jueves, julio 09, 2009

Sobre la lectura


Cuando uno lee, cuando vive el encuentro con un libro, es decir, cuando te interesa lo que leés y leés largos ratos por día, pasa algo raro: uno se empapa, se embebe, se sugestiona, se carga con el mundo del libro al punto que toda la vida propia se transfigura un poco con esa lectura. Creo que no nos damos cuenta de la profundidad de este proceso. Sí, sabemos que un libro nos mete en su historia o en su tema y nos damos cuenta de que reflexionamos sobre él o que hacemos espontáneas asociaciones teniéndolo en cuenta todo el tiempo. Pero no captamos el efecto inconsciente, por el que esa lectura se apropia de nuestra vida interior y la posee, como en una especie de vampirismo. El libro vive una vida secreta e íntima en nosotros, de la que sólo podemos captar y pensar una mínima parte.

Por ejemplo, al leer un libro los valores o la visión de la vida de ese libro se instalan en nosotros. No para siempre, durante un tiempo. El poder sugestivo de la lectura funciona así, de costado diríamos, pero de manera total. Tan es así que ciertas lecturas hacen que nuestras vidas vayan para un lado o para otro.

Ejemplo: quienes han leído a Castaneda y las aventuras de Don Juan se van transformando en chamanes modernos; quienes leen libros de pensamiento izquierdista empiezan a creer que están en un mundo alienado y que son oprimidos por el sistema –y ven por todas partes aflorar la supuesta trama de opresión-; quienes leen una novela de García Márquez empiezan a sentir que su vida entera es interesante y llena de historias particulares; quienes leen libros de auto ayuda ven por todas partes oportunidades para crecer y aprender, etc.

Para este efecto suele ser importante el tamaño del libro, que equivale a la dosis de la sugestión. Si la droga está bien lograda 500 páginas pegan más que 250. El fenómeno Harry Potter, por ejemplo: dosis importantes de magia y fantasía para chicos.

Claro que el libro no manda, que debe haber una predisposición o tendencia en la sensibilidad propia que hace que uno elija un libro y no otro, pero el libro agrega mucho, coloniza el interior de la persona como si fueran españoles llegando a América.

Casi podríamos decir que los libros son espíritus dormidos, a los que dejamos entrar en nosotros y terminan haciéndose dueños de todo por un rato. Esas sucesivas aventuras (porque este proceso de entregarse y rehacerse es una aventura, el que lee parece estar quieto pero puede estar viviendo acontecimientos internos intensísimos) van formando la personalidad. En las identificaciones repetidas vamos haciendo aparecer el que somos, perfilándolo, creándolo. La obra es también la creación de la persona propia, y estos espíritus que dejamos entrar y a los que damos vida hacen su proceso y se van, dejando el rastro del encuentro en ciertas disposiciones personales que quedan como gustos, tendencias, posibilidades, opiniones propias.

11 comentarios:

Cris M dijo...

Hola Ale, Que buen post! Ese momento en que te das cuenta que el libro entró en tu vida es tan cierto y tan mágico a la vez, caminar por la calle o ir manejando y sentirte empapado por lo que salió del libro es una sensación tan real!
La apreciación de Garcia Marques me pasó mil veces, y asi con muchos otros (aunque es obvio que no con todos).
Lo primero es abrir el libro con predisposición de esponja, y despues ver que pasa!
La lectura salva!!!
Un beso,
Cris M

Jole dijo...

Me pasa que me cuesta muchisimo terminar de leerte porque en mitad ya se me van ocurriendo cosas.

Pasa con los libros y con todo, con el ambiente, el shock de meterte de día en el cine, salís y todavía hay sol, estabas en otro mundo. El ambiente te contagia, te tuerce, fluis con el alrededor.

Que es el jet lag? dicen que el cansancio de viajar, pero para mi es el shock de salir de un mundo, encerrarte, dormir y salir en otro. Donde la gente es diferente, las paredes, el ritmo, el aire, y vos sos otro.

Anónimo dijo...

Muy buen post!
Andrea

Carolus dijo...

No deberías leer esto... Es retorcidamente “maquiavélico”. Entra, mira y ya dirás qué te parece.

http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf

Mas sobre personajes e ideas similares, estrategias, trucos psicológicos y seducción en
http://www.personal.able.es/cm.perez/

Julian dijo...

Leer es una forma de comunicarse con otra persona. Pasa lo mismo con el diálogo, con la música y hasta con la comida.
Una persona dando de sí en algún lado y otra recibiendolo.
La escritura es el mismo proceso pero a la inversa.
Y así generamos un diálogo interpersonal que nos nutre y nos hace crecer. O no.

David Colina dijo...

Estos son los post a los que nos malacostumbra Alejandro, porque son tan buenos, incitan tanto a pensar, lo entusiasman aún más a leer y a hacer cosas en la vida, que uno los echa en falta en otras bitácoras antes bien quejumbrosas.

Aldous Lape dijo...

si leo clarín todos los días me volveré como amalita ?

ohala

Dexter dijo...

Es muy cierto lo que decís. El que es lector, esta hecho de todos los libros que leyó.
La lectura es un acto extremadamente intimo. Es un hablarse a si mismo con el diálogo de otro. Diálogo que al ponerle uno el cuerpo se transforma en propio. El fracaso del cine en llevar grandes obras de la literatura a la pantalla, es que perdemos esa propiedad de ser nosotros quien construye el escenario. Nos lo dan servido y a veces nuestra imaginación, funciona mejor que el ojo del director.
Por eso, debe evitarse leer basura. Contamina nuestro hermoso instrumento de creación imaginativa.
El tetrabreak literario es veneno para la mente.

Walter dijo...

excelentísimo post! de hecho, right now estoy leyendo LA VIDA NUEVA de Orhan Pamuk, y transmite esa misma sensación.
un abrazo y gracias por semejante post!

MATIAS ANTONIO dijo...

BUENISIMO EL POST. A MI ME PARECE QUE CON LA LECTURA DE DISTINTOS LIBROS SE APRENDE O SE INTERPRETE LA REALIDAD DESDE EL PUNTO DE BISTA DEL ESCRITOR, DE MANERA QUE SI LEEMOS A UN AUTOR DE IZQUIERDA VEMOS ESA REALIDAD DE LA OPRECION Y QUE NO LO AGAMOS NO QUIERE DECIRA QUE ESA REALIDAD NO EXISTA.

Anahí Flores dijo...

Me gusta cuando alguien habla sobre la lectura, sobre lo que los libros hacen en uno, sobre esa influencia sutil que un libro puede provocar en el lector (y a veces nada sutil). Me gusta estar de ambos lados: del lado del que lee (el transformado) y del que escribe (el que transforma). Y este post dio un punto de vista interesante a ese proceso íntimo e individual.

Ya que te gusta la lectura, te invito a leer "La lectora" en el N 19 de Oblogo (pg 8).

De hecho, te comento que te conocí a través de Oblogo.

Saludos!
A.

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