domingo, noviembre 25, 2007

Michel Petrucciani


Lo ví en Buenos Aires, en el Club del vino, hace unos cuantos años. Lo llevaron alzado al escenario, como a un nene raro, y uno se preguntaba si todo el asunto no se basaría en la compasión que despertaba. Pero después empezaba a tocar y de compasión no quedaba nada: era un artista genial, dotado de una fuerza tremenda y de un talento fino e inobjetable. Ese día tocó un sólo largo momento de algo que nunca supe qué fue, una especie de delirio jazzístico que tenía también el espíritu de Debussy y quien sabe de quiénes más.

Uno lo ve en el video y parece una de esas criaturas monstruosas pero simpáticas y queribles que hacen los artistas de Pixar, un Monster Incorporated. Es de esas cosas que si nos las cuentan no las creemos, pero aquí está la evidencia. Aunque no hubiera tenido un cuerpo como el suyo, como pianista igual nos hubiera parecido excelso.

5 comentarios:

Julián Rodriguez Orihuela dijo...

Parece que el pie no le llega hasta abajo, un problema para pisar los pedales del piano. Pero, evidentemente, sabe cómo compensarlo.

Anónimo dijo...

Un monstruo!

emiliomateos dijo...

genial!
el bajista toca en un video con Ritenour e Ivans Lins, entre otros, que te recomiendo

Victor dijo...

Es un groso. De los mejores que escuché. No solo por la tecnica, su interpretación tiene una emotividad unica. Como Martial Solal pero mas facil para escuchar, mas pop.

Jorge Siutti dijo...

Buenisimo!!!!!, no alcance a ver si tiene pedales especiales, por el sonido del piano parece que no los toca, pero si es asi lo compensa como dice el otro comentario.

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