lunes, abril 20, 2009

Fragmentos de mi libro "Argentina Impotencia": Hay que pensar de nuevo


No es tan raro pensar que una crisis sea secreta o inconscientemente deseada. A nivel individual la idea resulta más familiar. Eso es la neurosis, y el psicoanálisis nos enseñó a entenderla: cómo puede uno estar generando justamente lo que no quiere, su situación más temida. El problema es que nuestra crisis es la producción colectiva de una comunidad. El nosotros que es difícil de aceptar o de entender, el que parece inadecuado en las formulaciones que planteo, es el sujeto plural que es necesario convocar, el que debe recrearse y ponerse en juego si queremos lograr otra cosa. Ese nosotros es la patria, el país, la nación.

¿Puede observarse la crisis como un movimiento del ánimo y captar de esa forma alguna variable fundamental en la producción de crisis que nos preocupa? Lo más sensato sería decir que la crisis es una cosa y el ánimo es otra, que el ánimo es una consecuencia de los hechos vividos. Pero tal vez la construcción de la crisis tenga un componente anímico y algo de nuestra variabilidad emocional, de nuestro cotidiano estar bien o estar mal, contentos o angustiados, tenga una incidencia importante.

¿Cómo sería un pensamiento que tuviera algo que decir en este momento nuestro, algo que nos ayudara a salir adelante? Tendría que ser capaz de una gran libertad, tendría que poder tratar con los temas y las ideas sin estar atado a las convenciones que nos duermen, ser capaz de reinvención, tendría que poder encarnar la mirada del que descubre el mundo como si lo viera por vez primera y alimentar una curiosidad natural que nos despierte. Tendría que ser capaz de ver belleza donde la encuentre, tendría que poder utilizar las palabras para generar visiones además de conceptos. Tendría que utilizar a favor de su plan toda la arbitrariedad disponible, entender que la asociación libre es un método de conocimiento del mundo, un método científico de investigación y producción de realidad aun no del todo comprendido y aceptado.

La filosofía puede a lo sumo enunciar la necesidad del paso a la acción, pero no darlo. La creatividad es en cambio la vía por la cual el pensamiento logra trabajar con las formas concretas del mundo, desarrollar los proyectos, seguir el impulso del deseo. Poner a la filosofía frente a la creatividad es ponerla en un compromiso, como poner a una persona tímida en medio de una fiesta llena de gente alegre. Ponemos a la filosofía en la exigencia de la creatividad y planteamos así la necesidad de hacer surgir ideas nuevas y útiles, de despertar las fuerzas dormidas.

De Bono, pensador inglés que es una de las figuras principales del campo de estudio y trabajo llamado creatividad, lo explica así: la creatividad supera el nivel del análisis llevándonos al del diseño. ¿Cómo salimos?, ¿qué hacemos?, ¿qué podemos inventar?


Link: "Argentina Impotencia" en Bienvenidos a mí.
Link: Librería Capítulo dos.

7 comentarios:

barro dijo...

"Poner a la filosofía frente a la creatividad es ponerla en un compromiso, como poner a una persona tímida en medio de una fiesta llena de gente alegre".

Qué frase potente.

Ricardo dijo...

Leí el libro y me agregó mucho, especialmente el concepto de la Realidad del Poder, y la crítica al mal uso del espíritu crítico, considerado hoy en día una panacea.

Ricardo dijo...

Yo creo que somos como país, un promedio de lo que somos como ciudadanos asociados. Mismo que indiviudalmente nos creamos que no nos merecemos ó somos diferentes.
El país es igual a como manejamos, a como actuamos cuando tenemos Poder, cuando pasamos a intergrar un partido político, cuando vamos ó no a una reunión de consorcio, etc. etc.
Sólo somos diferentes y tal vez mejores, cuando actuamos en forma totalmente individual y con fines personales. Por eso tal vez hacemos tanto énfasis de que algunos deportistas ó científicos sean argentinos, porque creemos que somos individualmente diferentes al país que tenemos. Pero como dije, lo somos sólo para fines estrictamente particulares, no para la formación de un país.

Javier dijo...

Un gran libro.Te conocí por libros,tv y después por el blog.

Argentina Impotencia lo compró mi viejo (que no compraba huevadas) en el 2003.Todavía tiene las ideas fuerza de cada página subrayada y su sello personal en algunas hojas.
Cuando lo compró, lo agarré y le pregunte ..y este barbón..quíen es?...Ví que eras fan de la música, empecé a leer y caí frito.
Tiempo después, mi viejo con cáncer y postrado en cama, te veíamos en hora clave.Compré amor y país. Recién el año pasado entre a tu blog.
Este año me regalaron ideas falsas, otro librazo, me cagé de risa.

Y bueno pasé de no tener idea quíen eras, ha que seas mi filósofo escritor favorito.Mi apodo personal para vos..es "el vikingo".

Un sano consejo para los seguidores de este blog,que amplien lo que posteas con libros tuyos.Suena raro van a creer que me pagas! ja me importa un corno!

Saludos vikingo!

Jole dijo...

Se hubiese vendido el doble si el titulo fuera.. La Argentina que los pario.

ximena dijo...

¡¡buenísimo!!

Dexter dijo...

Estoy leyendolo, me encantó el perfil de San Martín que describiste. Así como alguna vez leías entre lineas canciones del Rock Nacional, podrías continuar este análisis con los próceres. Acertada inclusión de Osho y la dualidad Ambiciosos y celebrantes. La nota puesta sobre la capacidad de placer de la sociedad, es un concepto original.
Hermoso librito. Es como una version intima de Amor y País; todo un manifiesto acerca de la percepción emotiva de este fragmento del planeta.

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