jueves, junio 05, 2008

Días nublados

A la mayor parte de la gente le gustan los días de sol. A algunos nos gustan los días nublados. Lo más normal es poder disfrutar de ambos tipos de días, pero las sensibilidades tienden hacia un lado o hacia otro. Desde chico los días de sol me parecen extenuantes y frívolos. Sí, es una locura, y también es cierto que también soy capaz de disfrutar del imperio de la luz de un hermoso día de sol. Aunque los prefiero con frio.

Aprendí a entender que mi predilección por los días nublados tenía que ver con una especie de depresión de fondo, con una tristeza elemental, que me lleva a disfrutar del momento en que la naturaleza acompaña mi interior, expresándolo en la luz del mundo. Pero lo raro es que los días nublados no me provocan tristeza sino lo contrario: me ponen muy contento, me transmiten la sensación de la intimidad, del hogar, una cosa cálida de estar con otros y sentirse cómodo.

Hace poco me enteré de que a uno de mis amigos queridos le pasa lo mismo. Pero tiene argumentos, otros argumentos. Dice que los días de sol en la ciudad son invivibles porque hacen querer cosas que no se pueden vivir en la ciudad. Si uno los viviera en la playa, por ejemplo (aunque los días nublados en la playa son hermosísimos), dice que uno no sentiría esa tensión irresuelta, y podría disfrutarlos con tranquilidad. Dice que los días nublados tranquilizan la vida ciudadana y que hace que todos nos veamos más lindos, porque la sombra dura del sol afea los rostros. La luz nublada es luz pareja.

Los días nublados son días introspectivos, cariñosos, sensibles, impresionistas, europeos, y muestran una gama del color más elaborada y culta. En el día de sol el color grita y aunque a veces sus gritos sean sentidos como el puro disfrute de la existencia a mí me resultan un poco cansadores. Los días nublados son días distintos, en los que cambia el clima humano, en los que surge otra perspectiva, en la que las cosas resultan más interesantes y observables.

Son sólo modos de sentir, modos de ver las cosas, pero es bueno detallar estas asociaciones, porque ponen de manifiesto aspectos de la sensibilidad, y del sentido, que de otra forma resultan difíciles de captar.

7 comentarios:

Ramiro dijo...

En Chicago sufrimos mucho los largos inviernos que te hacen mal por el hecho de que habiendo tanto frio uno se dedica a actividades bajo techo, y no ve mucho la luz del sol, entonces la depresion en la gente es muy comun. Esto se llama comunmente "winter blues" o "seasona affective disorder".

Santiago Javier dijo...

Sí, el día nublado no es un bajón como piensa la mayoría, irradía como una melancolía poetica hermosa..

Florencia dijo...

Para mí los días de sol son más exigentes, como si te pidieran que estés a la altura de toda esa luz y quieras salir y moverte y proyectarte hacia afuera. En cambio los días nublados son más benévolos, te dan más opción... Me doy cuenta de que hace poco que empecé a apreciarlos

José Luis dijo...

Acabo de venir de que me digan que el crédito hipotecario con el que estaba a punto de pagar la casa, se cayó por la incertidumbre de las tasas, que pararon todo y el mío cayó igual que los pobres que estaban adelante de mí en la cola y que los vi irse sombríos como yo me fui 10 minutos después. Mientras venía veía la ominosa página negra de la primera plana del diario del gordo Lanata que pone unas frases de barricada de Kirchner a sus peronchos, dignas del puto año 53. Entré a la oficina, miro la página de Perfil y veo que D'Elía y sus "tropas" ya tienen delineado el "plan de ataque", y que Cristina miente de vuelta un "Mi opción siempre van a ver los pobres" mientras la inflación cabalga como un 5o jinete del apocalipsis engulléndose pobres e indigentes y se malgastan miles de millones en un tren inútil y me dan ganas de tirar la notebook por la ventana. Veo en Bloglines que acabás de postear algo y entro para hacer catarsis porque seguro va a ser un post desesperado... y veo que es sobre los días nublados. Y, francamente -y disculpame- la primera reacción fue escribirte para putearte un poco. Pero después pensé que qué bueno es cuando uno se puede poner a pensar cosas importantes como qué le hacen sentir los días sin sol en vez de matarse con las cosas urgentes que nos impone esta mierda de país berreta. Ahora igual quiero tirar la máquina por la ventana, pero con otra perspectiva. Digamos que no necesito que vos también la tires.
Un abrazo,
JL

Matías dijo...

Alejandro, a qué te referís cuando decís que los días nublados son "europeos"... entiendo que lo utilizás como un adjetivo positivo...

¿Cómo sería un día americano?

jose dijo...

Estimado Alejandro , interesante tu reflexcion.Ahi va la mia
A mi ,los dias nublados y ademas esos con esa lluvia bien finita, son dias me gusta salir a caminar buenos aires,disfruto una buena caminata de un cielo encapotado y un tenue lluvia,no encuentro una explicacion (tampoco la busco) de porque de este disfrute,pero es algo que me hace bien y cuando puedo lo hago.Tambien me gustan esos dias humedos de otono, de domingo o esas tardes que nos agobian de calor en la ciudad.Con el tiempo aprendi a disfrutar las cuatros estaciones, es algo que me pone contento poder tener sensacionces diferentes.Sin explicacion solo sentirlas.Bueno no los aburro mas.saludos para todos

Luis Lleonart dijo...

A lo largo del año los días de sol no son todos iguales. En verano el sol cae practicamente a pique mientras que en invierno es rasante, más horizontal y las sombras son más largas. En invierno el sol se hace desear por su corta vida. Tanto se añora el sol en invierno que los árboles dejan caer sus hojas para hacerse permeables a sus rayos. Juzgo los días de sol en invierno, quizás en otoño, como sensacionales.

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