mejores jugadores del deporte más conocido del mundo -sino el mejor.
Perdón por el largo.
Saludos.
(Entendí el doble sentido del crucigrama, por las dudas. Abrazo y salud!)

Santiago dijo...

Sobre el tema de la envidia es algo complicado. El problema es que acá, en argentina todos se creen tarzan y no son más que tarzan de maceta. El problema de creerse tarzan y no serlo que es que te crece una envidia a la altura del “tarzanismo” auto-creído. Eso es bastante común entre nosotros. De ahí todo ese melodrama de defenestración hacía lo virtuoso y arriesgado. El que es virtuoso arriesga su virtud, todo el tiempo. En cambio el mediocre lo único que hace es criticar pensando que así puede disimular su mediocridad. Mientras tanto, para no ver su mediocridad, los mediocres se reúnen y se auto-festejan pensando que algún trofeo les puede mantener el cuento. Capaz les funciona. Pero me parece una actitud tristisima.

TodosGarcas dijo...

La envidia es mala, los celos son mucho más nobles. Soy de emocionarme fácilmente con el trabajo ajeno. Claro, dentro de lo que considero bueno a mi punto de vista. Honestamente, creo que mis complejos me impiden sentir envidia. Me reconozco incapaz de envidiar desde que acepté que hay cosas que yo jamás podría hacer. Entonces admiro, que es más sano. La admiración es un sentimiento emparentado a la envidia. Como un primo lejano, de esos que uno nunca frecuenta. Como un primo del campo. Así, bonachón.

Pancho PP dijo...

TodosGarcas, esta bueno lo que pusiste... no sé si lo comparto íntegramente, pero me dejó una buena sensación. Lo voy a analizar un poco, pero en principio, sintonicé bien (sobre todo con el último párrafo)

ramiro dijo...

Muy buen comentario Santiago. Creo que Maradona mismo todavia no proceso que no es un ser extraordinario, sino ha sido una persona que era habilidosa en la cancha. La mediocridad de la mayoria, necesitada de un dios para que los saque de su monotonia, ha puesto en el una idolatria que es vacia, en su contenido solo se encuentra la capacidad de manejar una pelota. Es muy comun esta forma de idolatria, en EEUU, sin llegar al nivel argentino, hay gente que tambien idolatra a gente que demuestra excelencia en areas muy limitadas, como la actuacion, el deporte, musica (ejemplo: Brett Favre, Britney Spears, etc). Hay gente que idolotra personas con mas sustancia, ejemplo, Martin Luther King es idolatrado por mucha gente, pero Martin Luther King se murio sin un peso en el bolsillo, luchando por sus ideas. Quizas tengamos que decir que a quien uno admira, dice mucho de uno mismo. Si yo admiro a tal persona (digamos Maradona), que dice eso de mi como persona? Que dice de mi madurez, de mis valores, etc? En fin, mi conclusion es que dime a quien admiras y te dire quien eres.

Dexter dijo...

La envidia es un disparo químico, que alguna veces, se traduce en un disparo de plomo. Asalta al cuerpo. Lo incita a luchar.
Ya sea por la consagración artística, o por la petisita culona que atiende en la verduleria de la vuelta; su movil siempre es el deseo que se quiere satisfacer, sacándosela al otro. Puede que sea parte del kit ancestral de supervivencia. Un comportamiento basado en un mecanismo básico de quiero/tomo. Segun el grado de refinamiento que tengamos, nuestra envidia tendra sus diversos complementos.
Pero tenes mucha razon. Andar sintiendose impotente por lo que deseamos y no tenemos, es un poco de pelotudos. Asumamos la limitación y demos un paso evolutivo tratando se satisfacer el deseo. Desde luego, en tanto y en cuanto sea correctamente ético.

chavnnel dijo...

la envidia nace en la inseguridad del propio talento. El problema es la comparacion y, muchas veces solo se ven los logros y se ignoran todos los obstaculos que tuvieron que vencerse para lograrlo.De todos modos es negativo porque toda la energia que se desperdicia ELUCUBRANDO COMO SABOTEAR AL "Contrincante"se podria emplear en construir el camino propio.

perogruyo dijo...

La envidia implica arrogancia, la admiración humildad. La arrogancia cancela el camino al aprendizaje, la humildad lo ilumina.

Santiago dijo...

Gracias Ramiro. Y tenes razón en lo que decís de “quien admiras y te diré quien eres”. Es un tema complicado ese porque la admiración e idolatría fácil genera también la crítica fácil y no podemos salir más del círculo vicioso de los malos y los buenos.
la envidia aca puede subir un nivel y transformarse en odio. (recordando la famosa frase del piquetero)
Seguramente son mas culpables los que idolatran, porque en la idolatría se esconde en el fondo una especie de simplificación moral que permite designar rápidamente quienes son los que están mal y quienes los que están bien. Estas simplificaciones suceden generalmente cuando uno no puede auto-examinarse mucho por miedo a encontrar algo que no le gustaría ver entonces, en lugar de ocuparse en que puede hacer uno mismo, pasa a idolatrar algo que le resulta familiar o del que obtiene algún beneficio.
Los de la crítica fácil son gente acomodada –por eso pueden darse el lujo de criticar- que simplemente se siente amenazada frente a un modelo extraño, o lo envidian, y lo critican sin empatia, con poco fundamento, confundiendo todavía mas, aumentando la dialéctica de confrontación y, de esta forma, acentuando indirectamente –por reacción- la idolatría.
Saludos che!

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