jueves, junio 25, 2009

3 casos de usos de drogas


Caso uno: el vino. Es muy gracioso el verso de que el vino “extiende la vida”, que se curte ahora como para adecentar el consumo de tinto, hasta de volverlo parte de la corriente de la salud medicinalmente concebida. De otras formas de salud es claro que forma parte, de la salud que incluye la felicidad, la plenitud de vivir y la fuerza, pero que los cardiólogos ahora digan que el vino hace bien es casi un chiste. Quien toma una copita por día ha decidido ser un poco sano, ¿quién toma un par de botellas ha decidido ser muy sano?

La verdad: el alcohol es una droga poderosa que se consume mucho en todas partes del mundo, que acompaña a la civilización desde hace milenios, y su consumo no es debido –como algunos pretenden ingenuamente creer- a su sabor o a que es refrescante o subterfugios semejantes. Se toma alcohol básicamente porque, como se dice en el lenguaje de otras ingestas, pega, es decir produce un efecto espiritual, mental, anímico.

Desde esta perspectiva, sabiendo esto, es interesante pensar algunos ejemplos: los oficinistas que en el centro se toman una botella de blanco o tinto entre dos. Sí, se ponen muy contentos, pero ¿no tienen sueño después? Los veo, gente seria, con su botellita a mediodía: son un tipo convencional de drogadictos. Por suerte la ley no los persigue. Otro caso: los whiskeros. El vaso bajo, ancho, el ruidito del hielo. Es una bebida que tiene cualidades de nobleza y estatus, que alude al saber vivir (todo el alcohol alude a eso, y algo de razón tiene). Whiskero normal, de trabajo en empresa, que al llegar la tarde decide sacarse el stress de encima y tomar una copa: otro drogadicto convencional, aceptado, que lucha por el sentido entregando su cuerpo al trabajo de los elementos químicos.

Es interesante tratar de entender por qué la humanidad es tan afecta a esta droga poderosa, y si no a otras. La hipótesis de la huída no me parece suficiente, la de la experimentación tampoco. ¿será una mezcla de ambas cosas o tal vez unas cuantas más, mezcladas?

Caso dos: La película Shreck 2 recordó la existencia de la hierba gatuna. Nepeta Cataria, se ha hecho famosa por inducir un estado delirante, estimulante en felinos. Los gatos se re copan, la huelen, se restriegan contra ella, se tiran al piso, felices. Un amigo me preguntó: ¿está bien drogar a tu gato?, planteando una cuestión ética de primer orden, que debería ser discutida en todos los colegios.

Droga es la palabra que se le adjudica por extensión a otras cosas que no son sustancias pero provocan efectos de adicción, y distorsiones en la forma de ver las cosas. Por ejemplo, el fútbol es una droga si produce alucinaciones (creer que tu bienestar semanal depende del resultado de un partido es una alucinación) y si se instala como tema constante en tu pensamiento (deformando la realidad, privándote de captar los 4 millones más de temas posibles en tu vida). También puede ser una droga una persona: el enamoramiento alienado también destruye vidas.

No quiero abundar sobre el tema, pero me pareció que era interesante dejar constancia de otros marcos para pensar este tema que es constante y central en el fenómeno de la civilización humana. No quiero relativizar el hecho de que de algunas drogas hay que cuidarse y mucho, porque te pueden matar: la cocaína, el tabaco, el alcohol y el fútbol entre otras.

14 comentarios:

Facundo dijo...

Hola Alejandro! Soy Facundo, nuevo en esto de los blogs.
Me pareció muy interesante tu entrada. Se me ocurrió pensar que los seres humanos tenemos un programa en la cabeza a partir del cual conocer las cosas, ponerle nombres y valorarlas. Es útil, cierto, no sobreviviríamos sin él... Pero los programadores no son imparciales (no aludo a ninguna persona en particular, sino a procesos en los cuales están inmersas las personas).

Es el día de hoy que en el tema de las drogas todavía me cuesta desligarme de mi decisión personal a la hora de pensar el problema. Está tan presente lo que se me "dijo"... Cuántas realidades crean las palabras, ¿No?

Eso sí, la cervecita en una tarde soleada no me la cuestiono...
Me hiciste pesnar.

Saludos!

Facundo

Natalia, la capricorniana alegre dijo...

Cuando somos adictos, lo somos a cualquier cosa.

Cualquier cosa puede ser una droga y crear dependencia. Incluso algunas personas.

A mí que no me saquen el vinito a la noche...

Saludos

Anónimo dijo...

Caso tres: un filósofo llega a la casa enojado porque alguien le criticó su afición al porro, pensando que va a escribir un post sobre el lugar común (aunque correcto) de que hay drogas más peligrosas, mientras calienta motores para la escritura se prende un churro y se olvida de escribir el caso tres porque ya está más relajado y no le importa tanto lo que le dijeron.

Anónimo dijo...

Excelente. Siempre que escucho a un bebedor de buen tinto hablar de las bondades del vinito que se está tomando, veo un subtítulo virtual que reza: qué bien que pega este cabernet!!!

FECO

delivery post-crucifixión dijo...

La naturaleza está llena de secretos por descubrir...

Nosotros somos seres "racionales y dependientes". Todo es cuestión de información y educación.

Saludos!

Julián Rodriguez Orihuela dijo...

¡Excelente! "lucha por el sentido entregando su cuerpo al trabajo de los elementos químicos" es excepcional.

Anónimo dijo...

Según tu criterio toda actividad puede ser una droga. No coincido.
Una cosa es una droga, otra es una pasión. El que escucha mucha música es un drogadicto? El que hace mucho ejercicio físico es un drogadicto? El que es vegetariano (fanático) es un drogadicto? El que ve mucho cine? El que lee? El que estudia mucho? Y así...no todas las pasiones son drogas...o si?

S.E.

krusty dijo...

Anónimo: bajando a ese nivel la adicción es a la endorfina, o en todo caso a sentirse bien, coincido en que si llamamos adicción a eso es como decir que todos somos adictos al agua, es decir, se pierde la gracia de usar una palabra separada, me parece que Alejandro se refiere a una conducta que tiene más importancia en la vida de alguien que los beneficios que le trae justificarían.

Esteban Polcaro dijo...

"Es interesante tratar de entender por qué la humanidad es tan afecta a esta droga poderosa..."
Yo creo que solo se trata de distender la seriedad del instinto de auto-conservación. Una vez que el tinto está sabroso y la conversación es entretenida uno "fluye" y posterga por un rato el instinto.

Maxi Galin dijo...

Gran post! Brindo por ello, ja!
Y aporto una idea que suele repicarme cuando se habla de adicciones.
A-dicción es lo no dicho. Una persona es adicta, a lo que fuere, cuando emplea esa droga o persona o actividad para tapar algo, para no decirse lo que corresponde sobre el tema.
Por eso mismo, si la droga empleada ayuda a abrir los horizontes, el campo visual o tan sólo nos ayuda a relajarnos, bienvenida sea!

Ricardo dijo...

Totalmente! por qué piensan que los chicos hacen la "previa" con alcohol antes de salir? para deshinibirse, ó acaso piensan que catan los frutos rojos ó amaderados del vino. No juzgo ninguna droga, ni las legales ni las otras. Pero comparto con vos cuál es el criterio elegido para bendecir algunas y condenar a otras...

manhattan transfer dijo...

1) donde está el caso 3?

2) Maxi Galín: tanto en su raíz latina como en su raíz romana el término adicción no tiene nada que ver con lo "no dicho". Busque en internet y verá.

3) Ya sé: soy un hinchapelotas.

Anónimo dijo...

Me permito hacer una recomendación:terapia,más rivotril(o psicofarmaco indicado para cada caso),ejercicio físico y hacer actividades que te gusten.¿Que les parece?.La única cagada es que no se puede tomar vino ni fumar porro por un tiempo.Se paga un costo.
Pablo.

Anónimo dijo...

El artículo me parece excelente para que mi mamá lo lea y comprenda porqué me gusta fumar marihuana.
Ahora, no sé si sus 62 años y la personalidad conservadora que moldeó a partir de los hechos políticos-sociales y económicos que le tocaron vivir le dejen decodificar el mensaje y evitar tirarse desde el balcón...

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