miércoles, diciembre 19, 2007

¿Dónde estoy?

Se acerca el fin de año y me siento –como tantos otros- despojado de algunas de mis capacidades habituales. ¿Es por el cansancio? ¿Es porque se cierran ciclos o partes de la vida, porque concluyen cosas y porque otras comienzan, porque se avecina un cambio de modo de vida (días en distintos lados) y porque la expectativa me trastorna? ¿Porque tengo ganas de empezar a hacer las cosas que voy a hacer en esos días? Siempre estamos interpretándonos, buscando entendernos, captar el sentido de nuestro movimiento anímico. ¿Es útil? Sirve para aclarar el panorama, para ubicarse mejor, para ordenarse: voy a dedicarme a esto, ahora voy a poder hacer esto otro.


En su sensacional libro “Cómo la vida imita al ajedrez”, Garry Kasparov (hubiera dicho que el nombre se escribía con una sola “r”) recomienda la estrategia como concepto fundamental. Es un clásico de las personas exitosas: ponerse metas. Objetivos. Podríamos decirlo usando ideas de otro plano: se trata de reconocer el deseo, de saberlo y actuarlo. El modo de pensar este desarrollo a partir de la idea de estrategia es muy interesante.

3 comentarios:

Maguila dijo...

Se percibe en el aire que mucha gente con sus grandes o pequeñas ideas y proyectos, están como vos; atribuyo ese estado generalizado al viejo paradigma que nace con el calendario gregoriano, al que me gusta llamar "del tiempo circular" creo que la gente cuando se forma una especie de imagen de algo tan abstracto e inmaterial como es el tiempo, concibe la misma como un círculo el año empieza en un punto y termina exactamente en el punto que lo precede (esos untos de contacto los dicta el reloj a las 0 horas del 1 de enero), me animo a decirlo porque he hecho investigación de campo "artesanal" durante años (los años que llevo tratando de formar un concepto de "tiempo").
Esta representación alimentada por los calendarios contables, laborales, festivos, escolares y mentales, obligan a hacer balance de manera consiente o inconsiente, obligan a pararse y pensar. Yo por algún motivo concibo el tiempo como una línea con ciclos (que son demarcado por ejemplo, por el clima) por lo que el balance, los cansancios, y los proyectos se dan cuando empiezan o terminan etapas y rara vez coinciden con comienzos o finales de calendarios convencionales, mis etapas también duran rara vez 365 días; invito a hacer el ejercicio de escapar de las convenciones y diseñar calendarios que a un le sirvan. Por cierto, mi próximo "balance" o fin de calendario está proyectado para Marzo o Abril, época en la que pienso dejar esta anodina y mediocre provincia para radicarme en Capital Federal, espero entonces, en la próxima etapa poder asistir a tus charlas, cursos y tallers (sobre todos a los de Nietzche).
Abrazo

RL dijo...

Esta bueno pensar a la vida como un gran juego de estrategia, tambien como inversiones, en el hecho de que uno diversifica, por ejemplo esta la inversion salud (gimnasio), despues esta la inversion educacion (algun curso), despues esta la inversion trabajo (chuparle el culo a tu jefe o hacer mejor tu trabajo, dedicar tiempo a establecer relaciones laborales), esta la inversion afectiva, regalarle flores a tu esposa, etc.
Yo lo veo asi, como varias inversiones en el portafolio de la vida no? tambien como juego, yo siempre busco tener un plan B, o sea, tengo mi game plan, pero tambien tengo un plan de desastre por las dudas. es muy divertido.

esteban dijo...

"Los ricos no están forzosamente seguros, los pobres no están necesariamente inseguros, la mayoría no prevalece necesariamente, las minorías no fracasan forzosamente. Lo que determina quien gana y quien pierde, quien está seguro y quien en peligro es su ciencia, su estrategia"

Este llamado a la libertad de pensamiento es de un estratega chino de hace muchos siglos. Contra todo el pensamiento ingenieril, que cree que la sociedad es una simple organización que se puede regular con leyes, donde el poder de cada grupo pre-define ganadores y perdedores, contra todos los juegos de suma cero, contra la idea de que todo está “planificado” desde antemano, que los pobres seguirán siendo pobres, que los políticos siempre robarán y que sólo los verdugos ganan, se alza esta advertencia. Nadie tiene asegurado nada, solo tiene más o menos recursos para armar su estrategia. Pero si no arma su estrategia, seguramente perderá.

Cuando Darío persigue a Alejandro con un ejército diez veces superior, cree que ganará la partida. No sabe que Alejandro habrá pensado “Los emperadores persas no están forzosamente seguros”. El macedonio dio vuelta a su pequeño ejército y enfrentó a las masas persas en un angosto pasaje, dónde su número excesivo más que una ventaja, era una debilidad. Se inmovilizaron decenas de miles de jinetes e infantes mientras Alejandro arremetía con decisión. Triunfó, porque supo que nada está definido para siempre.

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