miércoles, noviembre 05, 2008

Jimi Hendrix - Biografía 4



El Dr. Albert Hoffman había descubierto la dietilamida del ácido lisérgico en 1938, en plena investigación con el hongo del cornezuelo. Hoffman se había tomado una dosis por casualidad y enseguida notó el efecto alucinógeno. Más tarde describió ese primer viaje en sus memorias, LSD: Mi hijo monstruo: “En un estado de ensoñación, con los ojos cerrados (la luz del día me parecía desagradable), percibí una corriente ininterrumpida de imágenes fantásticas, formas extraordinarias con un juego de colores intenso y caleidoscópico”. En los años cuarenta, los laboratorios Sandoz distribuyeron comercialmente el LSD, anunciándolo como una cura para todo, desde el alcoholismo hasta la esquizofrenia. La distribución oficial de la sustancia se suprimió en agosto de 1965, tras convertirse en un problema, y el consumo sin receta se difundió de manera amplia. Cuando Hendrix la tomó por vez primera era legal (en Estados Unidos se ilegalizó en 1967).
El Dr. Timothy Leary, uno de los primeros científicos en hacer grandes pruebas con el LSD (la mayoría de las veces consumiéndolo él mismo), proclamó que el plan y el marco de una experiencia con LSD era tan importante como la dosis. El “plan” era el estado de la mente del consumidor, y el “marco” se refería al ambiente en el que se usaba la droga. Para Jimi, el plan y el marco en su primer viaje en ácido no podía haber sido más ideal: una inteligente modelo británica que sabía quién era Robert Johnson lo había cubierto de alabanzas, él estaba en un apartamento a la última con las paredes pintadas de rojo con lunares de leopardo y, además, escuchando la colección de Linda Keith de sencillos de blues; sin drogas ya hubiera sido embriagador. Ni que decir tiene que el viaje fue bastante bien.

Del libro: "Jimi Hendrix, la biografía. A Room Full of Mirrors", de Charles R. Cross

5 comentarios:

Max dijo...

Un detalle, el título del libro es "mi hijo problema", no "mi hijo monstruo". Hoffman no hacia una valoración tan fuerte del LSD como malo o bueno. El libro es muy bueno porque el tipo hace una reflexión bastante elevada y abierta sobre las consecuencias de su descubrimiento, como buen científico que era. Y es bueno comentar tambien que el tipo experimentaba con el cornezuelo de centeno en una investigación sobre drogas para regular la presión saguínea y prevenir problemas cardíacos. La absorción accidental fue por piel, ya que Hoffman el producto y el LSD puro es una sustancia activa en cantidades infimas comparada con cualquier otra droga.

Max dijo...

Wow, ahora que busco el libro en español está traducido como mi hijo monstruo. Lamentable.

Max dijo...

Lo busqué, la palabra en el titulo es "sorgenkind" en el original aleman que se traduce como hijo problema, hijo problemático. La verdad que viendo eso y que la traducción generalizada al español es hijo monstruo, una vez más no da ganas de leer nada traducido.

Max dijo...

Ah, en el primer comment es "Hoffman manipuló el producto"

Dexter dijo...

Entiendo que el posteo se refiere al libro sobre Jimi Hendrix y no al LSD, pero es dificil no ver cuan profunda fue la influencia de esta sustancia en el músico y en el hombre que fue Hendrix.
Todo en el ondula y se mueve de una manera que parece flotatoria. La tormenta química en su cerebro, parece tener alegría y todo el material de su mente pareció mezclarse sin reservas. Jimi hizo un pacto con el ácido y llego todo lo lejos que pudo. El colapso de su cuerpo fue quizás el precio de ese pacto.
Hay que tenerle mucho respeto a la ingesta psicotropica, no obstante hay que mirar con atención los efectos que produce. Hay algo muy poderoso detrás de esta sustancia. Algo que tiene que ver con cierta logística de la felicidad; ya que provoca un fenómeno fisiológico relacionado con la liberación de ciertos neurotransmisores vinculados a los centros de placer.
No pretendo hacer una apología de la pepa ni promover su consumo. Su ingesta es peligrosa y a mucha gente puede provocarle verdaderas pesadillas. Su fabricación sin controles de calidad es un semáforo en rojo que se debe analizar detenidamente antes de ponérsela en la boca.
Pero no obstante, estas sensaciones placenteras, son muy estimulantes y supongo que debe existir alguna poderosa tecnología química, capaz de producirlas sin el costo fisiológico elevado que hacen nocivas a las drogas. La onda no es tomar drogas por deporte, la onda es experimentar sensorialmente de una manera mas intensa a fin de descubrir el limite del placer del que somos capaces.
Para quien no este de acuerdo con esto, convendría decirles que cada estado del cuerpo, esta gobernado por una contraparte química en el cerebro, alterarlo en la consecución de un objetivo placentero no es nada nuevo. El café de la mañana, la copa del after office , las bebidas energizantes, etc.
No deberían consumirse drogas, deberían consumirse estados. Pero a no engañarse, el objetivo no es convertirse en una bolsa de placeres, sino descubrir que otro estado es posible y que la verdadera felicidad es placer corporal. Conclusión, neuroquimicos del mundo, los estamos esperando.
Auspciaron el post, las benzodiazepinas .

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