miércoles, agosto 20, 2008

Sólo el entusiasmo nos hace ser (3)

Cuando uno busca conocer su ser íntimo y profundo en realidad encuentra un vacío, porque uno íntima y profundamente no es nada. Uno es en la medida en que fluye. Se trata de “el fenómeno de superficie” o, para decirlo de una manera complementaria, como dice Nietzsche, “lo más profundo es la piel”. Lo más profundo es ese deseo que aparece que se sepa por qué, pero en donde uno es profundamente uno.

Así surge el juego con la idea del “verdadero”, ese personaje que uno busca en sí mismo. El verdadero es el personaje principal de la novela que llevamos dentro, es el héroe para cada uno. El verdadero aparece con el entusiasmo, sólo para desaparecer en seguida borrado de la consciencia por las mil cosas más interesantes y concretas que el entusiasmo trae; esas pequeñas experiencias que constituyen el entusiasmo, que son los momentos de vida concretos bañados de sentido por el hecho de que uno logró proyectar su deseo en ellos. Por eso, en el momento en que uno está entusiasmado con algo y quiere algo, se pierde de vista la pregunta “¿quién soy?”. Sin embargo, el verdadero se traba y molesta cuando funciona como exigencia, como auto persecución, cuando lo miramos fijo o lo perseguimos mucho. La mejor manera de no encontrarse es perseguirse mucho.

3 comentarios:

Esteban Morin dijo...

Justo hoy que me siento vacío y triste. Que tengo bronca por no poder estar más relajado y entusiasmado, y veo toda la energía que pierdo en buscar el aplauso de los demás... Justo hoy me encuentro con esta idea tuya y no sé si agradecerte o mandarte a freír churros.

Santiago Javier dijo...

Concuerdo plenamente, cuando no perdemos en divages existenciales y no accionamos, al final quedamos muertos....

Laura Echaniz dijo...

Estos posts tuyos son brillantes y son los que elijo por sobre otros, también muy buenos, de tu blog. Gracias! Laura

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