martes, enero 12, 2010

"Las 7 metamorfosis del vino", artículo mio en Joy

Empieza así:

En el baño del bar Downtown Matías de Belgrano R hay un cartelito que dice: “Departamento de cerveza usada”. Es un buen chiste, o al menos a mi me hace siempre mucha gracia (tal vez porque llego un poco entusiasmado ya por lo consumido), pero también sugiere la idea de que las bebidas que uno ingiere transmutan, no sólo en lo que nuestro cuerpo elimina, sino en muchas otras cosas. Aquí una lista parcial de las cosas en las que el vino se transforma:

1. Alegría.

El vino agrega contento a nuestras vidas, inyecta felicidad a la existencia, dándole brillo a la vida cotidiana. Allí donde veíamos poco o nada, de repente aparecen sentidos felices, afirmables. La experiencia se pasa en limpio, se asume, se comprende. El vino es una especie de sangre de uva y alcohol que se mete en nuestra propia sangre y le contagia una felicidad de existir, como si nosotros adoptáramos por un momento la perspectiva de ser una planta tranquila cerca de alguna montaña, y pudiéramos sentir las estaciones, la luna, la rotación de la tierra, de un modo tranquilo y simple. El vino se transforma en alegría de ser.

Link: Sigue aquí

3 comentarios:

delivery post-crucifixión dijo...

¡Excelente!

Tengo algunos amigos que no lo toman..., lástima, ya que "vinum, vita est.".

Saludos!
R.P.

Virrey dijo...

Te falto uno raro de vos que te hayas olvidado justo este, el vino entibia sueños al jadear desde su boca de verdeado dulzor

Rosa Lacuesta dijo...

Para mi del vino de uva, el vino blanco es el más rico de los suaves, y el vino tinto de los fuertes.

Saludos,

Rosita

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